Una hija intrépida con una madre en la luna

Yo no sé porque los retoñitos piensan que son de hule y no miden el peligro. Definitivamente me queda claro que eso que me decían “no la dejes ni a sol ni a sombra” es totalmente real. La verdad me considero una mamá que cuida mucho a su pinchecha y honestamente la amo con locura desenfrenada, por lo tanto la cuido como mi tesoro más preciado.

Pero aun así con tantísimo amor y cuidado se me han barrido algunas….la primera vez me sentí fatal….la peor madre del mundo. Pero la verdad es que gracias a grupos de redes sociales en los que estoy inscrita como MOMBIEZ y MOMZILLA! me he dado cuenta que a todas nos pasa. No es ser malas madres o malos padres, es simplemente que los condenados chamacos creen que nacen con súper poderes y pueden desafiar alturas….

Hay una categorización muy común entre las mamás que es “A la que ya se le cayó el bebé de la cama” o “A la que nunca se le ha caído el bebe de la cama”. Yo hasta hace un mes era de las segundas. Nuuuunca se me había caído de la cama la Natu. Siempre ponía montañas de almohadas y era un espacio según yo totalmente confinado.

En nuestras últimas vacaciones, mi esposo y yo decidimos dormir los tres en la misma cama, era una king size y dijimos “cómo no vamos a caber…” aja…en qué pensábamos. Para empezar mi hija cuando duerme parece que tiene hormigas en donde les platiqué, da vueltas, maromas, patadas, etc…Aparte andaba medio con gripa así que traía unos ronquidos de señor que cómo les cuento…y bueno, su papá ronca como si estuviera serruchando madera. Así que ya se imaginarán mi primer noche de vacaciones, terminé durmiendo en un sillón de la sala donde nos quedábamos, un “love seat” y yo no es que sea un monstruo, mido 1.68 pero no cabía así que dormí con las piernitas colgando.

Dialogamos y decidimos que lo más sano es que yo durmiera con la nena y él se fue literal a un catre. Así fueron pasando las noches, sin novedad. Solamente notaba que las almohadas no eran ya un obstáculo, porque yo me despierto muchas veces en la noche y las levantaba del piso para volverlas a acomodar. Un día estábamos en el departamento de mis padres y normalmente mi retoño hace una siesta tipo 11 o 12 del día. Ese día no más no quería dormirse, la teníamos en la cama de mis papás y yo solo veía como rodaba de un lado a otro mientras entonaba dulcemente “Martinillo” y se chupaba el dedo. No paraba de ponerse en la orillita de la cama, ¡literal al filo! yo la regañaba y le explicaba que se iba a dar un mega ranazo en el piso. Cada vez más la aventura aumentaba, hubo una vez que colgó un pie y un brazo. Debo de hacer una confesión, yo rezaba a todos los santos que se cayera, si la verdad es que si quería que se cayera pero mi petición era que cayera bien y no se lastimara, solamente quería que se asustara. Creía que así aprendería y ya no volvería a hacerlo. Resulta que yo estaba en la computadora frente a ella y en cámara lenta vi como iba cayendo al piso y de pronto un PUM!! Obvio al ser departamento de un séptimo piso retumbó el suelo. La que se asustó fui yo, me arrepentí muchísimo de haber pensado que sería buena idea que se cayera. Afortunadamente mis plegarias fueron escuchadas y la Natu cayó literal como gato, en cuatro patas. ¿Se asustó? ¡si claro! ¿se lastimó? ¡PARA NADA! pero si lloró un buen rato. Después de eso, siguió jugando a sentirse Spider Man, osea no funcionó la táctica por lo que opté ponerle unas sillas de barrera. Finalmente quedó profundamente dormida.

Después de ese día se volvió a caer en la noche mientras dormíamos, muy a pesar de las barreras voló por los aires. Afortunadamente las almohadas que tiró primero mientras dormía le sirvieron para amortiguar la caída. Creo que ni se dio cuenta porque hizo “aay” por unos segundos, yo brinqué de la cama a levantarla y la niña ¡Ya estaba dormida en el piso! ¡Osea en cuestión de segundos!

Hace tiempo, por ahí de Octubre del 2016 tuve mi periodo de adaptación en su nueva guardería. Como es afiliada al Seguro Social, entonces te piden que vayas como por tres días para que tu bebe se adapte bien al cambio. Mi hija usaba chupón en ese entonces, pero solo para dormirse. Así que fue un drama conseguir que se durmiera ya que en esas guarderías está mega prohibido el chupón. A una de las misses se le ocurrió que me prestaba un porta bebe, quizás así la niña podría conciliar fácilmente el sueño. Más que arrullarla Natu lo vio como un mini juego mecánico y hacía “Uuuuiiiiii” cuando la mecía. De pronto, descubrió que ella se podía mecer solita, así que empezó a hacerlo y yo solamente la observaba. En cuestión de segundos cerré los ojos y justo en ese momento se emocionó tanto que la fuerza no la midió y se fue de boca (si estaba amarrada, imagínense una tortuga Ninja…así igualita quedó la Natu con el porta bebe en la espalda). Yo alcancé a verla a mitad de su vuelo y logré meter el pie, por lo que la nena realmente no se golpeó, solo tocó un poco el piso pero ni siquiera le salió chipote. Cuando la levante del piso y la revisé vi que no tenía nada y estaba muy tranquila, pero las misses me veían con cara de asombro y algunas (así lo sentí) de reproche. Me insistían a que bajara con la enfermera para que le pusiera árnica en su golpe, y yo les decía “¡pero es que no se pegó!”, decidí bajar solo para que ya dejaran de verme así. No entendía cuál era el problema, por qué tanto alboroto. Cuando la enfermera la vio y le platiqué lo sucedido igualmente se alarmó, corrió por su palito con arnica y empezó a aplicarla…¡en la nariz! yo me empecé a reír a carcajadas tanto que no podía hablar. Fue una mezcla entre “estaba muy nerviosa” y un “¿neta estás haciendo eso?”…y es que mi hija tiene una marquita roja de nacimiento en su nariz…todo el alboroto fue por un lunar de nacimiento. Yo descargué la adrenalina con la risa y obviamente regresé con las misses a explicarles que entendía porque se habían alarmado, pero que no había por qué preocuparse.

Mi hija ya va para el año en la misma guardería y a la fecha misses que ya la conocen desde que entró me hacen comentarios como “¿Le picó un mosquito?” o “Se quemó mucho en la playa ¿no?”.

Para finalizar, quiero decir si mamá y si papá, es NORMAL. No te sientas mal, solo corrobora que no pasa a mayores y ten más precaución. Aunque no lo creas los bebes son muchísimo más fuertes de lo que aparentan, pero están conociendo todo incluyendo la medición de espacios y alturas. Es nuestro deber estar al pendiente de ellos, pero no podemos no quitarles la vista las 24 hrs del día. Los accidentes pasan todos los días, depende de uno la magnitud de los mismos.

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