El niño interior

Todos los seres humanos fuimos bebes y poco a poco aprendimos “las reglas de la vida”, unos más que otros. Otros al revés de lo que “se supone debe de ser” pero al final de cuentas algo tuvimos que haber aprendido.

He observado últimamente como se comportan los adultos con los niños que tienen a su lado. Me han tocado adultos que despiden por cada poro de su cuerpo amor y alegría y solo tienen ojos para esos pequeños. Infortunadamente me han tocado otros que emanan incomodidad y molestia…me pregunto ¿así habrán sido tratados? ¿no se dan cuenta de lo que se están perdiendo?

La semana pasada estaba en el área de comida rápida de un centro comercial y mientras esperaba mi comida me quedé “mirando” a mi alrededor, pero ya saben de eso que ves y no ves, simplemente pensando en nada. En eso hubo algo que me llamó la atención, en uno de los locales de comida donde venden hamburguesas y te regalan unas coronas de cartón, estaban en la caja un señor como de unos 38-40 años que iba con dos nenas como de 7 y 10 años respectivamente. Las niñas brincaban de felicidad con sus coronas y una de ellas le pidió al adulto que se la pusiera, él se negaba una y otra vez. Yo por dentro pensaba “¡qué tiene de malo cumplirles la petición!” por fin cedió y dije “vaya, hasta que entendió” para mi sorpresa no le duró ni 2 segundos la corona en la cabeza, fue así literal de me la pongo y me la quito. Las niñas le volvieron a pedir que se la pusiera y él solamente se volteó y tan tan. Me quedé molesta. Igual y es algo que tendría que valerme pero definitivamente no es así…¿dónde quedó el niño interior? hay algo que se llama ILUSIÓN señores y por lo que veo con el paso de los años la vamos perdiendo. Sé que los niños a veces son impertinentes ya que no contemplan el momento y el lugar, pero son niños que están aprendiendo y nosotros como parte de nuestro deber es enseñarles que hay momentos y lugares, pero cada que tengamos la oportunidad de disfrutar su imaginación por favor, no se lo pierdan.

Creo que los bebes no solamente aprenden lo que les enseñamos, aprenden lo que ven en sus padres ya que son perfectos imitadores. Así como imitan lo curioso también imitan lo negativo de nosotros los adultos.

Me gustaría muchísimo que este mensaje llegara a todos esos papás que no disfrutan las ocurrencias de sus hijos, esos que no les siguen la corriente y quiero que se contesten la siguiente pregunta ¿qué pierden con hacerlo? yo les digo ¡NO ES TAN MALO! Va a llegar un día en el que esos niños se convertirán en adultos y todas esas ocurrencias dejarán de existir, será ese día cuando digan “me lo perdí…”

Dejemos que salga nuestro niño interior, sean felices y disfruten esta vida (que no tenemos comprada), cada minuto, cada segundo es único y nunca más se repetirá.

 

 

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