El primer día de mi nueva vida

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Vivía en Acapulco y recuerdo que en esa época mi vida era muy ajetreada. Ir de mi casa al trabajo me tomaba casi 1 hora de ida y una de vuelta. Por este motivo decidí vivir una temporada en casa de mi amiga Mandy que vivía frente a mi trabajo. La estancia realmente no duró mucho tiempo pero fue muy agradable. En ese entonces mi cuerpo era bastante esbelto pero de pronto me empecé a sentir pesada por lo que le dije a Mandy que nos inscribiéramos en un gimnasio. Yo le metí durísimo al cardio, me sentía morir y salía muy sudada. Además mi alimentación era bastante buena, no había por qué no bajara de peso. Recuerdo que había un detalle extraño que se repetía constantemente, mi cuerpo me pedía dulce y mi antojo voraz era de un chocolate y un refresco de cola. Salía del gimnasio y en varias ocasiones se me derretía la boca solo de pensar en esos dos productos. Honestamente no le di importancia, continué mi vida. Al poco tiempo decidí unir mi vida bajo el mismo techo con mi esposo, ya era un hecho desde antes porque me quedaba en su casa continuamente pero no lo habíamos formalizado. Realmente esa decisión no la hicimos pública y los fines de semana iba a quedarme en casa de mis papas como siempre lo hacía, ya que a pesar de mis 30’s tenía la mentalidad de una niña de secundaria “me van a regañar…” o  “no me van a dar permiso…” en fin, no quisimos hacerlo público.

Pasaron unos días y me fui de vacaciones a una ciudad cercana con mis papas y mi hermano, recuerdo que por temas laborales ellos se fueron primero y yo los alcancé en un autobus. Mi salida era como a las 6:30am, por lo que mi esposo me llevó temprano a la terminal. Llegando ahí me preguntó si me iría con el estómago vacío, por lo que decidí comprar ahí mismo una torta, de esas que es más pan que el relleno. Comí la torta y dormí las 4 horas de trayecto, solo a unos cuantos minutos de llegar a la estación me despertó un ataque de estornudos que por días no me pude quitar.

Al bajar del bus me sentí fatal, sentía que mi cuerpo pesaba demasiado y estaba muy cansada, supuse que era porque no habría dormido bien o cansancio del gimnasio. Pasó por mi mi mamá junto con mi prima, quien ya avanzando en la camioneta noté que me miraba mucho por el retrovisor hasta que me dijo “prima que bonita te ves”.

Llegamos a casa de mis primos, era domingo y decidimos irnos de paseo. En el trayecto sentía una pesadez en mi estomago, supuse que la torta me había caído mal. Recuerdo que me tomé unas pastillas efervescentes y nada, hasta me fui todo el trayecto masticando unas pastillas de carbón activado que según son muy buenas para el estómago….pero nada me quitaba ese malestar.

Acababa de comprar una laptop nueva por lo que estaba muy emocionada con ella, pero el olor que tenía lo detestaba me daba asco.

Malestar general, ascos, nauseas y mucho cansancio…..mi sobrina me dijo “¿y si estás embarazada?” obvio salté y le dije que estaba loca.

Después de ese viaje pasaron como dos semanas y el malestar continuaba, no iba al doctor porque no era algo insoportable simplemente no me sentía al 100. Mi amiga Sugu es hija de un doctor y tenía años trabajando en la industria farmacéutica, le llamé para platicarle y ver qué opinaba ella. Recuerdo que se burlaba de mi y me decía “lo que me platicas me suena a que tienes bichos, ¿hace cuánto que no te desparasitas?” y yo la verdad ya ni me acordaba. Así que respiré, pero en eso atinadamente me dice “tómate unas pastillas para desparasitar, pero después de que te baje” a lo que yo ilusamente le dije “¿y qué tiene que ver que me baje? ¿qué más da si lo hago ahorita?” y sus siguientes palabras me hicieron enojar “pues porque también suena a que estás embarazada, no te puedes tomar esas pastillas si estás embarazada”. Salí corriendo a una farmacia, de esas que parecen más supermercados que farmacias, porque primero pasas por muchos pasillos con comida, artículos de cuidado personal, alimento para bebes, etc..

Entré por el pasillo donde están las papas fritas y mientras caminaba vi unas con sabor “adobadas” y las agarré sin pensarlo, no podía esperar a que me cobraran y yo ya estaba comiéndolas. Pedí una prueba de embarazo y pagué mis chipilindrangas.

Fue la pipi más difícil que una pipirisnais y fueron los minutos de espera más largos de mi vida y en eso…positivo…clásico pensamiento “seguramente hice más pipi de la cuenta y por eso marcó los dos palitos” hablé con mi amiga Sugu y recuerdo que gritó como loquilla de la emoción. Terminé haciéndome 3 pruebas más y pues si…bichos precisamente de esos que están pensando no eran, era otro tipo de bichito que ahorita mide 83 cm de alto.

Sudor frío, temblor en las manos, llanto inconsolable….me sentía como niña de 15 años sufriendo por la revolcada que me pondrían mis padres al enterarse. “Me correrán de la casa!! Momento…tengo 30 años por el amor de Dios y vivo en casa de mis padres solo los fines de semana”. Le hablé a mi marido para darle la novedad, él se puso muy contento y yo como loca histérica hormonal solo recuerdo haberle dicho “¿¿¿Pero qué vamos a hacer??? ¡¡¡La Universidad es muy cara!!!”

Desde entonces mi vida dio un giro de 360º, nuevos hábitos, nueva forma de vestir, nueva forma de amar y nuevo apodo…de mujer fatal ahora me dicen mamá.

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4 comentarios en “El primer día de mi nueva vida

  1. jaja, antes de que terminara el primer párrafo ya sabía de qué se trataba, porque claro sentirse pesada…. jiji Enhorabuena, y que disfrutes de tu niña que son lo más hermoso que nos da la vida!!

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