Todas las entradas de: cronicasdemama

La niña de las estrellas

Había una vez una niña que jugaba con muñecas y le llenaba de emoción poder imaginarlas con una pareja que las llenaban de besos y abrazos, imaginaba que compartían juntos viajes y momentos, mismos que atesoraban para recordarlos todos los días y poder inspirarse para crear más experiencias. Su abuela le decía que por las noches contara las estrellas equivalentes a su edad y le recitaba un poema para pedirle a las estrellas que le permitieran soñar esa noche con el que sería su amor real. La niña por mucho tiempo lo hizo, se acostaba emocionada porque encontraría dentro de sus sueños aquel que le llenaría el corazón de amor tal y como jugaba ella con sus muñecas.

Pasaron los años y la niña creció, aprendió que el amor no era como ella se lo había imaginado porque entregó su corazón cada que tuvo oportunidad y en cada momento fue lastimado por personas que no comprendían la magnitud de los sentimientos y emociones que esta niña estaba dispuesta a dar. Se fue haciendo grande de edad y de tamaño, pero chiquita de confianza y autoestima. Pero a pesar de eso, siempre que llegaba alguien que la hacía volar por alguna temporada ella se dejaba llevar al punto en donde de un momento a otro le cortaban las alas abruptamente y la gravedad causaba una caída libre, lastimándose una vez más.

El corazón de la niña aún vive que aunque se ha cosido muchas veces, por el momento está cubierto por un escudo protector que afortunadamente aún no es impenetrable. Tiene ciertas brechas que si son descubiertas se puede llegar a él nuevamente, pero ella tiene miedo a ser lastimada una vez más, porque las heridas sobre heridas duelen aún más que la primera vez y es por eso que ella se siente tan indefensa. Perdió la confianza en las personas y a pesar de que su calidad de ser humano le permite brindar cariño, por dentro le invade en todo momento la inseguridad misma que en ocasiones no sabe cómo manejarla. Hace muchas veces el intento de confiar nuevamente, pero ganan los escenarios en donde nuevamente es lastimada y retrocede.

Han pasado los años y muy en el fondo ella aún cree que por las noches se va a acostar y soñará con aquel ser humano que esté tan lleno de amor como ella y quiera compartírselo, esa persona que se convierta en su mejor amigo, su mejor amante y su mejor compañero de vida. Que pueda enseñarle de una vez por todas lo que significa amar y ser amada, que le desee el bien y que pueda protegerla. Que le enseñe que no todo debe hacerse en soledad, que las dificultades tienen solución en equipo, que la vida sabe más bonito cuando se comparte y que si uno quiere una luna de queso es cuestión de mirarse a los ojos y sonreír.

La niña que ya no es una niña, creció creyendo en historias mágicas sobre el amor, creció esperando a alguien más para ser feliz y en muchas ocasiones a pecado de sentir que para estar completa necesita a alguien más. Han pasado los años y ahora tiene una niña que juega con muñecas y que a pesar de todo, ella quiere enseñarle a su pequeñita que el amor propio es lo que más importa. Que confíe en ella misma y que disfrute cada día de su vida como si fuera el último, que abrace el amor cuando le sea entregado y dé las gracias cuando le sea arrebatado. Porque cada momento en su vida es un pequeño tesoro que debe guardar y recordar siempre, que las personas que se atraviesen por su camino son y serán siempre valiosas para formarla a ella como ser humano. Que está bien sentir dolor, porque así como siente dolor también va a sentir felicidad, miedo, enojo o frustración. Eso es lo que nos hace seres humanos.

La niña ya se ha dado cuenta que las estrellas no son para contarse por edad, ni para recitarles un poema y que los sueños no son para soñar con alguien que nos venga a dar algo que nosotros debemos saber que ya lo tenemos en nuestro interior. Ella ya sabe que las estrellas son para disfrutarlas sola o acompañada, para contarlas por placer y juego. Los sueños son para crear mundos fantásticos y divertirse a la mañana siguiente cuando los platicas.

El robot

Hace dos días mi hija ya acostada en su cama para dormir me dijo «mami yo quisiera tener un robot» guardó silencio mientras yo puse cara de curiosidad. La expresión de Natalia era de seriedad, como si hubiese hecho un comentario de mucha importancia. Le dije «¿Ah si? ¿Y por qué quieres tener un robot amor?» a lo que me respondió algo que provocó mis ojos se llenaran de lágrimas:

«Quisiera tener un robot para que todos los días se fuera a trabajar, cocinara e hiciera la limpieza. Así tu podrías descansar mami» mientras decía la última frase acercó sus manitas a mi cara y la acarició, su expresión se convirtió en una carita de ternura como si su corazoncito estuviera experimentando un sentimiento de piedad sobre mi.

Esa noche lloré un buen rato, di varias vueltas sobre mi cama y miré el techo mientras me imaginaba un mundo más fácil, en donde tener una buena vida no fuera sinónimo de estar tantas horas apartada de mi hija, en donde pudiera vivir a su lado aventuras y al mismo tiempo brindarle techo, alimentos, educación y salud. No siento culpa, porque no la tengo en absoluto. Mi principal función es brindarle tiempos de calidad y eso es a lo que me he dedicado por 5 años. Ser madre soltera me ha orillado a no poderme sentar y pensar solo en mi, ni siquiera ahora que tengo el apoyo de mis padres durante pandemia y ella está en casa de ellos mientras yo trabajo. Los momentos de soledad que tengo son de pensar en planes a futuro, ¿Qué viene para nosotras ahora? ¿Qué pasaría sí llego a faltar? ¿Cómo puedo asegurarle un futuro?

Hay personas que me han dicho que necesito pensar más en mí, pero ¿cómo? si así mi hija siente que hago demasiado y necesito descansar qué pasaría si todavía hiciera cosas para mí nada más. Eso significaría quizás descuidar momentos con ella, o simplemente dejar de hacer algunas cosas que hago y sustituirlas por «ocio personal».

Definitivamente ser madre te cambia el chip, pasamos a pensar más allá y nuestra cabeza no para. Ahora voy a girar un poco el tono de esta historia. ¿Por qué las personas creen que no pienso en mí?

Para mí, mi pequeñita familia lo es todo, me pongo a pensar todo lo que he logrado y me lleno de orgullo. Me da muchísima satisfacción pensar en que estoy enseñando a mi hija a ser una mujer luchadora, que a pesar de que una puede lograr lo que se proponga también se vale pedir ayuda, que una mujer puede dar el ejemplo, que una mujer es un ser humano igual al resto y que no nacimos para depender toda la vida de alguien. Que no nacimos pegadas a nadie. Que si lo queremos, podemos. Eso para mi es significado de placer. Disfruto muchísimo mi casa, mi cocina, mis momentos de televisión, mi cama que parece rascacielos y mi madre odia. Disfruto mi momento mañanero en donde me maquillo y preparo el desayuno de mi hija. También disfruto mucho los días que se me antoja una cerveza y solo abro el refri para tomármela, porque ahí las tengo en reserva. Adoro escribir, hacer mis videos de Tik Tok y por supuesto restregar una y otra vez los pies en mis suaves sábanas. Todos esos momentos, son MIS momentos. Las personas piensan que «darse su momento» o «pensar en uno» es significado de salir y yo no creo eso. Creo en que TU momento es aquel que te hace sentir placer, que te hace feliz.

Pero si debo de reconocer que a veces mis preocupaciones/ocupaciones/responsabilidades a veces me sobrepasan. Creo que la solución que propone Natalia no estaría nada mal…un robot…debo confesarlo, yo también quisiera tener un robot.

Empatía y conciencia

Llevo ya varias semanas pensando en escribir, me han pasado tantas ideas por la cabeza pero simplemente me he detenido. Tengo un sabor algo «extraño» en mi interior, tantas cosas que estamos viviendo como nación…como raza. No he sabido simplemente expresarlo en palabras, poderles platicar mi sentir y mi manera de pensar.

He decidido solo dedicarle un párrafo a mi pesar, a lo que me está haciendo sentir tan indefensa. Primero el #9 (paro nacional). En mi país (México) se movilizaron todas las mujeres en una lucha contra la violencia ante las mujeres, hubo una diversidad de opiniones inmensa. Se perdieron amistades de años, se atacaron unos a los otros, se perdieron incluso relaciones familiares. ¿Por qué? pues porque no todo el mundo piensa igual, digamos que esto es «según el cristal con el que se mire». Yo siempre me he sentido un ser humano «imparcial» trato de no inmiscuirme en discusiones que tengan de raíz una diferencia de opiniones, respeto y pido que se respete lo que yo pienso. En definitiva no soy partícipe de atacar a nadie por no estar de acuerdo en lo que piensan, podré dar argumentos de mi opinión pero siempre respetaré la opinión de otros. Me sentí muy triste de ver tanta violencia de letras, en redes sociales no solo me topé con esa diversidad de opiniones. También me topé con violencia, hubo quienes hasta desearon la muerte a las agrupaciones de mujeres que pintaron monumentos y rompieron cristales. Al mismo tiempo me encontraba en otros posts frases como «si algún día falto, rompe todo» y de pronto «mujeres policías que resguardaban monumentos fueron atacadas de manera verbal y física por las mujeres que protestaban». ¿Qué nos está pasando como sociedad? ¿en dónde quedó la empatía?…Hoy una semana después, una amenaza inminente….el coronavirus. Y sigo encontrando mensajes tan bajos en mis redes sociales, como por ejemplo, pidieron que el descanso de las escuelas se extendiera (juntándolo con las próximas vacaciones de semana santa) y hubo quién escribió un «meme» que decía algo así: «el karma existe, todas las que se sumaron a 1 día sin nosotras ahora tendrán 30 días con sus hijos en casa» o algo parecido. ¿Soy exagerada? yo no veo necesidad simplemente de burlarse. Eso es lo que me ha hecho sentir medio rara con respecto a la violencia de género.

Retomando el punto del virus….me siento….indefensa. Sé que todo esto vamos a superarlo, ¿pero a costa de qué? la vida como la conocemos cambiará, está cambiando. Nuestras costumbres, nuestra economía, nuestra manera de ver las cosas. Dicen que en las catástrofes y peores momentos de la humanidad es cuando sale a relucir nuestro verdadero yo. Quizás eso también me tiene preocupada, porque caras vemos, corazones no sabemos. Necesitamos unirnos, crear cadenas de apoyo. Pensar con los pies en la tierra y tomar decisiones que nos brinden seguridad a cada uno de nosotros y a los nuestros. Lamentablemente las decisiones (siempre es ley) traen consecuencias tanto positivas como negativas. Es parte del equilibrio de nuestras vidas. ¿Qué tanto estás dispuest@ a sacrificar?

Mi crónica de hoy quizás no tiene mucho sentido pero necesitaba escribir, sacarlo, limpiar mi cabeza.

Concluyo con el siguiente mensaje:

Siéntate en un lugar en donde te sientas en paz, que nadie te moleste. Cierra tus ojos y realiza una recapitulación mental. ¿Tus acciones están generando beneficios a los que te rodean? ¿Estás aportando algo a tu comunidad con tus acciones/comentarios? ¿Estás dando un correcto ejemplo a tus hijos? ¿Tienes un plan de contingencia? ¿Estás consciente de todo lo que se avecina? ¿Qué estás haciendo para aminorar lo negativo que vendrá a nuestras vidas?

Esto es un ejercicio de introspección es una forma de conectar con tu interior. Analizar tu personalidad y tus pensamientos es una forma muy saludable de conocerse mejor y de poder quererse y respetarse. Lo demás viene solo, recuerda que trabajar contigo mismo y estar en armonía se reflejará con el resto.

Ánimo, te envío la mejor de mis vibras en donde sea que estés. Hemos superado muchas malas rachas, esta no será la excepción.

Mi carta a Santa


Tengo 35 años, soy madre soltera y vivo en casa de mis papás. Tengo sueños hechos mierda porque he tomado malas decisiones, pero también tengo bendiciones que jamás me pasaron por la cabeza que algún día tendría. Definitivamente eso que te dicen de «visualiza lo que quieres y se cumplirá» ya no creo que sea tan cierto. He pasado muchísimos años visualizando una y otra vez, y simplemente me llega lo que me tiene que llegar lo quiera o no lo quiera. Cada vez más se repite de manera más constante en mi cabeza ese pensamiento de que se me va como agua la vida entre las manos y no llegan a mi mis verdaderos deseos.


Esta semana le dije a Natalia «Mi amor, hay que escribirle tu cartita a Santa» y toda emocionada me dijo «si mami!!! y tu también le vas a escribir?» Solo le dije «si mi amor claro que si!» y por dentro solo pensaba «tengo que pedir algo que sepa que si llegará porque mi hija se sentirá mal de que no me llegue lo que realmente quiero» y pues quizás la pregunta de ustedes es «pues qué quiere?» la verdad cualquier cosa material no necesito pedirla a «Santa» que me traiga algo, sé que yo puedo obtener casi todo lo que yo quiera, que requiera esfuerzo o sacrificios ya es punto y aparte…..pero lo que de verdad quiero va más allá de lo material….lo que quiero son sentimientos y eso no los puedo comprar.


Quiero sentirme feliz y satisfecha con lo que la vida me ha dado y me está dando, a veces y de manera constante no me siento feliz con lo que soy y lo que he logrado, me siento frustrada de que las cosas no son como algún día comencé a «visualizar», me enojo conmigo misma por no ser agradecida y siempre estar «insatisfecha»….


Quiero también pedirle a Santa que me quite el sentimiento de enojo conmigo misma, por tomar tantas decisiones que en vez de hacerme avanzar a veces me han hecho estancarme. Me pongo a recordar momentos antes de tomar un camino los demás caminos que tenía para tomar y que los hice a un lado, creo que las cosas serían diferentes.


También quiero pedirle a Santa que a partir de ahora me de más sabiduría para no seguirla cagando, y empezar a tomar los caminos correctos.


Tal vez es muy duro mi sentir, y muy probablemente los que están fuera de mis zapatos digan «esta mujer está muy tonta». Pero antes de que me juzgues, deja te platico algo que me pasó ayer: estaba viendo una película «equis» en donde hay un pedacito que sale de manera muy suave un ataque de guerra con bombas de gas hacia una comunidad que no estaba de acuerdo con sus gobernantes. Me puse a llorar. Por dentro solo pensaba «esto es una película, la vida real debe ser todavía peor y yo quejándome todo el tiempo!!!» Es por eso que pido de verdad recibir esos regalos para que se impregnen en todo mi ser, porque a pesar de que mi cabeza y mi razón me digan que soy muy afortunada por lo que la vida me ha dado, mi corazón se siente incompleto e insatisfecho. Digamos que me siento sola a pesar de estar entre un mundo de personas que me aman.


Santa seguro le va a traer a Natu lo que ella pidió «un elescopio» (un telescopio) y pues yo….pediré un celular nuevo =) porque quiero sentir con mi hija la emoción de abrir los regalos….y dentro de todo quién sabe….la magia existe, todo puede suceder esta navidad <3.

LA IMPORTANCIA DE ESCRIBIR BIEN EL MENSAJE


Bueno pueeees resulta que en la «libretita de tareas» de mi hija (que me hicieron comprar a juerzas en la escuela) deben «escribir» lo que hay de tarea todos los días, la neta las maestras se les van las cabras al monte y luego ni la usan pero bueno. En la lista de útiles venía «una foto tamaño infantil del alumno», yo como buena mamá desmadre que soy se me olvidó y no la mandé. Pasaron las semanas (muchas por cierto) y de pronto en la libreta de tareas dice «traer para mañana una pinza de ropa decorada (puede ser de madera o de plástico) con la foto de la niña». Pues yo ya saben como soy bien cositas me puse con mi hija a decorar una pinza de madera con barniz de uñas. Para esto, otra mami del salón me escribió para preguntarme si sabía cómo era la tarea así que hasta fotos de pinterest le mandé. Supuse que harían un mural con fotos padres de ellos, así que le mandé una que se viera curiosa (foto tamaño normal), estaba más pequeña y se había puesto un chorro de pulseras y unos lentes, muy fashion ella. Así que la mandé y no me respondió nada la miss así que pues supongo estuvo bien la tarea.


Pasaron nuevamente otras tantas semanitas y que se va la maestra, nos la cambiaron. Pasando un par de días que estaba la nueva maestra mis papás tuvieron que ir por la Natu a la escuela. Ya en la noche abro en frente de todos la mochila de mi hija, saco el cuadernillo de tareas y sale volando la foto curiosilla que le mandé en la tarea anterior y en la fecha de ahora decía «favor de traer una foto infantil de la niña» en ese momento recordé que la debía y que no tenía, pero que mi papá tenía una de ella en su cartera así que levanté la mirada y le dije «papá, me prestas la foto infantil de Natu que tienes en tu cartera?» mis papás y mi hermano soltaron tremenda carcajada, por un buen rato rieron y pues yo no entendía su loquera. «De qué chingados se están riendo? qué chiste me perdí?» Ya que lograron calmarse me dice mi papá «pues es que tú, te piden una foto infantil y mandas una de la niña toda ridícula vestida «infantil» y la maestra lo que quería era una foto tamaño infantil»…..uffffff pegué el gritote en el cielo!!! osea no fue específica la maestra lo que pedía no? estoy mal yo? jaja osea decía una foto de la niña y pues yo saqué una conclusión de acuerdo a ese mensaje escrito!!!!


En fin, mandé la foto de la niña en tamaño infantil y me quedé con la foto ridícula.
Hoy me llega nuevamente tarea que dice «rellenar el número con papel». Ok, qué puedo entender con ésto? me quedé pensando y dije «querrá bolitas de papel china? no tengo….ah ya sé!» corrí por revistas y nos pusimos a cortar a lo loco las hojas. Con eso empezamos a armar un collage en el número uno y quedó súper padre. Supongo que no habrá problema pues las hojas de revista son «papel» y están «rellenando» el número 1.

¿Por qué mami? ¿por qué? ¿por qué?

Créditos de imagen: freepik.com

No sé si reír o ponerme a llorar. La etapa del «por qué mami?» ha iniciado…repito….HA INICIADO! me pregunta por qué a todo lo que le digo. Pero lo hace con una enorme dulzura, finalizando la frase con el hermoso «mami» y con el tono más sweet del mundo mundial. ¿Cómo sufrir ante semejante ternura?

Debo confesar que si tenía miedo de que llegara ese momento. Ya saben, en la televisión he visto series en donde aparecen pequeñitos repitiendo una y otra vez «por qué por qué por qué» a todo y resultan sumamente odiosos. Yo decía que ojalá mi hija se saltara esa etapa, pero no lo hizo.

En octubre fue su fiesta de cumpleaños en un lugar muy lindo de la ciudad, cuando fui a realizar la contratación y el pago, me percaté que había un pequeñito con algún tipo de padecimiento mental o motriz, no supe distinguirlo. El punto es que era sumamente curioso y llegó a preguntarle a la dueña cosas como «quién es ella?» «qué haces?» «para qué?» «dónde está Natalia?» «por qué?» entonces puse mucha atención al momento, la dueña se volteó y con la voz clara y fuerte le contestó cada pregunta con lo que era: «Ella es Andrea» «Estoy haciendo un contrato» «para la fiesta de Natalia la hija de Andrea» «no vino, solo vino Andrea su mamá» «por que está en la escuela»

Esta situación me hizo pensar que a veces uno como adulto nos metemos en nuestro mundo sin pelar a veces a los pequeños. ¿Qué trabajo nos cuesta ser así como lo fue esta persona con el pequeño? Realmente los niños no razonan como lo hacemos los adultos, entonces para ellos situaciones totalmente cotidianas para nosotros resultan a veces asombrosas para ellos y quieren saber más.

Ahora que Natu empezó con las preguntas, yo le respondo cada una de ellas. Efectivamente predomina la pregunta «¿por qué?» así que siempre trato de responder y continuar la secuencia. En el momento que ya no hay secuencia y se convierte en repetitivo, simplemente le digo «Natalia, te acabo de decir por qué (y le repito la respuesta)» si ella continúa con la letanía, yo continúo repitiendo las respuestas. Al final de cuentas llegará el momento que esto termine y definitivamente no pierdo absolutamente nada en seguir el juego.

Por supuesto que si mamá está ocupada, tal cual se lo digo «Natu, mami está ocupada en este momento y no puedo responder tus preguntas. ¿Me esperas un momento?» Generalmente espera, pero hay veces que no lo hace y a fuerza quiere atención. Si de verdad no puedo dejar lo que estoy haciendo y no puedo atenderla, tengo que ignorarla y ella solita para.

Es un enigma para mi la cabecita de mi hija, pero me resulta fascinante y cautivador poder descubrir con ella el mundo cada día que pasa. Sé que es una niña inmensamente feliz, se le nota en la mirada y en su alegría. Esa es la mejor paga que tengo como mamá, saber que le estoy dando una linda infancia y lo mejor es que trato en la medida de lo posible, vivirla con ella como si fuéramos una sola persona.


Pretty Mo-om, walking down the street…

Me encantan los memes en redes sociales de “expectativa-realidad”…realmente disfruto toparme con ellos de pronto, hay algunos que no me hacen tanta gracia pero hay otros que de verdad puedo reír bastantes minutos seguidos. Hay uno en especial que me mata y es precisamente el de las mamás, cómo te imaginas que serás cuando seas madre (fashionista, entaconada con pelito perfectamente planchado, pestaña al mil y por supuesto vestida al último grito de la moda) versus lo que realmente eres cuando te conviertes en mamá (leggins, flats, playerotas, chongo, bolsas enormes siempre llenas de juguetes y comida y por supuesto mil manchas en tu ropa).

Cuando yo era soltera realmente lo único que me preocupaba era mi aspecto físico y que tan buena se ponía la fiesta (y qué tan buena me veía yo). Pero de pronto cuando la naturaleza llamaba a mi puerta, me imaginaba de mamá y juraba que sería como la expectativa que les platiqué. Veía las revistas en donde plasmaban la vida perfecta de las madres hollywoodenses y decía “wow esas si que saben lo que es ser madre”. De pronto un día “pum” ya estaba embarazada, todo iba bien al principio mi ropa me seguía quedando, hasta que llegó el día en el que mi mamá me encontró llorando en el piso con un montón de ropa a mi alrededor porque nada me quedaba y a partir de ese momento entendí que mi vida ya no sería la misma.

Después de que mi pequeña Natu nació, mi busto era enorme al igual que mi barriga y bueno ni se diga de las caderas, eran gigantescas. Yo juraba que cuando mi hija naciera en automático mi cuerpo regresaría a lo que era, ya sabes ese mito de “el cuerpo tiene memoria”….si memoria foam porque mi aguadez y tamaño simplemente nunca regresó a la antigua versión. Definitivamente tampoco he puesto mucho de mi parte, antes al estar sola y preocuparme solo por mí tenía constancia y dedicación en todo, desde la vestimenta, ejercicio hasta la alimentación. Hoy mi vida va en cámara rápida todo el tiempo, realmente procuro alimentarme lo mejor que puedo y hago ejercicio, poco a poco (muy poco a poco) he ido moldeando mis curvas para sentirme y verme mejor. Con respecto a la ropa, definitivamente estuve un tiempo sufriendo porque buscaba comodidad y confundía la comodidad con la fodonguez. Hasta que un día picándole al control de la TV di con un programa que me hizo cambiar el chip se llama “¿Cómo me veo?” y lo conduce Angie Taddei. De toda la temporada que me chuté, se me quedó grabada una frase magnífica que quiero compartir “La comodidad, no está peleada con el estilo”. Y es tan real, además ahora que he crecido entiendo más lo que mi madre me decía cuando la veía arreglándose como si de modelo de revista se tratara solo para ir al super “hija, uno nunca sabe quién te está viendo ni menos a quién te vas a encontrar”.

Hoy a mis 34 años, soltera, con una hija de 3 años y con un trabajo godin puedo sentirme orgullosa porque constantemente recibo comentarios positivos con respecto a mi imagen, me preguntan mucho ¿Cómo le haces para tener tiempo de todo? Y honestamente eso aparte de ponerme a pensar me hace sentir que tengo súper poderes. Pues claro, ¡soy mujer! He descubierto algunos secretos a la hora de arreglarme que me han ayudado a ser más práctica y no parecer Chimoltrufia ejecutiva. Les enlisto algunos tips que a mi me han funcionado:

  • Aplicarme de vez en cuando Pestañas Mink me ayuda a que si no me maquillo me vea arreglada, claro que lo hago cuando tengo alguna ocasión especial y de ahí me hago 2 retoques, posterior descanso mis pestañas y les aplico aceite de almendras por las noches.
  • El planchado y cejas HD intensifica mi mirada, de esta manera le doy importancia a un elemento que enmarca mi rostro y ayuda a que mi semblante se vea mucho más estético, adicional me ahorra tiempo a la hora de maquillarme.
  • Otro secreto de una mamá ocupada como yo para poder verme muy bien es procurar siempre peinarme. Si no tengo tiempo de usar plancha o tenazas, me puedo hacer un chongo si, pero no el clásico de mamás que vemos en los memes si no que procuro utilizar mousse para evitar pelitos rebeldes y le doy forma a mi chongo utilizando esas donas gigantes que venden en cualquier tienda de accesorios y belleza, aparte de ser súper fáciles de utilizar una vez terminado queda un peinado que parece de salón (lo mejor es que tardas alrededor de 5 minutos en lograr el look).
  • Adicional un super tip que te doy, porque buena mamá soy si saliste deprisa y no tienes nada que ponerte para los pelitos rebeldes de los que te hablo, aplica sobre ellos un poco de gel para pestañas (el que viene en presentación de rímel, pero es transparente).
  • Siempre llevo en mi bolso un mini atomizador con agua mineral y agua micelar, así que varias veces al día me lo aplico sobre la cara y lo dejo secar. Esto me ayuda a refrescar y tonificar mi piel A MUY BAJO COSTO.

Como verás no hay pretextos, realmente ser madre es agotador pero no significa que al convertirte en mamá dejes de ser mujer. Verse bien no requiere de horas y horas de producción. Simplemente un poco de intención y energía positiva harán de ti una mamá hermosa, no te olvides de ese glow que nos regala la maternidad. ¡Explótalo!

Tengo una bebé pidata

bebe pidata

Octubre desde hace mucho ha sido mi mes favorito, y ahora ¡MÁS! Me encanta Halloween, amo disfrazarme y dar dulces a los niños. Amo los concursos de disfraces, amo la decoración, además amo las lunas de octubre, el clima y lo mejor de lo mejor, Natu nació en Octubre.

Definitivamente me pone de buenas este mes.

En estos días me he estado acordando del primer disfraz de mi hija. La verdad es que siempre he sido muy creativa y minuciosa para las manualidades. Cuando me enteré de que estaba embarazada no dejaba de pensar en todas las curiosidades que haría para el cuarto de mi hija, para su ropa y hasta para las tareas con ella.

Un día me llama mi amiga Gina para invitarme al cumpleaños de su hija Gianna. Para mi era completamente nuevo, ya que además fue la primer fiesta infantil a la que Natu asistió. Yo estaba entre que nerviosa y emocionada, realmente no sabía qué hacer porque pues ¡era una fiesta infantil! La invitación era de piratas y mencionaba que podíamos ir disfrazados del tema.

El día de la fiesta me paré muy temprano e inspirada, me puse a buscar ropita que ya casi no le quedaba, listones de colores, botones, todo lo que pudiera servirme. Así que empecé a plasmar mi imaginación en un pequeño disfraz de pirata. Se veía hermosa, en su pañalero le cosí un dibujo de calavera hecho con pedacería de telas, recorté otra tela para hacerle un chalequito, una blusa que tenía con falda integrada tipo «tutu» la corte dejando un pedazo de tela encima del tul a manera de «cinturón» le hice un corte tipo «v» en el centro y le puse un cordón de piel (como si fuera agujeta de tenis). Como era una bebe y no usaba zapatos, recorté unas mangas largas negras de una plyerita que ya tampoco le quedaba y con silicon le fui pegando en zig zag un cordon de piel rojo (simulando cordones de bota). En la cabeza encontré un paliacate pequeño que le puse amarrado. Se veía hermosa.

Por supuesto yo era una mamá orgullosa de su pequeño retoño, mi bebé pidata me causó demasiada ternura y descubrí que es maravilloso poder hacer con tus propias manos detalles especiales para tus hijos. Conforme ha pasado el tiempo mi carga laboral y responsabilidad de madre ha ido en aumento, ahora me cuesta más trabajo realizar algún disfraz para ella pero no he dejado de hacerlo.

Si te gustan las manualidades te sugiero aprovechar la ropa que ya tienes en casa para poder improvisar disfraces, creo que puedes obtener increíbles resultados a bajo costo y tus hijos serán felices!!!

Cuando mamá se enferma

«Mami, te vas a bañar?»

«Si Natu, me voy a bañar»

«Mami, te vas a bañar?»

«Que si mi vida, ya te dije que si»

«Mami, si te vas a bañar?»

Mami: «………………………»

«Mamiiiiiiii, te vas a bañaaaaaaar?»

Esta fue una de tantas conversaciones repetitivas que tuve el día de ayer con mi hija. Normalmente pregunta todo dos veces y rara vez tres, pero anoche fue especialmente repetitiva. Yo no sé si prendió el radar del comochin que se traduce al idioma familiar como el famoso «Comochin….gas» pero de verdad se esmeró en sacarme una nueva cana de las 80 que me han salido en lo que va del mes.

Si hubiera sido cualquier otro día de verdad que no hubiera sido problema, yo le repito igual todo hasta que se desespera y es cuando termino diciendo «ah verdad, qué se siente que te repitan todo?». Solo se ríe. Pero ayer me puse malísima. Sentía que quería golpear la cabeza en la pared o arrancármela.

Resulta que nos fuimos a ver el show de Paw Patrol a un centro comercial de nuestra ciudad, llegamos muy emocionadas porque veríamos a «Skaaaay» «Chesssss» «Bambul» y «Macha» (así los llama mi bebe) ah claro y sin olvidar el «Yaye y sus cashollos».

Pues listo, llegamos un poco antes de que iniciara el show y aprovechamos para comprarnos unas papas a la francesa con queso cheddar y un litro de agua de limón. Llegamos al lugar y oh sorpresa!!! El evento a pleno rayo del sol y sin sillas montadas. Me senté en el piso debajo de un arbolito que rogaba aguantara la poca sombra que daba. Solo como dato cultural, me sentía en la gloria, diría una amiga «me lamía los bigotes de felicidad» porque descubrí que de verdad soy muy buena en mi trabajo, yo me dedico a organizar eventos en un centro comercial (no al que fuimos ayer) y pues mis montajes son cómodos y busco que mi auditorio disfrute lo más que se pueda la estancia en el evento. Claro que a veces me falla porque el clima hace de las suyas (es un centro comercial abierto) pero por lo menos llegas y tienes donde sentarte.

El evento empezó a las 4pm y yo sentía que me moría de calor!!! Bueno y no puedo imaginarme a los pobres chicos del show en especial los que estaban dentro de las botargas (que por cierto una súper energía en todo momento, que me sorprendió). Por lo que se merecen mi respeto y admiración además de que mantuvieron la pila a todo lo que da y los niños estaban felices. ¡Se los recomiendo! =>Lore Shows<=

Ahí estuvimos disfrutando, cantando, bailando y aplaudiendo. Mi hija de verdad me sorprendió, se paró solita a participar como niña grande y yo bueno, asustadísima porque no fuera a comprender de qué trataba. Me jaló la organizadora y casi casi me da un manazo «déjalaaaa que agarre confianzaaaaa» y yo así de «bueno está bien» (la conozco, no se preocupen). Le fue súper bien a mi bebe y yo como pavorreal.

Cuando regresamos a la casa yo traía ya un dolor de cabeza infernal, no sabía qué hacer de verdad. Bañé a mi hija, le di de cenar y «la subí a dormir». Cada minuto que pasaba mi dolor de cabeza iba en aumento junto con mi desesperación porque mi niña simplemente quería «jugal». Descubrí con mucha tristeza que me había quedado sin pastillas para los dolores de cabeza, así que empecé a enloquecer. Terminé tomando naproxeno sódico creyendo que serviría. Yo no supe si fue insolación o qué fue pero me sentía fatal. Mi deseo de verdad es que Natalia se durmiera para poderme relajar y quitarme el dolor con meditación como lo he hecho en otras ocasiones, pero en serio que no había manera. Hasta que me vio realmente enojada y ya casi al borde del llanto, ella solita se metió a su cuarto y se acostó. A lo lejos escuché un «mami etas ben?» y simplemente suspiré y le dije «si mi vida no te preocupes, duérmete». Cerré mis ojos y me quedé dormida.

Qué difícil de verdad es cuando una se siente mal y estás sola. Esta ocasión fue un dolor de cabeza, pero hubo otra ocasión que me dio algo que se conoce como «Laberintitis» ahí si….yo ya no quería saber ¡nada de nada! Afortunadamente hubo amistades y familia que se preocuparon por mi y estuvieron en mi casa apoyándome con mi hija. Si no definitivamente hubiera sido una mamá en aprietos.

Y ustedes, ¿Cómo le hacen cuando enferman y no tienen quién cuide el retoño?

Para mi mamá

mama

Estoy llena de felicidad y amor, cada poro de mi cuerpo desprende pequeñas partículas que generan una paz en mi vida que de verdad no puedo explicar. Conforme pasa el tiempo me doy cuenta que me siento completamente orgullosa de lo que soy. Una persona transparente, inteligente, hermosa por dentro y por fuera y lo mejor es que tengo tanto amor que quiero dar y recibir, de verdad hasta me tiemblan las manos de emoción.

Ver los ojos de mi hija, sus repentinos abrazos, besos y sus «tiamo» son lo máximo. Pero hay algo en especial que de verdad me llena de luz mi vida, y esa es mi mamá.

La admiro tanto, pensar en que ese ser humano de 1.56 de estatura ha aguantado tantísimo es como totalmente extraordinario para mi. Para empezar me tuvo a mi, que bueno…un angelito nunca fui. Yo era de esas niñas que se portaban tan mal en la escuela que cada lunes tenía cita mi mamá con la directora para hablar de mi mala conducta, fui también de esas rebeldes que se escapaban una y otra vez de la casa hasta que me pusieron barras en la ventana y recuerdo haberme quedado atorada en una ocasión. Me iba a la tiendita a comprar latitas de leche condensada y me las comía a escondidas, le jalaba el cabello a los niños que me gustaban, me gustaba comer hormigas y cuando me dieron la oportunidad de estar en la escolta dije «ni madres, yo no marcho» dejando la escolta incompleta a la mera hora. Recuerdo que los regaños de mi mamá (que es española y ay dios como gritan) se escuchaban hasta la siguiente colonia, nos empezaba a corretear a mi hermano y a mi con su chanclita vieja y como está chiquita y nosotros grandotes, pues no nos alcanzaba así que optaba por aplicar la técnica milenaria de la chancla voladora. Nunca le atinó y más que tenerle miedo nos daba risa, lo cual no era muy bueno porque la hacíamos enojar más y más.

Mi madre me enseñó la importancia de verse bonitas, ella hasta para ir al super se arregla tan bien y siempre me dice «uno nunca sabe a quién se va a encontrar». Me enseñó también que no debo quedarme callada ante las injusticias, a pesar de ser algo bueno resultó no serlo tanto para el resto de la gente porque me ven como que siempre «la armo de pedo», claro mi respuesta es «si no fueran tan injustos y ojetes»….el punto es que mi madre, me dio una educación pulcra. Definitivamente no fue una mamá consentidora, no era de las que llegaba el fin de semana y ya andaba pensando a qué parque llevarnos ni tampoco era de hacernos comida especial. De hecho ella nos decía que las cebollas las cosechaba Mickey Mouse y el agua natural era «jugo de nube», no nos hacía el chocomilk decía que nosotros podíamos solitos. En nuestra casa todo era un completo orden, no parecía que vivieran niños en ella ya que mi mamá siempre se preocupó porque se viera limpia y ordenada. Nuestra pelea constante era mi habitación que siempre tenía un tiradero, hasta que llegó al grado de pasar con bolsas negras de basura a recoger todo lo que encontrara «tirado» o que para ella estuviera «fuera de su lugar», si yo quería recuperar algo de las bolsas debía pagar una multa «1 peso por cada pieza». Ella me exigía que en cada cajón ubicara mis cosas y colocara una etiqueta por afuera que dijera el contenido del cajón. Así que si había calzones la etiqueta decía «choninos», su lema es «un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar». Sus momentos de debilidad eran los domingos, recuerdo que hacíamos picnic en la cama y nos poníamos a ver películas en el canal 5. Lo malo es que ese picnic era solo recalentado de la semana, ah porque mi madre es experta en los recalentados. Recuerdo que mi primo Nel llegó a decir una vez «La tía Marian hace tacos de todo, hasta tacos de espagueti».

Mi madre era una especie de sargento chingón, divertida en exageración y estricta a la par. Hoy me siento a veces contrariada porque desde que estaba embarazada me ha hecho comentarios que jamás imaginé que saldrían de la boca de mi mamá:

«Nunca en mi vida había visto a una embarazada tan feliz»

«Eres una excelente madre, más de lo que yo fui»

«Te admiro como madre, yo quisiera que tu hubieras sido la mía»

Ustedes pueden imaginar lo que eso significa para mi? Que yo siempre fui la que le sacó canas verdes, moradas y de todos los colores y que hoy ella diga que desea haber sido como yo? Wow. De verdad que eso es totalmente grato para mi. Pero yo quiero decirle algo a mi mamá:

«Mami, tu fuiste y eres una madre excepcional. Yo no podría ser la madre que soy si no hubiera aprendido tantas cosas que te desviviste por enseñarme. Eres para mi la mejor madre del mundo. Sé que tu no tuviste a la tuya para que te enseñara a ser mi mamá, pero por eso mereces el triple de aplausos porque créeme que lo hiciste muy bien. Hoy soy la mujer que soy porque tu te empeñaste en sacar lo mejor de mi. De verdad te extraño mucho y esto de vernos una vez al año me parte en pedazos. Pero siempre siempre estás en mi cabeza. Gracias por darme la vida y por enseñarme a vivirla.»

Te amo mamá.