Archivo de la categoría: Sin categoría

Pipí popó mamá

adios pañal

La maravillosa etapa de dejar atrás el pañal por fin llegó. Llevamos ya un mes que le dijimos adiós a los pañales, bueno….no de lleno, en las noches aún los usamos y la verdad es que me siento feliz, porque para empezar es un ahorro tremendo y ya no contaminamos tanto a nuestro brother el planeta Tierra. Honestamente durante la etapa de los pañales, si compré los ecológicos pero de plano no me acomodé con ellos, no sé si lo hice mal o no estamos hechas para ellos.

En fin el martirio de las rozaduras, los accidentes y las tallas extras en pantalón han llegado a su fin. Yo así como muchas mamás del mundo, pasé por ese miedo de dar inicio. Tenía miedo al estar lavando ropa a cada rato, miedo a que me ensuciara la casa, muchos miedos. Pero la educadora de la guardería habló seriamente conmigo, me dijo “Señora basta! su hija ya lleva dos semanas de retraso y está más que lista para iniciar. En la sala (su salón) no para de quitarse sola el pañal y se forma en la fila de los niños que van al baño. Usted tiene que dar el paso porque lo único que va a pasar es que su hija se sienta excluida por no formar parte de lo que los demás ya están haciendo”. Al principio si sentí algo feo y me sentí presionada, pero decidí abrir mis ojos y observar a mi hija. Descubrí que efectivamente me lanzaba continuamente señales de que ODIABA usar pañal. Así que literal hablé con ella y le expliqué que ya dejaríamos el pañal, le pedí que se despidiera de él y la presenté con Don Escusado y Doña Nica.

Hoy ya tenemos ese mes cumplido, mi hija ya corre (no corría y culpo al estorboso pañal) y es feliz. Lo que si es que este fin de semana comimos muchos frijoles (amamos los frijoles) y pues obviamente fuimos víctimas de los efectos que ocasiona el frijol. Descubrí que mi hija no sabe diferenciar lo que es pipí y lo que es popó, y lo peor es que no sabe diferenciar cuando es un pedo y cuando es el premio completo. Así que todo el fin de semana me la viví en el cuarto de baño escuchando sus flatulencias seguidas de un “sha mamá” (ya mamá). No miento, cada 10-15 minutos mi hija me gritaba “popó mamá amosh” (fuera pipí o popó). Debo confesar que si llegó un momento que me estresé y la regañé…¡ERROR MÍO! así que me agaché y le dije “Mi amor, estos son punes. No puedes pedirme que te traiga al baño solo para tirarte uno. Mamá tiene que terminar los pasteles” ¿Se imaginan? el ritual para que la niña haga “popó” y después el ritual de limpieza, y aunque fuera una falsa alarma el ritual debía llevarse a cabo. Obviamente tardé siglos en terminar mis labores reposteras.

Pero bueno, en vista de que algunas mamitas seguidoras me han pedido tips para esta nueva etapa, decidí elaborar una pequeña lista de lo que yo he hecho y me ha servido:

1.- Compré una nica y mi suegra me regaló un adaptador de escusado. Es importante que tu hij@ use ambos y de pronto quitarle el adaptador y tu sostenerlo. Sucede que cuando sales a la calle y vas a un baño público, no puedes ir cargando ni con tu nica ni con tu adaptador. Tu bebé debe saber cómo se siente en cada situación y así no sufrirás. Bueno no tanto.

2.- Lleva contigo mudas de ropa (incluyendo calzones y calcetines). Los accidentes serán muy recurrentes al principio.

3.- Cuando iniciamos compré un paquete de pañales entrenadores, estos se los ponía para el carro. Sufría de pavor en solo pensar que me adornara el autoasiento. Pero siempre le dije que eran CALZONES GORDITOS jamás usé la palabra pañal. Al llegar al destino la llevaba inmediatamente a un baño y le ponía el calzón normal. Obvio se vale usarlos si sabes que la situación del baño será incómoda tanto para tu bebé como para tí. Pero procura que sea lo menos.

4.- Opta por usar únicamente sandalias de plástico. Llevan 3 lavadas unos tenis hermosos que le compré y no se le quita el olor a pipí. Mejor las sandalias, el glamour déjalo para después.

5.- Lleva en la pañalera muchas bolsas de plástico, así guardas la ropa sucia separada. No contaminas el resto de la ropa que traigas limpia y evitas que se propague el penetrante aroma.

6.- Cada que tengas oportunidad lleva a tu bebé al baño. Enséñale bien el nombre de cada cosa, yo la regué y en vez de decir “baño” le decía “Natu quieres ir a pipí popó?”. Eso está mal. Tu bebé tiene que aprender el correcto nombre de cada cosa.

7.- Si aún no inicias tengo unos “sub-tips” jaja:

7.1.- Yo fui a la tienda a comprar la nica con ella, y le dije “mi amor cuál te gusta más?” Ella eligió la que más le gustaba. Cuando llegamos a casa, la puse al lado del escusado y luego ella iba a sentarse solita (aun con ropa). No sé si ayude esto, pero mi instinto me decía que eso lo motivaría.

7.2.- Cuando yo entraba al baño a hacer mis necesidades, permitía que entrara conmigo. Le platicaba lo que estaba haciendo, le enseñaba cual era el papel y para qué servía. Sonará grotesco lo que diré pero yo exageraba gestos cuando hacía del 2 y entonces ella me imitaba. Perdón, pero de verdad siento que eso me ayudó a que entendiera para qué servía entrar a un baño.

8.- ¡Lava diario! de verdad si dejas “sin querer” ropa mojada de pipí en bolsas es un problema sacarle el olor. Es un pequeño ser humano, su ropita sucia de pipí con que la enjuagues (agitarla bien) en una cubeta con detergente es más que suficiente. Yo la verdad es que diario pongo una lavadora pequeña con lavado express (no más de 20 min) porque no tengo mucho tiempo para estar lavando a mano. Sirve que de paso pongo mis blusas y ropa interior, así no se me acumula y el fin puedo disfrutar más a mi retoño.

9.- Trata de conseguir un cubre colchón plastificado. Estos los venden en tiendas departamentales, no son baratos pero te van a ayudar muchísimo a darle larga vida a tus colchones.

10.- Y por último CELEBRA a tu retoño cada pipí o popó que haga en su nica o escusado. De verdad quizás te suena ridículo, pero para ellos es un ENORME logro. Recuerda que los pequeñitos lo que más buscan es “pertenecer”. Si tu los motivas y los haces sentir que pertenecen créeme que la transición será más rápida y exitosa.

MAMÁ Y PAPÁ: lo más importante de todo esto es que tengas DEMASIADA PACIENCIA Y EXTREMO DE AMOR. Disfrútalo, yo la verdad estoy maravillada con lo inteligente que es mi hija. La ignorante era yo por no confiar en ella. Mi hija estaba más que lista y me ha demostrado que es capaz de eso y mucho más.

¡FELICIDADES POR CADA PASO QUE ESTÁS DANDO CON TUS RETOÑOS!

Ahora es tu turno, platícame ¿cómo te fue o te va con el control de esfínteres?

 

 

Los terribles dos…

Creo que a diario escucho que la gente dice “está entrando en los terribles dos”, honestamente no le había dado importancia y suponía que como en muchas otras cosas más, Natu sería la excepción. Pero tengo un par de meses comiéndome varios tacos de lengua y es que este angelito terrenal ha tomado la decisión de demostrar su fuerte personalidad y liderazgo.

Es una niña hermosa, no solo por afuera si no también por adentro. Es curiosa y le gusta mucho reír. Pero cuando de berrinche se trata, he descubierto que vivo bajo el mismo techo del ser humano más manipulador e inteligente del mundo.

Cuando su nona viene a verla es cuando más se nota. Llego de trabajar y lo primero que pregunto “¿Cómo se portó la gorda?” a lo que me responde “Mal, me hizo berrinche por los zapatos. Le puse unos y se enojó porque quería otros, le pongo los otros y cambia de opinión. Me cansé y ya no le di lo que quería pero se puso a llorar muchísimo, así que ahí estuve cambiándole zapatos hasta que se cansó”. Volteo a ver a Natu y le digo “¿Es en serio Natalia? Por favor hija, no hagas eso”. Quiere “yayos” cuando se le antoja y si no la cargas llora de a madres, con una amargura que hasta se te salen a ti las lágrimas.

En la guardería los reportes son tiro por viaje “Ay señora….” cuando escucho eso ya es un “y ahora qué hizo…”. Las respuestas son variadas pero van más o menos así “agarró un juguete y pasó en orden a surtirse a cada uno de sus compañeritos….es que le dimos la mano para llevarla al comedor y se colgó, traigo lastimada la mano señora….es que un niño la tocó y ella se enojó mucho y lo aventó….señora, es que su hija es como la niña fresa del grupo” y así puedo seguir. Me traen a Natalia y es hablar con ella, explicarle una y otra vez que eso no se hace.

El sábado la llevé con su amiguita Fer porque yo tenía que trabajar y pues mi amiga me ayudó a cuidarla unas cuantas horas. Cuando regreso por ella lo mismo que en la guardería “cómo se portó Natu?”….”ay amiga….pues mal. Le di agua y la aventó, le pegó a Fer y le picó los ojos al gordo”. Una vez que entro al departamento, jalo de la mano a mi hija hacia el balcón a solas y empiezo a hablar con ella “Natalia, por qué te portaste mal? por qué hiciste eso?”…..¿reacción? Natu empieza a besuquearme aplicando toda las perfectas tácticas de manipulación.

Mi hija afortunadamente aun no hace los polémicos berrinches en público, pero temo si llega ese día. ¡Qué voy a hacer!

Pero bueno, no todo es color hormiga. La verdad es que mi hija aun con todo eso que está haciendo no deja de ser maravillosa y ocurrente. No permite que pase un solo día que no me haga sonreír. Soy la mamá más feliz y afortunada de este mundo.

Mi amigo imaginario

Yo no recuerdo haber tenido un amigo imaginario de niña. Pero sé de muchos niños que si lo tienen. Esto para mi es ¡un total enigma!. Me cuesta trabajo creer que de verdad estén viendo a una “figura” que sea tan real para los niños que hasta algunos quieran compartir comida con estos cuates.

Mi Natu tiene 1.10 y últimamente ha “señalado” cosas sonriendo, como cuando me quiere enseñar algo que vio pero en vez de enseñármelo a mi…lo hace viendo a la nada. No es algo que suceda todo el tiempo, pero si ha llegado a pasar. Se rie y saluda a la pared.

He escuchado también historias de que los niños son sumamente perceptivos y pueden ver seres de otra dimensión. No quiero pensar en eso porque si me da miedito.

No sé si mi hija esté viendo seres del más allá o esté imaginando un nuevo amigo, pero cuando sucede yo no siento miedo. Siento curiosidad y le pregunto que a quién saluda o a quién le enseña lo que está viendo.

Una vez conocí a unas personas que me platicaron que su hijo (tendría como 4 o 5 años) de pronto decía cosas como “yo me acuerdo que en mi otra vida era…” o “yo tenía alitas y estando en el cielo los vi, bajé y fui a su casa que ahora es en la que vivo también y decidí que eran lo que quería para mi”.

¿Se imaginan que loco?

¡Me gustaría conocer sus experiencias! Los invito a compartirme sus vivencias en comentarios.

Les dejo esta nota que me pareció muy interesante sobre el tema, de la página: TOY CANTANDO

Leer es crecer

Definitivamente el hábito de la lectura te hace crecer en todos los sentidos. Enriquece no solo tu acervo cultural, también alimenta tu imaginación, apacigua tus emociones y al mismo tiempo hace que vivas momentos extraordinarios.

Es importante que como adultos canalicemos a nuestros hijos por un camino correcto, parte de esto es fomentar el vicio de la lectura y de esta manera conseguir mejorar su desarrollo escolar y como ser humano.

Por cuestiones del destino, me topé con un blog dedicado a recomendar títulos de fantasía muy buenos, además podrán encontrar un club de lectura y hasta adquirir una agenda muy linda: Mundo de fantasía.

Seamos participativos y colaboremos en la educación de nuestros retoños. ¡Ellos merecen eso y mucho más!

Imagen: <a href=”http://www.freepik.com/free-photos-vectors/people”>People image created by Pressfoto – Freepik.com</a> 

 

No todo es color de rosa

Mis ánimos están por los suelos. Toda esa energía y fortaleza que me caracteriza se ha derrumbado, me siento impotente y con ganas de gritar. Siento que me pesa el propio cuerpo, que mis párpados se cierran y mis ojos están húmedos. Camino arrastrando los pies, arrastrando estos sentimientos.

Puedo soportar enfermedades, insultos y malos días. Pero no puedo soportar ver a mi hija sufrir, verla con ojeras, escucharla toser por las noches. Siento tanta rabia ver como va creciendo y con ella las alergias. Sus efectos llegan hasta mi corazón.

Estando con ella me eleva la energía, ver como a pesar de tener calentura saluda por la ventana al vecino gritando “ollaaaaa”, como se agacha para que el techo no le estorbe y seguir viendo el avión que va pasando, sonreír y cantar martinillo.

Nadie me dijo que ser madre sería fácil, lo sé. Ser madre va más allá de posar en fotos, elevar a tu hijo por los aires y sonreír. Ser madre también implica noches seguidas sin dormir, días sin comer y llorar, llorar muchísimo.

Mamá: gracias por estos 32 años que me has cuidado, que has controlado mi temperatura y que te ha preocupado más que a tí misma mi salud y bienestar. Ahora entiendo lo difícil que fue en ocasiones y lo muy afligida que debes haber estado. Comprendo tus desvelos y tus enojos cuando yo misma ignoraba tus cuidados. Te amo mamita, gracias por estar. ¡SIEMPRE ESTAR!

Atrapando sueños

atra

Vengo en un autobus rumbo a mi hogar. Como cualquier otro pasajero disfruto cada nota que suena a través de mis audífonos. Miro hacia el horizonte en donde aprecio como se pone el sol y me pongo a recordar todos esos momentos en los que disfruté al lado de personas enriquecedoras. Pasan al igual por mi cabeza pensamientos entristecedores con respecto al calentamiento global y todo lo que no estamos haciendo por evitarlo. Pienso en mi hermosa hija y sueño despierta de todos los logros que estoy segura conseguirá, una mujer cumpliendo sus sueños…de pronto me paro en seco…¿”sus” o “mis” sueños? Me llena de júbilo pensar en que ella será grandiosa y reconocida, pero tengo que separar lo que yo soñé desde chica y permitir que ella sueñe también…que no solo sueñe, que haga todo por hacerlos realidad y yo la ayudaré a cumplirlos.

Vengo en carretera en la oscuridad de un autobús lleno de pasajeros, en el cual predomina el aroma a lavanda en exceso. A lo lejos percibo relámpagos, una tormenta eléctrica está cubriendo con su resplandor las montañas del fondo. Paso de escuchar notas suaves con composiciones inteligentes a música electrónica totalmente creada en computadora y letras inservibles, de pronto suenan notas tropicales que hacen que mis pies se muevan al ritmo de la música. Así soy yo, tal como el playlist de mi reproductor…mi diversidad emocional me caracteriza. ¿Que será cuando ella crezca? ¿Cuales serán sus sueños y sus metas? Cuantos niños frustran sus sueños por falta de apoyo de parte de sus padres, tengo miedo de cometer ese error. Y tengo mucho más miedo que ella algún día sienta que nunca la apoyé y que no me hizo sentir orgullosa, cuando yo solo de saber que existe me llena de alegría y orgullo. ¿Salvará vidas? ¿Deleitará a otros con su voz? ¿Seguirá los pasos musicales de su padre? ¿Será una reconocida bailarina? ¿Enseñará a niños pequeños? ¿Resolverá casos importantes? No sé la verdad a qué querrá dedicar su vida.

La tormenta nos ha alcanzado y con ella mi nostalgia, pienso en mis padres y me causa curiosidad el por qué no fueron más estrictos conmigo para a que cumpliera mis sueños. Yo siempre soñé con tres cosas: música, canto y baile. Por las noches escucho mis canciones favoritas y me imagino que yo soy la que esta detrás de ese micrófono, detrás de esa batería o la que esta dando todo mi esfuerzo por bailar perfecto esa canción. Mis padres dieron y dan todo por mi, pero creo que en la parte de hacer que caminara rumbo a la meta de mis sueños les faltó un poco más atención. Creo que su constante preocupación porque yo estuviera bien y no me faltara nada hizo que esa atención se desviara y no fueran tan esenciales mis sueños. Bastaba con un poco de presión quizás para que una niña de 12 años que decía que quería aprender a tocar un instrumento realmente lo tomara en serio y se preparara. Y que si una niña de 7 años ya escuchaba jazz en el modular de sus padres y ponía rock n roll clásico para bailar usando la falda roja que tenía en su armario, esa que al dar vueltas volaba por los aires fuera una señal de que la música venia en sus venas. O que si esa niña escuchaba una y otra vez el mismo cassette de Mecano tratando de cantar como Ana Torroja era porque disfrutaba las voces melodiosas y deseaba hacer lo mismo.

Mis padres dieron y dan todo por mi, como ya lo dije pero no debemos olvidar que los seres humanos para estar completos debemos no solo tener que comer, que vestir, donde dormir y donde estudiar. También tenemos ilusiones y soñamos despiertos. Tal vez mi problema fue la excesiva independencia y rebeldía, quizás oculté tantas cosas a mis padres que no se dieron cuenta lo que realmente deseaba. Se las puse muy complicada y hoy me arrepiento. Todos esos momentos en los que me respondieron con “que mal cantas”, “no podrás tener una batería porque terminara siendo un perchero” (y como no decirme eso, si mi cuarto parecía la Selva Lacandona de tantas cosas tiradas, no sé como nunca me comió Anaconda) y con respecto al baile creo que es el único que no me dijeron nada, yo solita me puse obstáculos mentales. Que si estoy gorda, que si soy lenta, que están caras las clases….igual también tuve la culpa por ser tan versátil en mis ideales, tan muy “mi playlist”. Porque inclusive recuerdo haber soñado con jugar hockey o patinaje artístico. Tal vez yo tuve la culpa de confundirlos, de no ser clara y consistente.

¿Qué debieron hacer unos padres con una hija así de complicada? ¿Cómo adivinar qué es lo que soñaba? ¿Qué le pasaba por la cabeza? ¿Cómo evitar que esos sueños fueran inalcanzables y solo se quedaran en la imaginación de una pasajera de 32 años que viaja a su casa? Temo que mi hija sea como yo fui y no me envíe las señales adecuadas para que yo pueda ayudarle a cumplir sus sueños. Quiero encontrar la contraseña de sus pensamientos y la fórmula para adivinar lo que quiere sin equivocarme. Quiero que ella sea plena y que cuando ella vaya en un camión rumbo a su casa piense en todo menos en la nostalgia que siente por no haber cumplido sus sueños.

¿Qué significa ser mamá?

Pre-natal exercises. Beautiful pregnant woman exercising while sitting in lotus position

No suena tu despertador porque no lo usas, simplemente abres tus ojos porque el sol entra por tu ventana y sientes todo su resplandor sobre tu cara. Escuchas a lo lejos pajarillos cantando y el sonido que provoca el viento sobre las hojas de las palmeras del jardín. Revisas tu teléfono, 10 de la mañana. Tienes mensajes y llamadas perdidas de tu mejor amiga. Ese día es hermoso, un día perfecto para ir a la playa, no importa qué día es, tú puedes ir cuando quieras.

Te levantas y aún con el pijama puesto acompañas a la familia a desayunar. Te alistas y partes a la playa con tu amiga.

Eres una joven con un cuerpo muy hermoso, una mirada descansada y una agenda llena de eventos sociales. Ya tienes 30 años y sigues soltera por que así lo has querido, haces yoga, vas al gym, te alimentas a tus horas y disfrutas mucho de la vida en compañía de un montón de amigos. La mayoría de tus amigas ya son madres por lo que optas en salir con el grupo selecto de personas que aún no han dado el paso y con gente más joven que tú. Asistes a las reuniones de tus amistades que ya han formado una familia y ves con cara de incertidumbre a todos esos pequeños seres humanos, los hueles aunque estén a metros y piensas para tus adentros “nunca seré madre”. Según la época del mes cambias de parecer, ese famoso “llamado de la naturaleza” empieza a jugar con tu mente. Pero sacudes efusivamente la cabeza para que ese instinto salga de ti, ¿cambiar pañales? ¡nunca!

Conforme van pasando los meses empiezas a observar más a esas madres con sus hijos y sonríes. Hasta que llega un día en el que tienes en tus manos una prueba de embarazo positiva. Lloras incontrolablemente, no sabes qué viene. Solo tienes miedo, muchísimo miedo.

Y sí, todos esos temores que tenías son totalmente reales. Ser madre no es lo que ves en las películas de mucha felicidad, ni tampoco en los comerciales de televisión. Ser madre es agotador, desgastante y frustrante. Ser madre es dejar un estilo de vida fancy por uno cómodo y muy cansado. Ser madre es desvelarte con una mamila en la mano en vez de un martini. Ser madre es increíblemente cansado.

De pronto estás ahí sentada en una mesa de un restaurante, viendo a lo lejos como tu pequeña juega con otros niños, venciendo el miedo que le tenía a los juegos inflables. Te pediste un café tan cargado que haces muecas, pero necesitas estar despierta porque aun falta un largo recorrido para finalizar este día. Te sientes importante porque tu hija te voltea a ver cada 5 minutos, eres lo más importante para ella. De fondo escuchas un bolero muy bonito y cierras los ojos, solamente para escuchar la letra de la canción “mi vida sin tu amor….” No te logras imaginar cómo sería una vida sin tu hija, no sientes un gramo de satisfacción al recordar esa vida de diversión que tenías, sin pensar en un futuro y sin pensar en nadie más que en ti. Todo ese cansancio, frustración y desgaste solamente pasa a segundo plano, cuando viene tu hija, te abraza y mirándote a los ojos te hace entender el hermoso significado de ser “mamá”.

Patita de perro

IMG_20170528_133214271

¡Ay los viajes! qué no daríamos por tener la oportunidad de viajar cada vez que quisiéramos hacerlo. ¡Grecia! vámonos… ¡España! vámonos… ¡China! vámonos… pero no es tan sencillo como decirlo. La verdad es que viajar cada vez se vuelve más complicado y caro. Cuando eres pequeño tienes todo el tiempo del mundo para viajar pero no tienes quien te lleve o por lo menos no cuando tú quieres. Y cuando eres adulto tienes toda la intención y hasta el dinero a veces pero no siempre se puede. Ya sea por el trabajo o simplemente porque tienes hijos que cuidar e ir todos sale muy caro.

Pero, ¿quién se imaginaría que de pronto tienes un bebé y a su año y medio ha viajado más veces que tú en tus escasos 32 años? Igual no a otros países, pero salir de su ciudad a otra…ya es algo muy normal para ella.

La Natu desde que nació ha estado con agenda muy ocupada. Mi hija ya ha estado en: Ixtapa, Acapulco, Huatusco, Puebla, Cuernavaca y La Paz. En varios lugares se ha repetido. Solo en uno de esos destinos usamos avión para llegar y es La Paz, BCS.

Debo ser honesta, para mi viajar en avión es lo más espantoso. Me siento de verdad muy mal. La primera vez que Natu subió a un avión tendría como 11 meses y yo moría de nervios, uno porque como comenté no me gusta y dos pasaban por mi cabeza millones de situaciones catastróficas. Que por cierto y haciendo un paréntesis, resulta que en los primeros meses de vida de mi hija yo padecí una especie de síndrome en donde constantemente durante el día me pasaban por la cabeza situaciones ¡horribles! que en una visita al doctor me dijo “es normal, es parte del instinto”. Yo asumo que efectivamente el instinto de madre está grueso. Lo veo como si al momento de que sales del hospital te activaran un switch y en automático empezaras a cuidar a tu bebé de todo lo malo que pudiera pasarle. ¡Es la madre naturaleza haciendo de las suyas! A lo mejor ese instinto es un tema “químico”, como si fuera adrenalina, entonces se libera tanto en tu organismo que tarda meses en procesarlo adecuadamente, por ende se conjuga en una mescolanza de emociones y pensamientos. Es mi teoría.

Regresando a lo que hablaba, ese día subimos al avión y yo me aprendí todas y cada una de las indicaciones que dio la azafata, me sentí nerviosa de no poder ponerme el cinturón junto con mi hija, recé a todos los santos, pedí protección. Y luego ese aroma a avión ¡como lo detesto!. Arrancamos motores y empezamos a avanzar, mientras tanto mi hija solo hacia trompetillas escupiéndome las manos que estaban todas temblorosas. Cuando ya se puso el avión derechito para acelerar, se me bajó la sangre de la cabeza a los pies…aceleró….y ese sonido de los motores, el efecto de gravedad y todo, me hizo llorar. Pero fue todo en cuestión de segundos, pasé del llanto a la risa porque Natu solo alzó sus bracitos e hizo “wwwuiiiiiiii”. Si te imaginaste a un bebé en una montaña rusa, acertaste. Esas éramos mi Natu valiente y su cobarde madre. Pasaron los minutos y el avión continuaba su ascenso. Yo solo empecé a sentir mi cara sin sangre y a sudar frío, me agarraba la frente y trataba de oler a mi bebé para disimular el espantoso olor.

Esa mañana al salir de casa rumbo al autobús que me llevaría al aeropuerto, nos topamos con tráfico por lo que el indicado nos dejó, tuvimos que esperar el siguiente así que aproveché para desayunar un sandwich que me había preparado mi prima. Pero el nervio estaba al mil, corría el riesgo de perder mi viaje. Durante el vuelo, el sandwich empezó a hacerse presente y todo lo demás que hubiera comido, lo sentía pasearse por mi estómago y regresar a mi boca. Busqué por todos los medios retenerlo pero…sucedió. Busqué con desesperación la bolsita que te ofrece la aerolínea para esos accidentes pero cuando logré abrirla ya había sucedido el inicio del accidente. Ya se imaginaron a una bebé en montaña rusa, ahora imaginen a una bebé que decidió ponerse su plato de papilla como sombrero (es una metáfora para los que no entendieron). Si lo sé, pobre de ella. La azafata corrió a auxiliarme, fue una bella persona debo decirlo. Y más porque le di su “novatada”, era su primer día de trabajo.

Ese no fue mi primer viaje como mamá, pero fue el primero en avión y el más largo. Cuando llegó el regreso, opté por tomar unas pastillas para el mareo y fue la solución, pero la sensación extraña de estar por los aires con mi hija, no desapareció.

 

La ratita que no fue ratita

Toda la vida le había tenido pánico a los bebés. Me emocionaba verlos, pero cuando me decían “¿quieres cargarlo?” yo temblaba como gelatina y muy nerviosa decía que sí. Yo cargando a un bebé era tal cual Mrs. Smith en aquella escena donde están en una reunión en casa de sus amigos y le dan a un bebé para que lo cargue. Ella lo levanta en el aire y lo ve con cara de incertidumbre. Tal cual, esa era yo.

Los bebés para mi eran la cosa más frágil que pudiera tener en mis manos. Yo sentía burbujas en mi estómago cuando estaba al lado de alguno y el aroma, ese aroma que no me gustaba para nada. Tenía miedo de que se les saliera alguna sustancia radioactiva por el pañal, o que me vomitaran como si estuvieran audicionando para el papel de la niña del exorcista.

En muchas, pero muchísimas ocasiones escuché decir que los bebés cuando nacían eran como una ratita fea y arrugada. Yo veía parir a mi gata y literal pensaba “¿Así serán los bebes de feos al nacer?”. Todo ese líquido pegado en sus cuerpos, los ojos hinchados, con olor feo.

Cuando me embaracé, me hice totalmente a la idea de que mi hija cuando naciera sería una cosa fea. No digo que pensara que así se fuera a quedar, pensaba que al nacer y pasados los días el panorama iría mejorando. No me hice de falsas esperanzas. Para mi era un hecho que eso pasaría y más porque mi suegra me había platicado que mi esposo cuando nació era un bebé muy feo, porque no tenía pelo y lo poquito que pudiera tener era totalmente blanco, además era muy arrugado y medio deforme. Pero ese fue la oruga en su capullo, porque después tremenda mariposa en la que se convirtió. Un bebé que todos chuleaban.

Cuando entré al quirófano pasé por mil pensamientos, finalmente escuché ese “cuñaaaa”. Cuando me acercaron a mi hija, de verdad me fui de espaldas. Era el bebé MÁS hermoso que había visto, tenía la temperatura perfecta, olía delicioso y era muy bella. Me quedé muda, me tuvo que pedir el pediatra que le hablara y le diera la bienvenida y yo solo pude decir “Está muy bonita”. Estoy segura que el doctor pensaba que lo decía en el plan maternal, pero no de verdad lo decía porque yo esperaba que me entregaran al Maestro Splinter y lo que me dieron fue un pequeño osito cariñosito.

splinter

 

Mi hija se llamará…

mi hija se llamará

Hace muchos, pero muchos años la usanza era darle muchos nombres a nuestros hijos. Mi abu Angelita (QEPD) me contaba que además en el Registro Civil todo era a mano y generalmente eran personas muy mayores quienes te atendían. Mi familia es de España, tanto del lado de mi madre como del de mi padre y mi abu de la que hablo era la mamá de mi papá. Cuando su madre nació la llevaron al Registro Civil en donde efectivamente el que atendió era un señor muy mayor. Cuando este le preguntó al papá de la bebe cuál sería el nombre de su hija, él orgullosamente y con el pecho inflado contestó “Mi hija se llamará Juana Inés de la Asunción…etc etc” (disculpen ustedes que no me sepa el nombre completo, yo la conocí como la abuelita Juanita. Y sí, el mentado viejillo literal registró a la abuelita con el solemne nombre de “Mi hija se llamará Juana….y lo que le siga” ¡¡¡¡MI HIJA SE LLAMARÁ!!!!

MORALEJA: Es tan importante elegir bien el nombre que llevarán los retoñitos o elegir bien el horario para asistir al Registro Civil, no vaya a ser que te toque otro viejito ocurrente….

Lo cual me recuerda el martirio que pasamos mi esposo y yo para elegir el nombre de mi nena hermosa. Recuerdo que cuando aún no sabíamos si sería niña o niño, hicimos una lista cada uno de nombres de varón y nombres de niña. Bueno….yo hice mi lista, él….él simplemente me dijo que no a todas mis opciones y no propuso más que algunos nombres que en lo personal no me gustaban para dárselos a mi hija. Finalmente estaba yo ya muy decidida a convencer a mi marido de uno en especial…yo quería que se llamara EMMA. Me encanta ese nombre y la verdad es que sentía que le quedaría perfecto a un muy probablemente próximo talento musical (mi esposo es músico y mi hija ha heredado un ritmazo de miedo). Todo iba bien, seguía con mi ilusión hasta que un día mi sobrina Laby me dijo “¿estás segura de lo que vas a hacer? ¿de casualidad ya analizaste si combina el nombre de Emma con sus apellidos?” y por supuesto yo le dije que era un nombre maravilloso, bla bla…un momento….¿Emma Manzur Sempere? ¡De la que nos salvamos! Mi hija hubiera sido una víctima del bullying escolar, mira que nombrar a tu hija EmMA MANzur…..

Por eso creo que es bien importante que no solo piensen en lo que significa el nombre o les guste mucho, también debemos elegir con base a si combina o no con los apellidos de la criatura. ¡Seamos conscientes!