El primer día de mi nueva vida

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Vivía en Acapulco y recuerdo que en esa época mi vida era muy ajetreada. Ir de mi casa al trabajo me tomaba casi 1 hora de ida y una de vuelta. Por este motivo decidí vivir una temporada en casa de mi amiga Mandy que vivía frente a mi trabajo. La estancia realmente no duró mucho tiempo pero fue muy agradable. En ese entonces mi cuerpo era bastante esbelto pero de pronto me empecé a sentir pesada por lo que le dije a Mandy que nos inscribiéramos en un gimnasio. Yo le metí durísimo al cardio, me sentía morir y salía muy sudada. Además mi alimentación era bastante buena, no había por qué no bajara de peso. Recuerdo que había un detalle extraño que se repetía constantemente, mi cuerpo me pedía dulce y mi antojo voraz era de un chocolate y un refresco de cola. Salía del gimnasio y en varias ocasiones se me derretía la boca solo de pensar en esos dos productos. Honestamente no le di importancia, continué mi vida. Al poco tiempo decidí unir mi vida bajo el mismo techo con mi esposo, ya era un hecho desde antes porque me quedaba en su casa continuamente pero no lo habíamos formalizado. Realmente esa decisión no la hicimos pública y los fines de semana iba a quedarme en casa de mis papas como siempre lo hacía, ya que a pesar de mis 30’s tenía la mentalidad de una niña de secundaria “me van a regañar…” o  “no me van a dar permiso…” en fin, no quisimos hacerlo público.

Pasaron unos días y me fui de vacaciones a una ciudad cercana con mis papas y mi hermano, recuerdo que por temas laborales ellos se fueron primero y yo los alcancé en un autobus. Mi salida era como a las 6:30am, por lo que mi esposo me llevó temprano a la terminal. Llegando ahí me preguntó si me iría con el estómago vacío, por lo que decidí comprar ahí mismo una torta, de esas que es más pan que el relleno. Comí la torta y dormí las 4 horas de trayecto, solo a unos cuantos minutos de llegar a la estación me despertó un ataque de estornudos que por días no me pude quitar.

Al bajar del bus me sentí fatal, sentía que mi cuerpo pesaba demasiado y estaba muy cansada, supuse que era porque no habría dormido bien o cansancio del gimnasio. Pasó por mi mi mamá junto con mi prima, quien ya avanzando en la camioneta noté que me miraba mucho por el retrovisor hasta que me dijo “prima que bonita te ves”.

Llegamos a casa de mis primos, era domingo y decidimos irnos de paseo. En el trayecto sentía una pesadez en mi estomago, supuse que la torta me había caído mal. Recuerdo que me tomé unas pastillas efervescentes y nada, hasta me fui todo el trayecto masticando unas pastillas de carbón activado que según son muy buenas para el estómago….pero nada me quitaba ese malestar.

Acababa de comprar una laptop nueva por lo que estaba muy emocionada con ella, pero el olor que tenía lo detestaba me daba asco.

Malestar general, ascos, nauseas y mucho cansancio…..mi sobrina me dijo “¿y si estás embarazada?” obvio salté y le dije que estaba loca.

Después de ese viaje pasaron como dos semanas y el malestar continuaba, no iba al doctor porque no era algo insoportable simplemente no me sentía al 100. Mi amiga Sugu es hija de un doctor y tenía años trabajando en la industria farmacéutica, le llamé para platicarle y ver qué opinaba ella. Recuerdo que se burlaba de mi y me decía “lo que me platicas me suena a que tienes bichos, ¿hace cuánto que no te desparasitas?” y yo la verdad ya ni me acordaba. Así que respiré, pero en eso atinadamente me dice “tómate unas pastillas para desparasitar, pero después de que te baje” a lo que yo ilusamente le dije “¿y qué tiene que ver que me baje? ¿qué más da si lo hago ahorita?” y sus siguientes palabras me hicieron enojar “pues porque también suena a que estás embarazada, no te puedes tomar esas pastillas si estás embarazada”. Salí corriendo a una farmacia, de esas que parecen más supermercados que farmacias, porque primero pasas por muchos pasillos con comida, artículos de cuidado personal, alimento para bebes, etc..

Entré por el pasillo donde están las papas fritas y mientras caminaba vi unas con sabor “adobadas” y las agarré sin pensarlo, no podía esperar a que me cobraran y yo ya estaba comiéndolas. Pedí una prueba de embarazo y pagué mis chipilindrangas.

Fue la pipi más difícil que una pipirisnais y fueron los minutos de espera más largos de mi vida y en eso…positivo…clásico pensamiento “seguramente hice más pipi de la cuenta y por eso marcó los dos palitos” hablé con mi amiga Sugu y recuerdo que gritó como loquilla de la emoción. Terminé haciéndome 3 pruebas más y pues si…bichos precisamente de esos que están pensando no eran, era otro tipo de bichito que ahorita mide 83 cm de alto.

Sudor frío, temblor en las manos, llanto inconsolable….me sentía como niña de 15 años sufriendo por la revolcada que me pondrían mis padres al enterarse. “Me correrán de la casa!! Momento…tengo 30 años por el amor de Dios y vivo en casa de mis padres solo los fines de semana”. Le hablé a mi marido para darle la novedad, él se puso muy contento y yo como loca histérica hormonal solo recuerdo haberle dicho “¿¿¿Pero qué vamos a hacer??? ¡¡¡La Universidad es muy cara!!!”

Desde entonces mi vida dio un giro de 360º, nuevos hábitos, nueva forma de vestir, nueva forma de amar y nuevo apodo…de mujer fatal ahora me dicen mamá.

La hora macabra

Llega el domingo, sales de paseo con el retoño y decides “cansarlo”. Buscas por todas las formas hacer que camine, gatee o se arrastre pero que por favor se mueva.

Ya es hora de regresar a la casa, levantas todas las cosas y la bendición encima se tira al piso para que lo cargues hasta el coche. Se recuesta en tu hombro, ves la hora y dices “yeah baby hoy alguien se dormirá tempranito”. Todo el trayecto vas asombrada de los temibles ronquidos que se revienta esa cosititita. Hasta piensas que arrastraste un tronco e hizo un estruendoso ruido, pero no, es el retoño roncando (herencia del papá).

Llegas a la casa y dices “deeeespaaaacito suave suavecito…” no perdón eso no, es que llevo rato viendo videos en You Tube con esa canción y la traigo algo pegadita. El punto es que sigilosamente bajas a tu retoñin del auto, caminas muy al Dracula style osea de puntitas, llegas al cuarto y dejas al querubín en su camita. Das tres pasos en reversa, te golpeas contra el mentado “pink balloon” super nice que pusiste y tu solita te haces “shh shh”, te asomas y nada, falsa alarma. Vas con calma y sin prisa hacia la puerta, te sales y al cerrarla despacio, das media vuelta con un pasito Luis Miguelero y de pronto….”mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaa” ¡¡¡Mierda!!!

Entras toda dulzura “shhhh a momiiiir a momiiiir”, escuchas como chupetea su dedo y dices “fiuf” repites ruta de escape ahora si viendo con mirada de “maldito globo me tocas y te tiro a la basura”. En eso estás a punto de salir y escuchas una dulce entonación “ta ta ta ta ta ta” (al tono de martinillo) y dices me lleva la que me trajo y la del tren y hasta carmen la que perdió su cadenita. “Mi cielo, quieres tu tete?” y con dedito en boca, carita de no rompo un plato te dice que si moviendo la cabeza. Bajas las escaleras resignada, pensando “con esta mamila seguro si se duerme”. La subes y te acuestas con ella, no se la ha terminado y tu ya estás babeando la almohada. De pronto sientes como te tiemblan los pensamientos del trancazo que te meten en la frente “ya terminó su mamila”. Le haces piojito, le acaricias la espalda y la ternurita solamente decide seguir cantando y darte de manotazos y patadas para luego hacerte “muajajajaja”.

Cuando menos te das cuenta ya casi son las 11 y el retoño está con ojos de escudo del Capitán America.

¿Es tu caso?

El niño interior

Todos los seres humanos fuimos bebes y poco a poco aprendimos “las reglas de la vida”, unos más que otros. Otros al revés de lo que “se supone debe de ser” pero al final de cuentas algo tuvimos que haber aprendido.

He observado últimamente como se comportan los adultos con los niños que tienen a su lado. Me han tocado adultos que despiden por cada poro de su cuerpo amor y alegría y solo tienen ojos para esos pequeños. Infortunadamente me han tocado otros que emanan incomodidad y molestia…me pregunto ¿así habrán sido tratados? ¿no se dan cuenta de lo que se están perdiendo?

La semana pasada estaba en el área de comida rápida de un centro comercial y mientras esperaba mi comida me quedé “mirando” a mi alrededor, pero ya saben de eso que ves y no ves, simplemente pensando en nada. En eso hubo algo que me llamó la atención, en uno de los locales de comida donde venden hamburguesas y te regalan unas coronas de cartón, estaban en la caja un señor como de unos 38-40 años que iba con dos nenas como de 7 y 10 años respectivamente. Las niñas brincaban de felicidad con sus coronas y una de ellas le pidió al adulto que se la pusiera, él se negaba una y otra vez. Yo por dentro pensaba “¡qué tiene de malo cumplirles la petición!” por fin cedió y dije “vaya, hasta que entendió” para mi sorpresa no le duró ni 2 segundos la corona en la cabeza, fue así literal de me la pongo y me la quito. Las niñas le volvieron a pedir que se la pusiera y él solamente se volteó y tan tan. Me quedé molesta. Igual y es algo que tendría que valerme pero definitivamente no es así…¿dónde quedó el niño interior? hay algo que se llama ILUSIÓN señores y por lo que veo con el paso de los años la vamos perdiendo. Sé que los niños a veces son impertinentes ya que no contemplan el momento y el lugar, pero son niños que están aprendiendo y nosotros como parte de nuestro deber es enseñarles que hay momentos y lugares, pero cada que tengamos la oportunidad de disfrutar su imaginación por favor, no se lo pierdan.

Creo que los bebes no solamente aprenden lo que les enseñamos, aprenden lo que ven en sus padres ya que son perfectos imitadores. Así como imitan lo curioso también imitan lo negativo de nosotros los adultos.

Me gustaría muchísimo que este mensaje llegara a todos esos papás que no disfrutan las ocurrencias de sus hijos, esos que no les siguen la corriente y quiero que se contesten la siguiente pregunta ¿qué pierden con hacerlo? yo les digo ¡NO ES TAN MALO! Va a llegar un día en el que esos niños se convertirán en adultos y todas esas ocurrencias dejarán de existir, será ese día cuando digan “me lo perdí…”

Dejemos que salga nuestro niño interior, sean felices y disfruten esta vida (que no tenemos comprada), cada minuto, cada segundo es único y nunca más se repetirá.

 

 

A la ru ru nene…¿qué sigue?

Toda la vida he tenido el gran problema de que no logro aprenderme la letra de las canciones. Solamente tuve una época en mi vida que literal ponía play y pause mientras iba anotando la letra de la canción en una hoja, eso era cuando no traía libretita de canciones el cassette…¡si! esas reliquias ¡¡¡me tocaron!!!!…por si no te acuerdas cómo eran  o no son de tu época, dejaré esto por aquí….

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Regresando al tema, hacer esta actividad me ayudaba a aprenderme fácilmente las canciones, lo cual seguí haciendo incluso ya que tenía discos compactos. Claro que desde hace mucho ya no tengo tiempo de andar haciendo eso así que mi repertorio se limita a canciones de los 90’s.

Cuando estuve embarazada me dediqué a hacer muchas cosas para preparar la llegada de la Natu, leí y me eduqué. Lo que nunca hice fue buscar canciones de cuna y aprendérmelas, la verdad es que no se me ocurrió.

Resulta que cuando nace la pequeñuela estábamos en el cuarto del hospital y lo primero que hice fue poner música, porque algo me dijo que eso nos tranquilizaría a ambas. Mi selección musical fue lo que ofrecía un canal de música de la TV de paga, así que busqué algo bonito y que fuera suave sin sonidos estruendosos para que pudiéramos descansar. El canal elegido fue una especie de música lounge mezclada con sonidos latinos, bastante agusto.

El primer día en casa mis padres me dejaron sola con mi hija porque ellos tuvieron que salir y mi esposo había ido a trabajar. Tenía el Jesús en la boca porque moría de miedo que algo pasara y no supiera que hacer. Me temblaban las manitas y sudaba muchísimo. De pronto recordé que el doctor me había recomendado cantarle para que se tranquilizara y no es que la bebe estuviera inquieta más bien la inquieta y nerviosa era yo. No logré concentrarme y por supuesto no me vino ninguna canción de cuna a la mente. Terminé poniendo You Tube y busqué música tranquila nuevamente.

Pasaron los días hasta que llegó el día de resignación por mi parte, mi hija andaba medio inquieta y dije “Oh por Dios, ¿qué hago?” así que entre la desesperación y nervios empecé a cantar una de las poquitas canciones que me sé de memoria “Más vale cholo” de Molotov. Natu se calmó y yo feliz, así que dije “perfecto, si le gustó” así que cada vez que se ponía inquieta le cantaba “Paseaba en la troca….con quemacocos, parqueamos la wawa y le tocamos al locoooo” y si, con voces fingidas y toda la cosa. ¡Harta producción! Cuando mi papá me escuchó no pudo contener la risa y recuerdo que me dijo algo así como “¡que buena canción de cuna eh!”. La tentación no pudo con él y uno de esos días se acercó a su nietecita y empezó “paseando de arriba a abajo, ahí va la chilanga banda, chin chin si me la recuerdan, carcaaaacha y se les retaaaacha dun dun dun dun dun dun dun dun dun dun duuuun dun”.

Me declaro culpable de no haber elegido las mejores primeras canciones de cuna (bautizadas así por mi papá y yo) pero en los momentos de necesidad y pánico hay que ser prácticos y buscar todas las posibles soluciones al problema. Realmente no creo que haya sido problema la canción que elegí para cantarle por primera vez, sinceramente creo que la canté con tanta emoción maternal y haciendo caras que mi hija disfrutó mucho.

Claro que después tuvimos un encuentro bastante gratificante con la Gallina Pintadita. Sus canciones retumbaban en mi cabeza por días, me las sé casi todas y hasta las bailo. Mi hija no solo disfrutaba la música, si no que también era feliz viendo los monitos tan coloridos.

Les dejo este video donde pueden apreciar el gran talento de la Natu desde que era bien pequeñita! ❤ mueran de amor y ternurita!!!

 

 

Una hija intrépida con una madre en la luna

Yo no sé porque los retoñitos piensan que son de hule y no miden el peligro. Definitivamente me queda claro que eso que me decían “no la dejes ni a sol ni a sombra” es totalmente real. La verdad me considero una mamá que cuida mucho a su pinchecha y honestamente la amo con locura desenfrenada, por lo tanto la cuido como mi tesoro más preciado.

Pero aun así con tantísimo amor y cuidado se me han barrido algunas….la primera vez me sentí fatal….la peor madre del mundo. Pero la verdad es que gracias a grupos de redes sociales en los que estoy inscrita como MOMBIEZ y MOMZILLA! me he dado cuenta que a todas nos pasa. No es ser malas madres o malos padres, es simplemente que los condenados chamacos creen que nacen con súper poderes y pueden desafiar alturas….

Hay una categorización muy común entre las mamás que es “A la que ya se le cayó el bebé de la cama” o “A la que nunca se le ha caído el bebe de la cama”. Yo hasta hace un mes era de las segundas. Nuuuunca se me había caído de la cama la Natu. Siempre ponía montañas de almohadas y era un espacio según yo totalmente confinado.

En nuestras últimas vacaciones, mi esposo y yo decidimos dormir los tres en la misma cama, era una king size y dijimos “cómo no vamos a caber…” aja…en qué pensábamos. Para empezar mi hija cuando duerme parece que tiene hormigas en donde les platiqué, da vueltas, maromas, patadas, etc…Aparte andaba medio con gripa así que traía unos ronquidos de señor que cómo les cuento…y bueno, su papá ronca como si estuviera serruchando madera. Así que ya se imaginarán mi primer noche de vacaciones, terminé durmiendo en un sillón de la sala donde nos quedábamos, un “love seat” y yo no es que sea un monstruo, mido 1.68 pero no cabía así que dormí con las piernitas colgando.

Dialogamos y decidimos que lo más sano es que yo durmiera con la nena y él se fue literal a un catre. Así fueron pasando las noches, sin novedad. Solamente notaba que las almohadas no eran ya un obstáculo, porque yo me despierto muchas veces en la noche y las levantaba del piso para volverlas a acomodar. Un día estábamos en el departamento de mis padres y normalmente mi retoño hace una siesta tipo 11 o 12 del día. Ese día no más no quería dormirse, la teníamos en la cama de mis papás y yo solo veía como rodaba de un lado a otro mientras entonaba dulcemente “Martinillo” y se chupaba el dedo. No paraba de ponerse en la orillita de la cama, ¡literal al filo! yo la regañaba y le explicaba que se iba a dar un mega ranazo en el piso. Cada vez más la aventura aumentaba, hubo una vez que colgó un pie y un brazo. Debo de hacer una confesión, yo rezaba a todos los santos que se cayera, si la verdad es que si quería que se cayera pero mi petición era que cayera bien y no se lastimara, solamente quería que se asustara. Creía que así aprendería y ya no volvería a hacerlo. Resulta que yo estaba en la computadora frente a ella y en cámara lenta vi como iba cayendo al piso y de pronto un PUM!! Obvio al ser departamento de un séptimo piso retumbó el suelo. La que se asustó fui yo, me arrepentí muchísimo de haber pensado que sería buena idea que se cayera. Afortunadamente mis plegarias fueron escuchadas y la Natu cayó literal como gato, en cuatro patas. ¿Se asustó? ¡si claro! ¿se lastimó? ¡PARA NADA! pero si lloró un buen rato. Después de eso, siguió jugando a sentirse Spider Man, osea no funcionó la táctica por lo que opté ponerle unas sillas de barrera. Finalmente quedó profundamente dormida.

Después de ese día se volvió a caer en la noche mientras dormíamos, muy a pesar de las barreras voló por los aires. Afortunadamente las almohadas que tiró primero mientras dormía le sirvieron para amortiguar la caída. Creo que ni se dio cuenta porque hizo “aay” por unos segundos, yo brinqué de la cama a levantarla y la niña ¡Ya estaba dormida en el piso! ¡Osea en cuestión de segundos!

Hace tiempo, por ahí de Octubre del 2016 tuve mi periodo de adaptación en su nueva guardería. Como es afiliada al Seguro Social, entonces te piden que vayas como por tres días para que tu bebe se adapte bien al cambio. Mi hija usaba chupón en ese entonces, pero solo para dormirse. Así que fue un drama conseguir que se durmiera ya que en esas guarderías está mega prohibido el chupón. A una de las misses se le ocurrió que me prestaba un porta bebe, quizás así la niña podría conciliar fácilmente el sueño. Más que arrullarla Natu lo vio como un mini juego mecánico y hacía “Uuuuiiiiii” cuando la mecía. De pronto, descubrió que ella se podía mecer solita, así que empezó a hacerlo y yo solamente la observaba. En cuestión de segundos cerré los ojos y justo en ese momento se emocionó tanto que la fuerza no la midió y se fue de boca (si estaba amarrada, imagínense una tortuga Ninja…así igualita quedó la Natu con el porta bebe en la espalda). Yo alcancé a verla a mitad de su vuelo y logré meter el pie, por lo que la nena realmente no se golpeó, solo tocó un poco el piso pero ni siquiera le salió chipote. Cuando la levante del piso y la revisé vi que no tenía nada y estaba muy tranquila, pero las misses me veían con cara de asombro y algunas (así lo sentí) de reproche. Me insistían a que bajara con la enfermera para que le pusiera árnica en su golpe, y yo les decía “¡pero es que no se pegó!”, decidí bajar solo para que ya dejaran de verme así. No entendía cuál era el problema, por qué tanto alboroto. Cuando la enfermera la vio y le platiqué lo sucedido igualmente se alarmó, corrió por su palito con arnica y empezó a aplicarla…¡en la nariz! yo me empecé a reír a carcajadas tanto que no podía hablar. Fue una mezcla entre “estaba muy nerviosa” y un “¿neta estás haciendo eso?”…y es que mi hija tiene una marquita roja de nacimiento en su nariz…todo el alboroto fue por un lunar de nacimiento. Yo descargué la adrenalina con la risa y obviamente regresé con las misses a explicarles que entendía porque se habían alarmado, pero que no había por qué preocuparse.

Mi hija ya va para el año en la misma guardería y a la fecha misses que ya la conocen desde que entró me hacen comentarios como “¿Le picó un mosquito?” o “Se quemó mucho en la playa ¿no?”.

Para finalizar, quiero decir si mamá y si papá, es NORMAL. No te sientas mal, solo corrobora que no pasa a mayores y ten más precaución. Aunque no lo creas los bebes son muchísimo más fuertes de lo que aparentan, pero están conociendo todo incluyendo la medición de espacios y alturas. Es nuestro deber estar al pendiente de ellos, pero no podemos no quitarles la vista las 24 hrs del día. Los accidentes pasan todos los días, depende de uno la magnitud de los mismos.

¿Qué es eso? ¿Un cañón? ¡No! ¡Es un bebé!

Es mi deber escribir este post, por el bien de todas las mamis y papis primerizos que no tienen ni idea del peligro al que se enfrentan.

Resulta que cuando la Natu tenía como mes y medio, mi rutina diaria era no dormir (aunque ella no se despertara yo me levantaba cada 5 minutos para ver que estuviera bien), cuando salía el sol ya estaba yo acostadita con ella en la cama dándole pecho, no sé por qué pero me arrullaba y luchaba por no quedarme dormida. Ya que todos se despertaban en casa me paraba a desayunar y convivir con la familia. Después me metía a bañarla, que recuerdo perfecto era un martirio para mi, de verdad sudaba como cuche…en definitiva sentía que cargaba un bulto de 50kgs todo el día. Aparte de todo, una sacrosanta amiga me hizo el mega favor de apoyarme con muebles de su bebe, ropita, etc. Entre esas cosas venía una bañerita (que digo, ¡bañerota! ¡era enorme!) así que al principio yo la llenaba y por dentro decía (ve esta bebe, en su jacuzzi y yo aquí casi casi usando silla de ruedas). Antes de seguir debo contarles que la primera vez que bañé a mi tesorito quería seguir las indicaciones del pediatra al pie de la letra, entre ellas bañar a la criatura con agua hervida. Así que ahí me tienen hirviendo el agua y esperando a que se enfriara, mi papá pasaba a burlarse de mi cada vez que podía diciendo que así sería toda la vida, yo solamente lo volteaba a ver con ojos de metralleta. Hasta que me dijo mi mamá “ay pues yo te bañaba con agua de la llave y mírate pareces toro nada te pasó”, así que si, debo confesar que dije “¡a la mierda! agua de la llave será, que agarre defensas”.

Regresando a mi rutina, después del baño era la cambiada. Yo había leído lo importante que era la conexión piel con piel del bebe y la madre, incluyendo masajear al retoño después del baño así, encueradito. Así que ahí me tienen según yo de baby SPA, obvio no tenía ni idea de lo que hacía pero yo me sentía la más experta del mundo. Todo iba PERFECTO, recuerdo el aroma y los soniditos que hacía mi bebita. Decidí voltearla boca arriba y hacerle en su pechito, su pancita, sus muslitos y levanté sus piernitas para masajearle los pies. En eso, sin pedir permiso y sin darme cuenta de cómo pasó (fue en cuestión de segundos) como ya saben que es costumbre de mi hija se echo un pedito….Pero eso no fue el problema, resulta que no era una flatulencia común y corriente, la niña estaba haciendo “pupu” (como le dice actualmente), y si señores eso que se están imaginando…pasó…mis brazos, mi manos, mi panza, mi pecho, mi cabello, mi cara y….MI BOCA estaban llenas de pupu. Mi marido se dio cuenta porque exclamé un “aaaay” y solo comenzó a hacer arcadas de asco y a decirme “¡guacala! ¿cómo es que te da risa? ¡que asco!” ahh porque eso sí, no se si de nervios o de resignación me entró un ataque de la risa.

Así que eso que dicen de que todos los papas probamos la popo y la pipi de nuestros hijos en algún momento de nuestras vidas, ¡Es verdad!

Por lo que si eres una mamita hermosa recién estrenada o un papichulo guapo que apenas lo desempacaron, ten cuidado…..tienes un cañón de última generación entre tus brazos, bajo el mismo techo, esperando el mejor momento para explotar……

Intuición maternal

La verdad es que ser mamá/papá no siempre es color de rosa. Existen demasiados detalles que te hacen sentir a veces demasiada frustración, impotencia, cansancio e incluso enojo.

Desde que me embaracé empecé a sentir millones de sentimientos y mi estabilidad física y emocional enloqueció. Por ese entonces empecé a escribir en mi cuenta personal mis experiencias diarias como mamá. Honestamente no es que mejorara mucho mi situación al externar en palabras mi sentir, pero definitivamente me entretenía y sobre todo me ayudaban todas esas palabras de apoyo y opiniones que otras mamás ya más avanzadas me compartían.

Puedo sentirme tranquila de presumir que el día de hoy soy una mamá muy paciente y trato de entender por qué suceden las cosas, por qué mi hija hace lo que hace y cómo debo de actuar con ella.

Pero hay algo que me ha costado trabajo controlar, pero hoy puedo decir que ya empecé y no fue difícil. Empecemos por lo más cercano, hace unos días salí con Natu de la guardería, y como ya camina la tomo de la mano para que ella mueva sus piernitas y mi espalda descanse. Saliendo justo de la puerta de la guardería teníamos que dar unos cuantos pasos hacia el auto y de pronto veo que en sentido contrario venía caminando un señor, parecía que se había bajado de un auto y al vernos sonrió, pero su mirada estaba clavada en mi hija. Caminó en dirección a nosotras aunque yo no paré el paso el se medio agachó y extendió la mano hacia mi criatura queriéndola saludar. Mi instinto en automático se despertó y como les dije no paré mi camino lo único que hice fue jalar a mi hija lejos de esta persona. Por un lado me dio mucha pena dejarlo con la mano extendida, pero por otra parte yo no sé que intenciones tendría, no se si la jalaría, no sé si tuviera alguna enfermedad, en fin. El señor se quedó medio agachado con la mano extendido mientras nosotras pasamos de largo.

Lo que comento que no había logrado controlar es que a pesar que mi instinto me dijera NO PERMITAS LO QUE ESTÁ PASANDO a veces por pena no decía nada y me quedaba callada.

En otra ocasión, estábamos escuchando a Los Krakens en un restaurante de Acapulco yo sentada en una de las mesas y mi hija de lado en su periquera. Ella ama con locura la música en vivo, por lo que disfrutaba bastante ver al grupo y mientras tocaban ella bailaba muy “rock style”. Claramente es encantador ver a un bebe menear la cabeza al ritmo de un clásico de Guns N’Roses o de Metallica, ¡sobre todo ver que lo disfruta!. De pronto noté que la mesa de en frente estaba una familia grande y una pareja observaba a mi hija con curiosidad y les daba gracia. Seguido empezaron a sonreirle si ella volteaba aunque la verdad mi hija no les hacía caso por estar concentrada con la música. De pronto vi que empezaron a “tomarse fotos” entre ellos, pero hubo un momento que fue demasiado obvia la intención de que en esas fotos o video saliera mi hija. Se colocaron otras dos personas que iban con ellos de espaldas a mi hija (todo en su mesa) y supuestamente se abrazaron para la foto, pero a propósito se separaron a la hora de la foto sin dejarse de abrazar, de manera que la cámara quedaba justo en medio y mi hija al centro de su encuadre. Debo confesar que sentí un nudo en el estómago, no supe cómo reaccionar más que voltear a mi hija y quitarla de su vista. Días después comenté lo sucedido en un grupo de mamás de una red social en el que me encuentro agregada, todas me dijeron que debía haber hablado y pedido que borraran sus fotos, porque independientemente que yo decida subir fotos de mi hija a mis redes sociales es diferente a que alguien lo haga sin mi autorización. Que al final de cuentas ni siquiera sabemos si eran para ese objetivo, a lo mejor solo querían un recuerdo divertido de sus vacaciones…

En fin, esta publicación es para crear conciencia y fomentar el respeto. Si tu eres mama o papa o no tienes hijos, debes de saber que existe una línea de respeto entre los que si los tienen. Una sugerencia que te quiero hacer, es que toda foto o video que quieras tomar a un bebe ajeno deberás hacerlo con la previa autorización de sus padres. Debes entender que nuestros hijos son un tesoro muy valioso y que lo cuidamos más que a nuestra propia persona, nosotros no sabemos tus intenciones y tal vez te topes a alguien como yo que no dijo nada, pero probablemente te topes a alguien que si lo haga y resulte un rato incómodo. ¿Para qué arriesgarse?

Mismo caso para las personas que quieren agarrar a los bebes. Yo respeto mucho sus creencias, me ha tocado en muchas ocasiones que sin avisarte vienen y le dan un apretoncito al brazo del bebe o acarician su cabecita. Muchas se han ganado una mirada “mataora” de mi parte y terminan diciendo “es que no quiero echarle mal de ojo”. Resulta que en nuestro país existe la creencia de que si ves a un bebe que te gusta mucho, debes tocarlo si no el bebe puede enfermar con algo que le llaman “mal de ojo”. En lo personal no es algo con lo que esté de acuerdo, y es algo inevitable porque cuando te das cuenta ya están sobándole la cabecita al retoño con todo y que tardaste los millones de años en peinarla….

Termino diciendo lo siguiente:

1.- RESPETO no tocar, no fotos y no videos sin VoBo de papá o mamá.

2.- INTUICIÓN úsala mamá o papá! que no te de pena, quizás no era para tanto pero quizás pudiste salvarte de un trago demasiado amargo.

3.- OBSERVAR a tu alrededor, fíjate qué está pasando, quién viene detrás de ti y siempre SIEMPRE mira a los ojos de cualquier persona que no te de un buen feeling.

NO ESTÁ DE MÁS PREVENIR, QUE LAMENTAR…..

Momentos bochornosos

¿Cuántas veces no has ido a un lugar público y el retoñito se esmera para que te mueras de la pena con una de sus gracias?

Bueno pues la Natu no tenía ni 2 meses de nacida y ya hacía sus gracias en público. Una vez, de hecho fue su primera salida a la calle, me la llevé a la oficina porque necesitaba entregar mi segunda hoja de incapacidad. Obvio la envolví como tamalito, le puse sus mejores garras y ¡vámonos! En una de esas ya estando en las oficinas, mi jefe me pide que fuera a su oficina porque quería hablar conmigo, ahí estaba también su jefe, osea los meros meros en frente de mí. Hago un paréntesis, solo para compartirles que me estaban entreteniendo porque habían mandado a una persona a comprar un regalito para mi y para Natu, por lo que se inventaron mil historias para que me quedara más tiempo. Yo andaba apurada porque mi esposo esperaba en el auto y pues la nena era muy pequeña aun, además como madre primeriza quería revisarle el pañal cada 5 minutos y precisamente en esas oficinas no hay las condiciones óptimas para tan valiosa labor.

En fin, estaba yo muy derechita en la silla con la pechochina en brazos platicando con mis jefes y en eso entró una llamada del corporativo la cual mi jefe tomó y puso en altavoz. ¿Si me van cachando? Ya no solo era mi jefe y su jefe si no quién sabe cuántas personas más del corporativo en línea…de pronto, así sin más, mi brazo retumbó y escuché un largo y estruendoso pedo saliendo de un bulto que cargaba en mis brazos, si…¡UN PEDO! De verdad, no sabía dónde meter la cabeza, me puse de mil colores y no paraba de disculparme. Obviamente hubo risas…muchas risas…..lo primero que pensé fue, ¿cómo es posible que de una personita de 53cm saliera tremenda flatulencia? Nunca olvidaré ese día, ni mis jefes….ni el corporativo creo….

Desde entonces, no ha sido la única vez, se ha repetido la situación varias ocasiones más pero con gente de más confianza, obviamente esa al ser la primera vez para mi fue algo imposible de olvidar y por supuesto digno de compartirse en mi blog.

No puedo cerrar esta publicación sin incluir este video que grabé por esas fechas…..tienes que verlo hasta el final. ¡Disfrútalo!

Aprendiendo palabras

Estoy segura que todas las mamis y papis estamos ansiosos por saber cuál es la primera palabra de nuestros retoños. Los padres ya titulados (esos que ya casi son abuelos o bisabuelos) normalmente te dicen “no comas ansias” ó “disfruta lo que estás viviendo, no quieras que ya corra” en fin, tienen razón pero honestamente es inevitable. Digamos que nuestros hijos son nuestro mejor proyecto y nos enloquece descubrir los resultados de tan magnífico trabajo realizado, es como muy increíble ¿no creen?

La primera palabra dicha por Natu que considero formal es “zapato” (aparte de mamá y papá que esas realmente empezó a decirlas a manera de balbuceo). Por supuesto no dice tal cual “zapato” ella dice “Tato” pero de verdad lo dice con una emoción que me encanta, te lo repite una y otra vez señalando sus zapatos y si hay posibilidades de presumir su nuevo logro con alguien más lo hace.

La primera vez que lo dijo su papá y yo nos emocionamos tanto como ella. Estábamos de vacaciones en La Paz, BCS visitando a mis padres. El lugar en donde nos quedamos durante nuestra estancia es un departamento muy chulo que está en el mismo piso que el de ellos. Nos estábamos poniendo bellos para ir a desayunar con la familia, terminé de arreglar a mi princesa y la llevé con sus abuelitos, la dejé un momento y regresé a nuestro departamento por algo que había olvidado. No me tardé ni cinco minutos, cuando regresé a casa de mis padres Natu estaba sentada en un banquito agarrandose su pie, mientras mis papás estaban hincados a su lado poniendo mucha atención a su nieta. Esa imagen la tengo grabada en mi cabeza, me encantó ver a mi hija con su carita de seriedad diciéndole a sus abuelitos “Tato, tato, taaaato” mientras señalaba sus pies. Mis papás obviamente estaban tan emocionados como nosotros.

Yo creo que los niños cuando aprenden una palabra activan un switch para repetirla una y otra vez sin descanso. Todas las vacaciones de verdad NO PARÓ de repetir su nueva palabra. Se ponía y se quitaba su “tato” y gritaba TATOOOO.

Uno de esos días, de hecho era penúltimo que estaríamos en La Paz, me levanté temprano para preparar las maletas. Ella dormía como piedra, en eso sin querer una parte metálica de la maleta golpeó el tubo para colgar la ropa del clóset así que se escuchó un sonido bastante agudo y la verdad si estuvo fuerte. Natu se despertó exaltada y se levantó súper rápido, todo esto al mismo tiempo que con una voz amodorrada y a la vez alterada repetía “tato tato tato”. Señores, no paré de reír por varios minutos. Fue una escena muy chusca….

Aprovecho el espacio para platicarles que mi hija lleva en los genes la elocuencia y asertividad que posee su madre. Cuando yo tenía su edad, cuentan las malas lenguas que en una comida un gran amigo de mis padres estuvo frente a mi por casi una hora tratando de enseñarme a decir su nombre “Chucho”. Yo no hablaba pero parece ser que logré decirlo al fin. Chucho estaba sumamente emocionado y gritó a todos “¡SILENCIO! LA NENA YA DIJO MI NOMBRE, ESCUCHEN” Se volteó conmigo y nuevamente solicitó mi apoyo para que pronunciara su nombre “A ver nena, di CHU-CHO”…..silencio…..”Andreita, como lo practicamos CHU-CHO” …………………nada………………..La multitud comenzó a burlarse del pobre hombre, y él todo nervioso hizo un tercer intento….Chucho a Andrea: “CHU-CHO” y en eso la pequeña regordeta abrió su boquita para pronunciar…..”CA-CA”….. Ya se imaginarán la algarabía que se suscitó y por supuesto Chucho se volvió parte importante de las anécdotas familiares, por supuesto de las Crónicas de mi madre…..

**ANÉCDOTA DEDICADA A CHUCHO “QEPD”, UN HOMBRE QUE POR AÑOS NOS HA HECHO SONREÍR POR TAN BONITO RECUERDO Y QUE NO LOGRÉ CONOCER YA QUE FALLECIÓ CUANDO YO AUN ERA PEQUEÑA, EN DONDE QUIERA QUE ESTÉS ¡GRACIAS!**

Quién iba a pensarlo…

Una de las cosas que me ha caracterizado desde hace muchos años es que soy demasiado floja para peinarme. Iba a los salones de belleza y pedía cortes de cabello que no necesitaran producción, que fueran mágicos….

La verdad es que antes de que me embarazara e incluso al principio de mi embarazo, tuve una época de que me peinaba con trenzas sacadas de tutoriales. Honestamente me salen padrísimas, pero la flojera sigue y dudo que se me quite.

En algún momento recuerdo que alguien en la escuela me llamó “Mujer Fatal”, ya saben me voló la imaginación y me vi montando un caballo con un cuerpower acá bien ruda como la Princesa Xena y después muy buenota con mis lentes oscuros y super fashion al estilo Nikita. Pero derrumbó mi imaginación cuando me aclaró que se refería a mi cabello, que me veía muy fatality con mi greña alocada y larga, pero que era un estilo muy cool. Opté por quedarme con el “piropo” de que se veía cool.

Ahora que soy mamá, a veces hasta me hago chongos con las plumas de la oficina, e inclusive he llegado a utilizar ligas de la papelería….Pero eso sí, la evolución en el arte para peinar a mi hija eso señores, podría catalogarse como muy pro. Chequen nada más la tremenda evolución, empezamos por permitirle a la chiquilla que ella usara sus diademas, delicadamente le esponjamos el cabello con un estilo muy fleco ochentero, los envidiosos dirán que está recién levantada….Pero que tal los siguientes peinados eh??

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Debo confesar que mi “necesidad” por peinar así a la Natu nació porque un día anterior llegué a la guardería y mi hija traía un súper peinado con harta liguita muy riquicuquis, yo me puse roja como tomate porque supuse que las misses habían comentado entre ellas “ay pobre Natu, su mami no más no da una con los peinados, le haremos uno bonito” y pues nada, como van a pensar eso, obvio pensé en ese momento “nooo cómo va a ser que las misses peinen a mi hija más bonito que yooo” así que durante el fin de semana practiqué una y otra vez…..OBVIAMENTE el lunes me paré más tempranito y la peiné bien fresa. Lo que si es que no pude cerrar mi bocota cuando llegué a la guarde y le dije en tono de niña a la miss “miss, ya viste que mi mamá también sabe peinarme bonito”….claro recibí elogios y mi Natu ni se diga.

En fin, la verdad es que la euforia duró poco tiempo, hoy nuevamente regresamos a los básicos y la fuente en su cabecita volvió. Pero digan lo que digan, mi hija despeinada o con liguitas se ve ¡¡¡hermosa!!!! (soy mamá pavorreal).

¿Me ayudan por favor con ideas de peinados para mi bebe? ¡Espero sus comentarios!