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Niñas hormonales

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“riiiing…..riiiing……”

Dr.- Aló?

Mamá.- Doctooooor mi hija le sale sangre por la vaginaaaaa (niña recién nacida)…..pero no tiene ninguna herida, no tiene nada!!!

Dr.- No se preocupe señora, por favor todo el día en revisión y me notifica en un par de horas cómo va.

Un par de horas (exactas) después….

“turiii…turiii” (aviso de whatsapp)

Mamá.- Perdón que lo moleste doc, mire le mando foto de su pañalito. Le volvió a salir sangre.

Dr.- Señora, no se preocupe es normal en algunos bebes (pocos). Es una especie de “menstruación” que propiamente no es menstruación, se debe a que la bebé recibió una gran cantidad de hormonas por parte de usted. En algunos casos hasta leche le salen de los pezones a algunos bebes. Si continúa me avisa.

La mamá se dispone tal cual CSI a hacer una investigación exhaustiva de tan extraño acontecimiento. “¿menstruación en bebés?…hágame el chingado favor” Pero resulta que si…Se le conoce con el término de “mínima pubertad precoz de Jaquet” y se debe a la transferencia de los estrógenos de la madre a la recién nacida. La verdad es que es un susto ENORME…

Pero mi cuestionamiento hoy después de 2 años 4 meses, es ¿cuántas hormonas pude transferir a mi hija que a la fecha sigue teniendo actitudes de una mujer hormonal?

Si yo sé “es mujer”….si yo sé “los terribles dos”…si yo sé “está conociendo sus emociones” pero no inventen, de verdad a veces siento que vivo con una puberta en vez de una toddler. Unos días se despierta llorando, otros días enojada y me manda al demonio y hoy por ejemplo toda dulzura y obediente. En la guardería es una diva, no quiere que la toquen ni las misses…se pone a llorar de la nada…le das agua y dice nooo se la quitas y llora porque se la quitaste…

El otro día salió de la guardería enojada, ni siquiera me quiso dar un beso y solo me dijo “ammm mamá, comel mamá” (así me dice cuando quiere comer). Le dije que me esperara que la miss quería hablar conmigo. En eso el reporte más raro que he recibido:

“Señora, Natalia se portó muy mal. Una niña estaba recogiendo su material y Natalia se acercó y le pegó a la caja tirando todo lo que la niña había recogido. Así que sus misses la regañaron de que eso no se hacía y que por favor pidiera disculpa. En eso, se hizo pipí encima”

Es en serio?!?!?! ¿Por qué a mi? me llamó demasiado la atención ese acontecimiento, duré dos días con el ¿por qué lo hizo? en mi cabeza. Investigué y resulta que es una manera de llamar la atención o porque no saben como reaccionar ante situaciones de estrés y al apenas estar aprendiendo al control de esfínteres su cuerpo reacciona de esa manera….

Saliendo de la guardería tuvimos que ir a una tienda a comprar unos tenis, porque yo ya había decidido meses antes no comprarle variedad de calzado (y es que está creciendo muy rápido y todo lo deja tan pronto). Así que la pipí ocasionó que no tuviera zapatos limpios que usar al siguiente día. Llegamos y desde que bajó del auto se enojó y no sabía ni decirme por qué. Lloró y lloró por todo el camino hasta la tienda. Se tiró al piso y dije “que haga su berrinche sola, yo decidiré que zapatos le voy a comprar le gusten o no”. En eso se acercaron una señora con su pequeño de 3 años que quería consolarla, súper tierno le daba la mano para tratar de levantarla. La escena era realmente tierna y cómica a la vez, mi hija literal como mujer hormonal decía “noooo” y cruzaba los brazos con cara de mala. Lo más hermoso de todo es que el niño terminó regalándole las palomitas que se venía comiendo, mi hija sin dejar de llorar las agarró, las comía y mientras si así es….seguía llorando….

Como bien dicen es parte de los terribles dos, pero en serio de pronto pasa de lo gracioso a lo frustrante. Yo no pierdo la fe, sigo poniendo mi velita y rezando porque sea lo más llevadero posible. Mientras tanto, me sigue dando millón y medio de motivos para sonreír y contarle al mundo entero lo feliz que me hace ser mamá =)

Mamá workaholic

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Expectativa:

Naces, creces, te reproduces, te mantienen (primero esposo y después hijos) y te mueres.

Realidad:

Naces, creces, te tropiezas mil veces, sigues creciendo, te reproduces, te multiplicas, te sumas, nunca te restas, te vuelves a tropezar mil veces más, te vuelves a multiplicar, sigues creciendo pero solo a los lados, te elevas al cuadrado, te mantienes, te enfermas y te mueres.

En mi vida son más las mujeres que he conocido como madres que trabajan (casadas o no) que las madres que viven una vida simple, en donde su única preocupación es su casa y su familia. Y el porcentaje más diminuto son esas mujeres que ni siquiera tienen esa preocupación, que son las que sufren por una uña rota o que no pudieron encontrar la última colección de Louis Vuitton.

Ser una mamá que se parte en millón y medio de cachitos, deborada por el retoño, la casa y el trabajo es parte de mi día a día. Que más quisiera yo no tener estos dolores de espalda, contar con tiempo para ir a por lo menos pintarme las uñas y ni se diga de ir al spa…jodido…una vez al mes. Mi vida es otra cosa, mi vida es madrugar, arreglarme, vestir a mi hija, llevarla a la guardería, trabajar, ir por ella, darle de cenar, bañarla, dormirla y realizar menesteres del hogar “pa que no se acumule la cochambre (y el desmadre)”. Mis días de descanso generalmente es seguir trabajando, que si los pedidos de pasteles, que si las dinámicas de mis redes sociales, que si, que si…que si.

Hace unos días regresó mi hija de sus vacaciones largas (casi un mes). Yo tuve tiempo de descansar y de consentirme, pero decidí dedicarle más tiempo a mi proyecto y a mis pasteles. Si logré ir al salón de belleza pero solo a eso. Cuando regresó, yo moría de nervios porque en mi fan page realizaría mi siguiente entrevista de “El cafecito con mamá” en muy poco tiempo. No puedo describir la impotencia y frustración que sentí toda la entrevista. La Natu para variar, hizo notar su presencia. Tiró la cámara tres veces, cantó “dale dale dale….no pierdas el tino…” a todo volumen, se atravesó incontables veces, nos deleitó con el hermoso sonido de un par de pedos y al final lloró demasiado gritando “popooooo”. Entrevista EN VIVO!!!!

Sin mi hija Crónicas de Mamá simplemente no existiría y definitivamente esa entrevista es una prueba tangible de la ardua labor que tenemos como mamás, más bien lo que enfrentamos las mamás que trabajamos y que nuestro retoño de pronto nos acompañe a nuestro trabajo…caos, un hermoso y desastroso caos. Invitar a otras mamás a que vengan a “El Cafecito con Mamá” es precisamente para que las mamás trabajadoras se identifiquen y sepan que ES NORMAL y que SI SE PUEDE, las que aun no dan el paso se animen y las que tienen todo fácil (económicamente) y no trabajan, lo valoren (¡¡¡ya quisiéramos muchas!!!).

Un par de días después me encontré a una amiga que también es mamá en un desayuno de trabajo. Me dijo “Amiga, que bárbara…me chuté la entrevista que le hiciste a Ali Victoria y definitivamente tienes demasiada paciencia. A mi se me hubiera desfigurado la cara con el retoño haciendo de las suyas”…me causó una tremenda carcajada y es que si caray, en esta ocasión Natalia se esmeró.

Por último, quiero dar un mensaje a todas esas mamás trabajadoras como yo. No se sientan mal, sé que es muy duro dejar a sus hijos por ir a trabajar pero deben pensar que gracias a ustedes sus hijos podrán aprender el verdadero significado de la responsabilidad. Si eres madre soltera identificarán perfecto el sacrificio y empeño que dedicaste solo por tus hijos. Si tienes pareja y ambos trabajan, tus hijos admirarán a sus padres por ser personas que trabajan y conocerán una diferente manera de responsabilidad.

Por otra parte, si eres mamá de tiempo completo. ¡Que hermosa bendición! tus hijos podrán aprender también porque recuerda que ser madre ¡TAMBIÉN ES UNA PROFESIÓN! Por cierto, la más bella de todas.

Colecho: ¿capricho de mamá o del retoño?

Smiling baby girl lying on a bed sleeping on blue sheets

Yo: “Sí, es que leí que el colecho era bueno para los bebés, además de que se fortalece más el vínculo con la gorda. Estoy feliz de practicarlo, siento re bonito despertar y oler su cabello…”

Mi mamá: “El co…¿qué? ¿qué mafufada es esa?”

Yo: “Ay mamá, pues que duermas con tu bebé en la misma cama”

Mi mamá: “Ay pues yo cuando tú eras chiquita ni de loca te ponía en mi cama. Tu siempre dormiste en tu cama. Estas nuevas modas no sirven para nada”

No sé si sirven o no, el punto es que las nuevas generaciones definitivamente hacemos las cosas MUY diferentes a lo que hacían nuestras mamás…y ni se diga la diferencia ¡con las abuelas!

El colecho es básicamente que tu bebé duerma en la misma cama que tú. Hacerlo trae grandes beneficios tanto para ti como para tu bebé. Sumándole que es totalmente placentero sentir sus manitas que de pronto te regalan una hermosa y tierna caricia…o una patada en la cara con su diminuto y apestosito pie, por ejemplo.

Natu es una pequeñuela que toda su cortita vida ha dormido un 99% a mi lado. Realmente fue muy poco tiempo el que durmió en cuna, yo no lo soportaba. Amaba dormirla conmigo por los siguientes motivos:

1.- El aroma es excepcional, me relajaba totalmente.

2.- Era muy cómodo darle de comer sin tener que levantarme a media noche.

3.- La temperatura era perfecta. Hasta hace poco leí que las mamás teníamos un súper power, el cual consiste en que si nuestro bebé tiene la temperatura más alta de lo normal, la temperatura de la madre baja para poder regular la del retoño. Si la temperatura del bebé es más baja de lo normal, en automático la temperatura de la mamá sube y así sucesivamente. ¿No es genial?

Por otra parte, están los clásicos comentarios de la verdad absoluta:

“¡Qué peligroso! la vas a aplastar…”

“Por eso traes esas ojeras, deja que ella tenga su espacio y tú el tuyo”

Y así…así he vivido por mucho tiempo. Hoy mi hija tiene 2 años 2 meses (exactamente ya que hoy 21 ella cumple mes) y dormimos en la misma cama.

El dilema es que ahora no sé si es porque ella quiere dormir a mi lado o yo quiero que duerma conmigo. Resulta que hace unos meses decidí que mi bebita debía dormir ya sola en su cuarto. Para mi sorpresa la que se estuvo levantando toda la noche fui yo, no paraba de ir a verla a su recámara para corroborar que estaba bien. De pronto decidí que debía dormir conmigo porque mi intuición decía (de verdad así fue, no les miento) que estar separada de mí le bajaba las defensas y por eso enfermaba mucho. Y resulta que sí era verdad:

“Cuando un bebé está cerca de su madre y su padre, es más regular la temperatura, son más estables los niveles hormonales, se estabiliza el ritmo cardíaco y la respiración (dicen que al oír la respiración profunda de los padres, ellos también respiran mejor) y funcionan mejor el sistema inmunitario y la producción de encimas (regulan muchos de los procesos del cuerpo).” Fuente: https://www.bebesymas.com/ser-padres/colecho-con-el-bebe-por-que-dormir-juntos-es-beneficioso 

Así que en resumen, no sé qué será de nuestra vida del descanso…definitivamente pienso seguir durmiendo con ella, es completamente relajante. Yo creo que será hasta que ella se case….si…¿no?

¿Cuál es tu opinión con respecto al colecho? ¿Lo practicas?

Fuente foto: https://www.freepik.com/free-photo/smiling-baby-lying-on-a-bed_898742.htm Designed by Freepik

Pipí popó mamá

adios pañal

La maravillosa etapa de dejar atrás el pañal por fin llegó. Llevamos ya un mes que le dijimos adiós a los pañales, bueno….no de lleno, en las noches aún los usamos y la verdad es que me siento feliz, porque para empezar es un ahorro tremendo y ya no contaminamos tanto a nuestro brother el planeta Tierra. Honestamente durante la etapa de los pañales, si compré los ecológicos pero de plano no me acomodé con ellos, no sé si lo hice mal o no estamos hechas para ellos.

En fin el martirio de las rozaduras, los accidentes y las tallas extras en pantalón han llegado a su fin. Yo así como muchas mamás del mundo, pasé por ese miedo de dar inicio. Tenía miedo al estar lavando ropa a cada rato, miedo a que me ensuciara la casa, muchos miedos. Pero la educadora de la guardería habló seriamente conmigo, me dijo “Señora basta! su hija ya lleva dos semanas de retraso y está más que lista para iniciar. En la sala (su salón) no para de quitarse sola el pañal y se forma en la fila de los niños que van al baño. Usted tiene que dar el paso porque lo único que va a pasar es que su hija se sienta excluida por no formar parte de lo que los demás ya están haciendo”. Al principio si sentí algo feo y me sentí presionada, pero decidí abrir mis ojos y observar a mi hija. Descubrí que efectivamente me lanzaba continuamente señales de que ODIABA usar pañal. Así que literal hablé con ella y le expliqué que ya dejaríamos el pañal, le pedí que se despidiera de él y la presenté con Don Escusado y Doña Nica.

Hoy ya tenemos ese mes cumplido, mi hija ya corre (no corría y culpo al estorboso pañal) y es feliz. Lo que si es que este fin de semana comimos muchos frijoles (amamos los frijoles) y pues obviamente fuimos víctimas de los efectos que ocasiona el frijol. Descubrí que mi hija no sabe diferenciar lo que es pipí y lo que es popó, y lo peor es que no sabe diferenciar cuando es un pedo y cuando es el premio completo. Así que todo el fin de semana me la viví en el cuarto de baño escuchando sus flatulencias seguidas de un “sha mamá” (ya mamá). No miento, cada 10-15 minutos mi hija me gritaba “popó mamá amosh” (fuera pipí o popó). Debo confesar que si llegó un momento que me estresé y la regañé…¡ERROR MÍO! así que me agaché y le dije “Mi amor, estos son punes. No puedes pedirme que te traiga al baño solo para tirarte uno. Mamá tiene que terminar los pasteles” ¿Se imaginan? el ritual para que la niña haga “popó” y después el ritual de limpieza, y aunque fuera una falsa alarma el ritual debía llevarse a cabo. Obviamente tardé siglos en terminar mis labores reposteras.

Pero bueno, en vista de que algunas mamitas seguidoras me han pedido tips para esta nueva etapa, decidí elaborar una pequeña lista de lo que yo he hecho y me ha servido:

1.- Compré una nica y mi suegra me regaló un adaptador de escusado. Es importante que tu hij@ use ambos y de pronto quitarle el adaptador y tu sostenerlo. Sucede que cuando sales a la calle y vas a un baño público, no puedes ir cargando ni con tu nica ni con tu adaptador. Tu bebé debe saber cómo se siente en cada situación y así no sufrirás. Bueno no tanto.

2.- Lleva contigo mudas de ropa (incluyendo calzones y calcetines). Los accidentes serán muy recurrentes al principio.

3.- Cuando iniciamos compré un paquete de pañales entrenadores, estos se los ponía para el carro. Sufría de pavor en solo pensar que me adornara el autoasiento. Pero siempre le dije que eran CALZONES GORDITOS jamás usé la palabra pañal. Al llegar al destino la llevaba inmediatamente a un baño y le ponía el calzón normal. Obvio se vale usarlos si sabes que la situación del baño será incómoda tanto para tu bebé como para tí. Pero procura que sea lo menos.

4.- Opta por usar únicamente sandalias de plástico. Llevan 3 lavadas unos tenis hermosos que le compré y no se le quita el olor a pipí. Mejor las sandalias, el glamour déjalo para después.

5.- Lleva en la pañalera muchas bolsas de plástico, así guardas la ropa sucia separada. No contaminas el resto de la ropa que traigas limpia y evitas que se propague el penetrante aroma.

6.- Cada que tengas oportunidad lleva a tu bebé al baño. Enséñale bien el nombre de cada cosa, yo la regué y en vez de decir “baño” le decía “Natu quieres ir a pipí popó?”. Eso está mal. Tu bebé tiene que aprender el correcto nombre de cada cosa.

7.- Si aún no inicias tengo unos “sub-tips” jaja:

7.1.- Yo fui a la tienda a comprar la nica con ella, y le dije “mi amor cuál te gusta más?” Ella eligió la que más le gustaba. Cuando llegamos a casa, la puse al lado del escusado y luego ella iba a sentarse solita (aun con ropa). No sé si ayude esto, pero mi instinto me decía que eso lo motivaría.

7.2.- Cuando yo entraba al baño a hacer mis necesidades, permitía que entrara conmigo. Le platicaba lo que estaba haciendo, le enseñaba cual era el papel y para qué servía. Sonará grotesco lo que diré pero yo exageraba gestos cuando hacía del 2 y entonces ella me imitaba. Perdón, pero de verdad siento que eso me ayudó a que entendiera para qué servía entrar a un baño.

8.- ¡Lava diario! de verdad si dejas “sin querer” ropa mojada de pipí en bolsas es un problema sacarle el olor. Es un pequeño ser humano, su ropita sucia de pipí con que la enjuagues (agitarla bien) en una cubeta con detergente es más que suficiente. Yo la verdad es que diario pongo una lavadora pequeña con lavado express (no más de 20 min) porque no tengo mucho tiempo para estar lavando a mano. Sirve que de paso pongo mis blusas y ropa interior, así no se me acumula y el fin puedo disfrutar más a mi retoño.

9.- Trata de conseguir un cubre colchón plastificado. Estos los venden en tiendas departamentales, no son baratos pero te van a ayudar muchísimo a darle larga vida a tus colchones.

10.- Y por último CELEBRA a tu retoño cada pipí o popó que haga en su nica o escusado. De verdad quizás te suena ridículo, pero para ellos es un ENORME logro. Recuerda que los pequeñitos lo que más buscan es “pertenecer”. Si tu los motivas y los haces sentir que pertenecen créeme que la transición será más rápida y exitosa.

MAMÁ Y PAPÁ: lo más importante de todo esto es que tengas DEMASIADA PACIENCIA Y EXTREMO DE AMOR. Disfrútalo, yo la verdad estoy maravillada con lo inteligente que es mi hija. La ignorante era yo por no confiar en ella. Mi hija estaba más que lista y me ha demostrado que es capaz de eso y mucho más.

¡FELICIDADES POR CADA PASO QUE ESTÁS DANDO CON TUS RETOÑOS!

Ahora es tu turno, platícame ¿cómo te fue o te va con el control de esfínteres?

 

 

Mi amigo imaginario

Yo no recuerdo haber tenido un amigo imaginario de niña. Pero sé de muchos niños que si lo tienen. Esto para mi es ¡un total enigma!. Me cuesta trabajo creer que de verdad estén viendo a una “figura” que sea tan real para los niños que hasta algunos quieran compartir comida con estos cuates.

Mi Natu tiene 1.10 y últimamente ha “señalado” cosas sonriendo, como cuando me quiere enseñar algo que vio pero en vez de enseñármelo a mi…lo hace viendo a la nada. No es algo que suceda todo el tiempo, pero si ha llegado a pasar. Se rie y saluda a la pared.

He escuchado también historias de que los niños son sumamente perceptivos y pueden ver seres de otra dimensión. No quiero pensar en eso porque si me da miedito.

No sé si mi hija esté viendo seres del más allá o esté imaginando un nuevo amigo, pero cuando sucede yo no siento miedo. Siento curiosidad y le pregunto que a quién saluda o a quién le enseña lo que está viendo.

Una vez conocí a unas personas que me platicaron que su hijo (tendría como 4 o 5 años) de pronto decía cosas como “yo me acuerdo que en mi otra vida era…” o “yo tenía alitas y estando en el cielo los vi, bajé y fui a su casa que ahora es en la que vivo también y decidí que eran lo que quería para mi”.

¿Se imaginan que loco?

¡Me gustaría conocer sus experiencias! Los invito a compartirme sus vivencias en comentarios.

Les dejo esta nota que me pareció muy interesante sobre el tema, de la página: TOY CANTANDO

Leer es crecer

Definitivamente el hábito de la lectura te hace crecer en todos los sentidos. Enriquece no solo tu acervo cultural, también alimenta tu imaginación, apacigua tus emociones y al mismo tiempo hace que vivas momentos extraordinarios.

Es importante que como adultos canalicemos a nuestros hijos por un camino correcto, parte de esto es fomentar el vicio de la lectura y de esta manera conseguir mejorar su desarrollo escolar y como ser humano.

Por cuestiones del destino, me topé con un blog dedicado a recomendar títulos de fantasía muy buenos, además podrán encontrar un club de lectura y hasta adquirir una agenda muy linda: Mundo de fantasía.

Seamos participativos y colaboremos en la educación de nuestros retoños. ¡Ellos merecen eso y mucho más!

Imagen: <a href=”http://www.freepik.com/free-photos-vectors/people”>People image created by Pressfoto – Freepik.com</a> 

 

No todo es color de rosa

Mis ánimos están por los suelos. Toda esa energía y fortaleza que me caracteriza se ha derrumbado, me siento impotente y con ganas de gritar. Siento que me pesa el propio cuerpo, que mis párpados se cierran y mis ojos están húmedos. Camino arrastrando los pies, arrastrando estos sentimientos.

Puedo soportar enfermedades, insultos y malos días. Pero no puedo soportar ver a mi hija sufrir, verla con ojeras, escucharla toser por las noches. Siento tanta rabia ver como va creciendo y con ella las alergias. Sus efectos llegan hasta mi corazón.

Estando con ella me eleva la energía, ver como a pesar de tener calentura saluda por la ventana al vecino gritando “ollaaaaa”, como se agacha para que el techo no le estorbe y seguir viendo el avión que va pasando, sonreír y cantar martinillo.

Nadie me dijo que ser madre sería fácil, lo sé. Ser madre va más allá de posar en fotos, elevar a tu hijo por los aires y sonreír. Ser madre también implica noches seguidas sin dormir, días sin comer y llorar, llorar muchísimo.

Mamá: gracias por estos 32 años que me has cuidado, que has controlado mi temperatura y que te ha preocupado más que a tí misma mi salud y bienestar. Ahora entiendo lo difícil que fue en ocasiones y lo muy afligida que debes haber estado. Comprendo tus desvelos y tus enojos cuando yo misma ignoraba tus cuidados. Te amo mamita, gracias por estar. ¡SIEMPRE ESTAR!

Atrapando sueños

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Vengo en un autobus rumbo a mi hogar. Como cualquier otro pasajero disfruto cada nota que suena a través de mis audífonos. Miro hacia el horizonte en donde aprecio como se pone el sol y me pongo a recordar todos esos momentos en los que disfruté al lado de personas enriquecedoras. Pasan al igual por mi cabeza pensamientos entristecedores con respecto al calentamiento global y todo lo que no estamos haciendo por evitarlo. Pienso en mi hermosa hija y sueño despierta de todos los logros que estoy segura conseguirá, una mujer cumpliendo sus sueños…de pronto me paro en seco…¿”sus” o “mis” sueños? Me llena de júbilo pensar en que ella será grandiosa y reconocida, pero tengo que separar lo que yo soñé desde chica y permitir que ella sueñe también…que no solo sueñe, que haga todo por hacerlos realidad y yo la ayudaré a cumplirlos.

Vengo en carretera en la oscuridad de un autobús lleno de pasajeros, en el cual predomina el aroma a lavanda en exceso. A lo lejos percibo relámpagos, una tormenta eléctrica está cubriendo con su resplandor las montañas del fondo. Paso de escuchar notas suaves con composiciones inteligentes a música electrónica totalmente creada en computadora y letras inservibles, de pronto suenan notas tropicales que hacen que mis pies se muevan al ritmo de la música. Así soy yo, tal como el playlist de mi reproductor…mi diversidad emocional me caracteriza. ¿Que será cuando ella crezca? ¿Cuales serán sus sueños y sus metas? Cuantos niños frustran sus sueños por falta de apoyo de parte de sus padres, tengo miedo de cometer ese error. Y tengo mucho más miedo que ella algún día sienta que nunca la apoyé y que no me hizo sentir orgullosa, cuando yo solo de saber que existe me llena de alegría y orgullo. ¿Salvará vidas? ¿Deleitará a otros con su voz? ¿Seguirá los pasos musicales de su padre? ¿Será una reconocida bailarina? ¿Enseñará a niños pequeños? ¿Resolverá casos importantes? No sé la verdad a qué querrá dedicar su vida.

La tormenta nos ha alcanzado y con ella mi nostalgia, pienso en mis padres y me causa curiosidad el por qué no fueron más estrictos conmigo para a que cumpliera mis sueños. Yo siempre soñé con tres cosas: música, canto y baile. Por las noches escucho mis canciones favoritas y me imagino que yo soy la que esta detrás de ese micrófono, detrás de esa batería o la que esta dando todo mi esfuerzo por bailar perfecto esa canción. Mis padres dieron y dan todo por mi, pero creo que en la parte de hacer que caminara rumbo a la meta de mis sueños les faltó un poco más atención. Creo que su constante preocupación porque yo estuviera bien y no me faltara nada hizo que esa atención se desviara y no fueran tan esenciales mis sueños. Bastaba con un poco de presión quizás para que una niña de 12 años que decía que quería aprender a tocar un instrumento realmente lo tomara en serio y se preparara. Y que si una niña de 7 años ya escuchaba jazz en el modular de sus padres y ponía rock n roll clásico para bailar usando la falda roja que tenía en su armario, esa que al dar vueltas volaba por los aires fuera una señal de que la música venia en sus venas. O que si esa niña escuchaba una y otra vez el mismo cassette de Mecano tratando de cantar como Ana Torroja era porque disfrutaba las voces melodiosas y deseaba hacer lo mismo.

Mis padres dieron y dan todo por mi, como ya lo dije pero no debemos olvidar que los seres humanos para estar completos debemos no solo tener que comer, que vestir, donde dormir y donde estudiar. También tenemos ilusiones y soñamos despiertos. Tal vez mi problema fue la excesiva independencia y rebeldía, quizás oculté tantas cosas a mis padres que no se dieron cuenta lo que realmente deseaba. Se las puse muy complicada y hoy me arrepiento. Todos esos momentos en los que me respondieron con “que mal cantas”, “no podrás tener una batería porque terminara siendo un perchero” (y como no decirme eso, si mi cuarto parecía la Selva Lacandona de tantas cosas tiradas, no sé como nunca me comió Anaconda) y con respecto al baile creo que es el único que no me dijeron nada, yo solita me puse obstáculos mentales. Que si estoy gorda, que si soy lenta, que están caras las clases….igual también tuve la culpa por ser tan versátil en mis ideales, tan muy “mi playlist”. Porque inclusive recuerdo haber soñado con jugar hockey o patinaje artístico. Tal vez yo tuve la culpa de confundirlos, de no ser clara y consistente.

¿Qué debieron hacer unos padres con una hija así de complicada? ¿Cómo adivinar qué es lo que soñaba? ¿Qué le pasaba por la cabeza? ¿Cómo evitar que esos sueños fueran inalcanzables y solo se quedaran en la imaginación de una pasajera de 32 años que viaja a su casa? Temo que mi hija sea como yo fui y no me envíe las señales adecuadas para que yo pueda ayudarle a cumplir sus sueños. Quiero encontrar la contraseña de sus pensamientos y la fórmula para adivinar lo que quiere sin equivocarme. Quiero que ella sea plena y que cuando ella vaya en un camión rumbo a su casa piense en todo menos en la nostalgia que siente por no haber cumplido sus sueños.

¿Qué significa ser mamá?

Pre-natal exercises. Beautiful pregnant woman exercising while sitting in lotus position

No suena tu despertador porque no lo usas, simplemente abres tus ojos porque el sol entra por tu ventana y sientes todo su resplandor sobre tu cara. Escuchas a lo lejos pajarillos cantando y el sonido que provoca el viento sobre las hojas de las palmeras del jardín. Revisas tu teléfono, 10 de la mañana. Tienes mensajes y llamadas perdidas de tu mejor amiga. Ese día es hermoso, un día perfecto para ir a la playa, no importa qué día es, tú puedes ir cuando quieras.

Te levantas y aún con el pijama puesto acompañas a la familia a desayunar. Te alistas y partes a la playa con tu amiga.

Eres una joven con un cuerpo muy hermoso, una mirada descansada y una agenda llena de eventos sociales. Ya tienes 30 años y sigues soltera por que así lo has querido, haces yoga, vas al gym, te alimentas a tus horas y disfrutas mucho de la vida en compañía de un montón de amigos. La mayoría de tus amigas ya son madres por lo que optas en salir con el grupo selecto de personas que aún no han dado el paso y con gente más joven que tú. Asistes a las reuniones de tus amistades que ya han formado una familia y ves con cara de incertidumbre a todos esos pequeños seres humanos, los hueles aunque estén a metros y piensas para tus adentros “nunca seré madre”. Según la época del mes cambias de parecer, ese famoso “llamado de la naturaleza” empieza a jugar con tu mente. Pero sacudes efusivamente la cabeza para que ese instinto salga de ti, ¿cambiar pañales? ¡nunca!

Conforme van pasando los meses empiezas a observar más a esas madres con sus hijos y sonríes. Hasta que llega un día en el que tienes en tus manos una prueba de embarazo positiva. Lloras incontrolablemente, no sabes qué viene. Solo tienes miedo, muchísimo miedo.

Y sí, todos esos temores que tenías son totalmente reales. Ser madre no es lo que ves en las películas de mucha felicidad, ni tampoco en los comerciales de televisión. Ser madre es agotador, desgastante y frustrante. Ser madre es dejar un estilo de vida fancy por uno cómodo y muy cansado. Ser madre es desvelarte con una mamila en la mano en vez de un martini. Ser madre es increíblemente cansado.

De pronto estás ahí sentada en una mesa de un restaurante, viendo a lo lejos como tu pequeña juega con otros niños, venciendo el miedo que le tenía a los juegos inflables. Te pediste un café tan cargado que haces muecas, pero necesitas estar despierta porque aun falta un largo recorrido para finalizar este día. Te sientes importante porque tu hija te voltea a ver cada 5 minutos, eres lo más importante para ella. De fondo escuchas un bolero muy bonito y cierras los ojos, solamente para escuchar la letra de la canción “mi vida sin tu amor….” No te logras imaginar cómo sería una vida sin tu hija, no sientes un gramo de satisfacción al recordar esa vida de diversión que tenías, sin pensar en un futuro y sin pensar en nadie más que en ti. Todo ese cansancio, frustración y desgaste solamente pasa a segundo plano, cuando viene tu hija, te abraza y mirándote a los ojos te hace entender el hermoso significado de ser “mamá”.

Mi hija se llamará…

mi hija se llamará

Hace muchos, pero muchos años la usanza era darle muchos nombres a nuestros hijos. Mi abu Angelita (QEPD) me contaba que además en el Registro Civil todo era a mano y generalmente eran personas muy mayores quienes te atendían. Mi familia es de España, tanto del lado de mi madre como del de mi padre y mi abu de la que hablo era la mamá de mi papá. Cuando su madre nació la llevaron al Registro Civil en donde efectivamente el que atendió era un señor muy mayor. Cuando este le preguntó al papá de la bebe cuál sería el nombre de su hija, él orgullosamente y con el pecho inflado contestó “Mi hija se llamará Juana Inés de la Asunción…etc etc” (disculpen ustedes que no me sepa el nombre completo, yo la conocí como la abuelita Juanita. Y sí, el mentado viejillo literal registró a la abuelita con el solemne nombre de “Mi hija se llamará Juana….y lo que le siga” ¡¡¡¡MI HIJA SE LLAMARÁ!!!!

MORALEJA: Es tan importante elegir bien el nombre que llevarán los retoñitos o elegir bien el horario para asistir al Registro Civil, no vaya a ser que te toque otro viejito ocurrente….

Lo cual me recuerda el martirio que pasamos mi esposo y yo para elegir el nombre de mi nena hermosa. Recuerdo que cuando aún no sabíamos si sería niña o niño, hicimos una lista cada uno de nombres de varón y nombres de niña. Bueno….yo hice mi lista, él….él simplemente me dijo que no a todas mis opciones y no propuso más que algunos nombres que en lo personal no me gustaban para dárselos a mi hija. Finalmente estaba yo ya muy decidida a convencer a mi marido de uno en especial…yo quería que se llamara EMMA. Me encanta ese nombre y la verdad es que sentía que le quedaría perfecto a un muy probablemente próximo talento musical (mi esposo es músico y mi hija ha heredado un ritmazo de miedo). Todo iba bien, seguía con mi ilusión hasta que un día mi sobrina Laby me dijo “¿estás segura de lo que vas a hacer? ¿de casualidad ya analizaste si combina el nombre de Emma con sus apellidos?” y por supuesto yo le dije que era un nombre maravilloso, bla bla…un momento….¿Emma Manzur Sempere? ¡De la que nos salvamos! Mi hija hubiera sido una víctima del bullying escolar, mira que nombrar a tu hija EmMA MANzur…..

Por eso creo que es bien importante que no solo piensen en lo que significa el nombre o les guste mucho, también debemos elegir con base a si combina o no con los apellidos de la criatura. ¡Seamos conscientes!