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Mamá workaholic

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Expectativa:

Naces, creces, te reproduces, te mantienen (primero esposo y después hijos) y te mueres.

Realidad:

Naces, creces, te tropiezas mil veces, sigues creciendo, te reproduces, te multiplicas, te sumas, nunca te restas, te vuelves a tropezar mil veces más, te vuelves a multiplicar, sigues creciendo pero solo a los lados, te elevas al cuadrado, te mantienes, te enfermas y te mueres.

En mi vida son más las mujeres que he conocido como madres que trabajan (casadas o no) que las madres que viven una vida simple, en donde su única preocupación es su casa y su familia. Y el porcentaje más diminuto son esas mujeres que ni siquiera tienen esa preocupación, que son las que sufren por una uña rota o que no pudieron encontrar la última colección de Louis Vuitton.

Ser una mamá que se parte en millón y medio de cachitos, deborada por el retoño, la casa y el trabajo es parte de mi día a día. Que más quisiera yo no tener estos dolores de espalda, contar con tiempo para ir a por lo menos pintarme las uñas y ni se diga de ir al spa…jodido…una vez al mes. Mi vida es otra cosa, mi vida es madrugar, arreglarme, vestir a mi hija, llevarla a la guardería, trabajar, ir por ella, darle de cenar, bañarla, dormirla y realizar menesteres del hogar “pa que no se acumule la cochambre (y el desmadre)”. Mis días de descanso generalmente es seguir trabajando, que si los pedidos de pasteles, que si las dinámicas de mis redes sociales, que si, que si…que si.

Hace unos días regresó mi hija de sus vacaciones largas (casi un mes). Yo tuve tiempo de descansar y de consentirme, pero decidí dedicarle más tiempo a mi proyecto y a mis pasteles. Si logré ir al salón de belleza pero solo a eso. Cuando regresó, yo moría de nervios porque en mi fan page realizaría mi siguiente entrevista de “El cafecito con mamá” en muy poco tiempo. No puedo describir la impotencia y frustración que sentí toda la entrevista. La Natu para variar, hizo notar su presencia. Tiró la cámara tres veces, cantó “dale dale dale….no pierdas el tino…” a todo volumen, se atravesó incontables veces, nos deleitó con el hermoso sonido de un par de pedos y al final lloró demasiado gritando “popooooo”. Entrevista EN VIVO!!!!

Sin mi hija Crónicas de Mamá simplemente no existiría y definitivamente esa entrevista es una prueba tangible de la ardua labor que tenemos como mamás, más bien lo que enfrentamos las mamás que trabajamos y que nuestro retoño de pronto nos acompañe a nuestro trabajo…caos, un hermoso y desastroso caos. Invitar a otras mamás a que vengan a “El Cafecito con Mamá” es precisamente para que las mamás trabajadoras se identifiquen y sepan que ES NORMAL y que SI SE PUEDE, las que aun no dan el paso se animen y las que tienen todo fácil (económicamente) y no trabajan, lo valoren (¡¡¡ya quisiéramos muchas!!!).

Un par de días después me encontré a una amiga que también es mamá en un desayuno de trabajo. Me dijo “Amiga, que bárbara…me chuté la entrevista que le hiciste a Ali Victoria y definitivamente tienes demasiada paciencia. A mi se me hubiera desfigurado la cara con el retoño haciendo de las suyas”…me causó una tremenda carcajada y es que si caray, en esta ocasión Natalia se esmeró.

Por último, quiero dar un mensaje a todas esas mamás trabajadoras como yo. No se sientan mal, sé que es muy duro dejar a sus hijos por ir a trabajar pero deben pensar que gracias a ustedes sus hijos podrán aprender el verdadero significado de la responsabilidad. Si eres madre soltera identificarán perfecto el sacrificio y empeño que dedicaste solo por tus hijos. Si tienes pareja y ambos trabajan, tus hijos admirarán a sus padres por ser personas que trabajan y conocerán una diferente manera de responsabilidad.

Por otra parte, si eres mamá de tiempo completo. ¡Que hermosa bendición! tus hijos podrán aprender también porque recuerda que ser madre ¡TAMBIÉN ES UNA PROFESIÓN! Por cierto, la más bella de todas.

No todo es color de rosa

Mis ánimos están por los suelos. Toda esa energía y fortaleza que me caracteriza se ha derrumbado, me siento impotente y con ganas de gritar. Siento que me pesa el propio cuerpo, que mis párpados se cierran y mis ojos están húmedos. Camino arrastrando los pies, arrastrando estos sentimientos.

Puedo soportar enfermedades, insultos y malos días. Pero no puedo soportar ver a mi hija sufrir, verla con ojeras, escucharla toser por las noches. Siento tanta rabia ver como va creciendo y con ella las alergias. Sus efectos llegan hasta mi corazón.

Estando con ella me eleva la energía, ver como a pesar de tener calentura saluda por la ventana al vecino gritando “ollaaaaa”, como se agacha para que el techo no le estorbe y seguir viendo el avión que va pasando, sonreír y cantar martinillo.

Nadie me dijo que ser madre sería fácil, lo sé. Ser madre va más allá de posar en fotos, elevar a tu hijo por los aires y sonreír. Ser madre también implica noches seguidas sin dormir, días sin comer y llorar, llorar muchísimo.

Mamá: gracias por estos 32 años que me has cuidado, que has controlado mi temperatura y que te ha preocupado más que a tí misma mi salud y bienestar. Ahora entiendo lo difícil que fue en ocasiones y lo muy afligida que debes haber estado. Comprendo tus desvelos y tus enojos cuando yo misma ignoraba tus cuidados. Te amo mamita, gracias por estar. ¡SIEMPRE ESTAR!

Aprendiendo palabras

Estoy segura que todas las mamis y papis estamos ansiosos por saber cuál es la primera palabra de nuestros retoños. Los padres ya titulados (esos que ya casi son abuelos o bisabuelos) normalmente te dicen “no comas ansias” ó “disfruta lo que estás viviendo, no quieras que ya corra” en fin, tienen razón pero honestamente es inevitable. Digamos que nuestros hijos son nuestro mejor proyecto y nos enloquece descubrir los resultados de tan magnífico trabajo realizado, es como muy increíble ¿no creen?

La primera palabra dicha por Natu que considero formal es “zapato” (aparte de mamá y papá que esas realmente empezó a decirlas a manera de balbuceo). Por supuesto no dice tal cual “zapato” ella dice “Tato” pero de verdad lo dice con una emoción que me encanta, te lo repite una y otra vez señalando sus zapatos y si hay posibilidades de presumir su nuevo logro con alguien más lo hace.

La primera vez que lo dijo su papá y yo nos emocionamos tanto como ella. Estábamos de vacaciones en La Paz, BCS visitando a mis padres. El lugar en donde nos quedamos durante nuestra estancia es un departamento muy chulo que está en el mismo piso que el de ellos. Nos estábamos poniendo bellos para ir a desayunar con la familia, terminé de arreglar a mi princesa y la llevé con sus abuelitos, la dejé un momento y regresé a nuestro departamento por algo que había olvidado. No me tardé ni cinco minutos, cuando regresé a casa de mis padres Natu estaba sentada en un banquito agarrandose su pie, mientras mis papás estaban hincados a su lado poniendo mucha atención a su nieta. Esa imagen la tengo grabada en mi cabeza, me encantó ver a mi hija con su carita de seriedad diciéndole a sus abuelitos “Tato, tato, taaaato” mientras señalaba sus pies. Mis papás obviamente estaban tan emocionados como nosotros.

Yo creo que los niños cuando aprenden una palabra activan un switch para repetirla una y otra vez sin descanso. Todas las vacaciones de verdad NO PARÓ de repetir su nueva palabra. Se ponía y se quitaba su “tato” y gritaba TATOOOO.

Uno de esos días, de hecho era penúltimo que estaríamos en La Paz, me levanté temprano para preparar las maletas. Ella dormía como piedra, en eso sin querer una parte metálica de la maleta golpeó el tubo para colgar la ropa del clóset así que se escuchó un sonido bastante agudo y la verdad si estuvo fuerte. Natu se despertó exaltada y se levantó súper rápido, todo esto al mismo tiempo que con una voz amodorrada y a la vez alterada repetía “tato tato tato”. Señores, no paré de reír por varios minutos. Fue una escena muy chusca….

Aprovecho el espacio para platicarles que mi hija lleva en los genes la elocuencia y asertividad que posee su madre. Cuando yo tenía su edad, cuentan las malas lenguas que en una comida un gran amigo de mis padres estuvo frente a mi por casi una hora tratando de enseñarme a decir su nombre “Chucho”. Yo no hablaba pero parece ser que logré decirlo al fin. Chucho estaba sumamente emocionado y gritó a todos “¡SILENCIO! LA NENA YA DIJO MI NOMBRE, ESCUCHEN” Se volteó conmigo y nuevamente solicitó mi apoyo para que pronunciara su nombre “A ver nena, di CHU-CHO”…..silencio…..”Andreita, como lo practicamos CHU-CHO” …………………nada………………..La multitud comenzó a burlarse del pobre hombre, y él todo nervioso hizo un tercer intento….Chucho a Andrea: “CHU-CHO” y en eso la pequeña regordeta abrió su boquita para pronunciar…..”CA-CA”….. Ya se imaginarán la algarabía que se suscitó y por supuesto Chucho se volvió parte importante de las anécdotas familiares, por supuesto de las Crónicas de mi madre…..

**ANÉCDOTA DEDICADA A CHUCHO “QEPD”, UN HOMBRE QUE POR AÑOS NOS HA HECHO SONREÍR POR TAN BONITO RECUERDO Y QUE NO LOGRÉ CONOCER YA QUE FALLECIÓ CUANDO YO AUN ERA PEQUEÑA, EN DONDE QUIERA QUE ESTÉS ¡GRACIAS!**