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Para mi mamá

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Estoy llena de felicidad y amor, cada poro de mi cuerpo desprende pequeñas partículas que generan una paz en mi vida que de verdad no puedo explicar. Conforme pasa el tiempo me doy cuenta que me siento completamente orgullosa de lo que soy. Una persona transparente, inteligente, hermosa por dentro y por fuera y lo mejor es que tengo tanto amor que quiero dar y recibir, de verdad hasta me tiemblan las manos de emoción.

Ver los ojos de mi hija, sus repentinos abrazos, besos y sus “tiamo” son lo máximo. Pero hay algo en especial que de verdad me llena de luz mi vida, y esa es mi mamá.

La admiro tanto, pensar en que ese ser humano de 1.56 de estatura ha aguantado tantísimo es como totalmente extraordinario para mi. Para empezar me tuvo a mi, que bueno…un angelito nunca fui. Yo era de esas niñas que se portaban tan mal en la escuela que cada lunes tenía cita mi mamá con la directora para hablar de mi mala conducta, fui también de esas rebeldes que se escapaban una y otra vez de la casa hasta que me pusieron barras en la ventana y recuerdo haberme quedado atorada en una ocasión. Me iba a la tiendita a comprar latitas de leche condensada y me las comía a escondidas, le jalaba el cabello a los niños que me gustaban, me gustaba comer hormigas y cuando me dieron la oportunidad de estar en la escolta dije “ni madres, yo no marcho” dejando la escolta incompleta a la mera hora. Recuerdo que los regaños de mi mamá (que es española y ay dios como gritan) se escuchaban hasta la siguiente colonia, nos empezaba a corretear a mi hermano y a mi con su chanclita vieja y como está chiquita y nosotros grandotes, pues no nos alcanzaba así que optaba por aplicar la técnica milenaria de la chancla voladora. Nunca le atinó y más que tenerle miedo nos daba risa, lo cual no era muy bueno porque la hacíamos enojar más y más.

Mi madre me enseñó la importancia de verse bonitas, ella hasta para ir al super se arregla tan bien y siempre me dice “uno nunca sabe a quién se va a encontrar”. Me enseñó también que no debo quedarme callada ante las injusticias, a pesar de ser algo bueno resultó no serlo tanto para el resto de la gente porque me ven como que siempre “la armo de pedo”, claro mi respuesta es “si no fueran tan injustos y ojetes”….el punto es que mi madre, me dio una educación pulcra. Definitivamente no fue una mamá consentidora, no era de las que llegaba el fin de semana y ya andaba pensando a qué parque llevarnos ni tampoco era de hacernos comida especial. De hecho ella nos decía que las cebollas las cosechaba Mickey Mouse y el agua natural era “jugo de nube”, no nos hacía el chocomilk decía que nosotros podíamos solitos. En nuestra casa todo era un completo orden, no parecía que vivieran niños en ella ya que mi mamá siempre se preocupó porque se viera limpia y ordenada. Nuestra pelea constante era mi habitación que siempre tenía un tiradero, hasta que llegó al grado de pasar con bolsas negras de basura a recoger todo lo que encontrara “tirado” o que para ella estuviera “fuera de su lugar”, si yo quería recuperar algo de las bolsas debía pagar una multa “1 peso por cada pieza”. Ella me exigía que en cada cajón ubicara mis cosas y colocara una etiqueta por afuera que dijera el contenido del cajón. Así que si había calzones la etiqueta decía “choninos”, su lema es “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”. Sus momentos de debilidad eran los domingos, recuerdo que hacíamos picnic en la cama y nos poníamos a ver películas en el canal 5. Lo malo es que ese picnic era solo recalentado de la semana, ah porque mi madre es experta en los recalentados. Recuerdo que mi primo Nel llegó a decir una vez “La tía Marian hace tacos de todo, hasta tacos de espagueti”.

Mi madre era una especie de sargento chingón, divertida en exageración y estricta a la par. Hoy me siento a veces contrariada porque desde que estaba embarazada me ha hecho comentarios que jamás imaginé que saldrían de la boca de mi mamá:

“Nunca en mi vida había visto a una embarazada tan feliz”

“Eres una excelente madre, más de lo que yo fui”

“Te admiro como madre, yo quisiera que tu hubieras sido la mía”

Ustedes pueden imaginar lo que eso significa para mi? Que yo siempre fui la que le sacó canas verdes, moradas y de todos los colores y que hoy ella diga que desea haber sido como yo? Wow. De verdad que eso es totalmente grato para mi. Pero yo quiero decirle algo a mi mamá:

“Mami, tu fuiste y eres una madre excepcional. Yo no podría ser la madre que soy si no hubiera aprendido tantas cosas que te desviviste por enseñarme. Eres para mi la mejor madre del mundo. Sé que tu no tuviste a la tuya para que te enseñara a ser mi mamá, pero por eso mereces el triple de aplausos porque créeme que lo hiciste muy bien. Hoy soy la mujer que soy porque tu te empeñaste en sacar lo mejor de mi. De verdad te extraño mucho y esto de vernos una vez al año me parte en pedazos. Pero siempre siempre estás en mi cabeza. Gracias por darme la vida y por enseñarme a vivirla.”

Te amo mamá.

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Mi gran familia

mi gran familia

Creo que dejé descansar el tiempo suficiente para recobrar fuerza y agarrar al toro por los cuernos. Fue una separación complicada (muy muy complicada) y no por la persona que dejé atrás (muy atrás), si no por lo que representaba, la figura que era…o por lo menos lo que yo pensaba que era.

La realidad que muchos de ustedes conocen, es que mi separación fue completamente gradual y es verdad que yo no lo veía así, estaba totalmente cegada ante una fantasía ya que todo fue sucediendo durante el 2017 (enterito) y yo con una enorme sonrisa fingiendo felicidad y amor, mucho amor. Todo fue de más a menos y al último nos fuimos en picada, tal como siempre digo “como gorda en tobogán”.

Yo creo que el haberme movido de ciudad (aunque yo juraba que “él” venía incluido en el plan) fue un grandísimo acierto, como siempre digo hay una “Angelita” hermosa que me cuida desde el cielo y ella me ha hecho dar los pasos correctos para protegerme. El poder olvidarlo y no sentir tanto dolor fue gracias a la distancia que nos separaba.

Lamentablemente, mi dolor y sufrimiento fue muy grande y como dije al inicio, no fue por la persona que dejaba atrás. Yo crecí en una familia muy unida en donde había un papá, una mamá, un hermano y yo. Crecí viendo núcleos similares a mi alrededor ya que mi generación fue de pocos padres divorciados y madres solteras. Era raro tener amigas que vivieran solamente con mamá, vaya no era algo “normal” para mí. Eso fue lo más complicado, entender el verdadero significado de la palabra “familia”.

Yo me sentía fracasada, sentía que no había conseguido el éxito y que le estaba fallando a mi hija. Mi ex pareja no cuidaba de mí, no había realmente un interés de mantenerme enamorada y por más que mendigaba atención más me cegaba ante esta fantasía de “familia” porque yo con tal de mantener mi supuesta familia unida, me engañaba a mi misma pensando que él era mi todo. ¡Vaya ilusa!

Cuando tomé la decisión de separarme realmente de él, de decir “ya no más” entré en un estado zombie, no sabía como vivir ni qué hacer. Me sentí muy mal. Hubo personas (incluso muchas que no conocía) que se acercaron a mi, me brindaron su hombro y hasta sus servilletas mallugaditas que traían en su bolsa para llorar a moco tendido. Me daban detalles continuamente, este grupo de mujeres en especial ahí estuvo presente. Sin importar si me conocían o no. Gracias a muchas de ellas que ahora son mis amigas, fue que salí del hoyo. Hubo una que me insistía en que fuera a terapia…pero cómo???? Cómo YO iría a terapia, osea ni que estuviera tan mal…..pero hubo un día que de plano dije necesito ayuda. Busqué a Rocío Villegas, una terapeuta muy recomendada y a quien le agradezco de sobremanera su apoyo, ya que me estuvo atendiendo por teléfono y solo un día pude sentarme con ella a platicar. Tardamos una hora conversando y yo aguantándome la lloradera le dije todo lo que sentía. Al final me dijo “quiero que escribas lo que es para ti el significado de familia”. Por cuestiones de logística personal ya no pude volver a verla en terapia, pero si que escribí varias hojas del significado de familia. Conforme escribía y escribía me di cuenta que era una grandísima ESTUPIDEZ lo que estaba diciendo. Lo leí, arranqué las hojas del cuaderno y las tiré a la basura. Una familia no es papá, mamá e hija. Una familia no tiene un número determinado de elementos y tampoco una relación de sangre (no necesariamente). Una familia se hace, no se nace y puede ser de 2 personas o de 10. La familia te respeta, te escucha cuando necesitas desahogarte, te aconseja con el corazón, forman una pirámide humana para que tu puedas llegar a la cima, te ayuda a crear momentos que van a perdurar toda la vida. Una familia te ayuda a ser mejor, te motiva e incluso te dice a veces lo que no quieres oir, pero siempre será con amor, puro y sincero amor.

Mi familia es tan grande que solo de pensarlo se me llenan los ojos de lágrimas, porque sé que no estoy sola. Mi familia empieza por un ser humano de 1 mt de estatura, que todos los días me llama mamá. De ahí vienen mis adorados padres y hermano que a pesar de estar lejos siempre están ahí para mi con el corazón. Y después viene una lista interminable de personas que de verdad me han demostrado apoyo incondicional, que no podría escribir aquí porque de verdad no acabo. Esas personas que cuando he enfermado me han enviado caldito de pollo y dulces típicos a domicilio, que me han ayudado a cuidar a mi hija cuando algo se me atora en el trabajo, que me han invitado a convivir en su núcleo familiar haciéndome sentir que Natu y yo somos parte de él. Esas bellas personas que de pronto me llaman sin motivo alguno para saber solamente como estoy, que me han aconsejado y que me han dado un abrazo cuando más lo he necesitado.

Si, mi familia es ENORME. Y no, mi familia no es una persona que no quiere serlo, es quienes verdaderamente demuestran que valgo con hechos, como bien sabemos “las palabras se las lleva el viento”.

¡Gracias a todos y a todas por ser y estar!

Se fue de vacaciones

two teddy bears on raft floating
couple teddy bears picnic in raft floating on the river, love concept

Hija mía me haces falta, te extraño. Pensé que estos días en los que estarías fuera de casa serían un pequeño tiempo de descanso para mí, pero estaba equivocada. Te pido perdón por haberte culpado de que no duermo bien, no eres tú…soy yo. Llevas una semana fuera de casa y sigo igual, sin dormir y ahora peor porque siento un vacío. Solo espero escucharte gritar mamá, extraño tu aroma y extraño el increíble estilo de vida que tú me das.

Tengo un nudo en la garganta constante, me siento sola. Mi pequeña travesura no está, tengo ya acartonada la cara porque me hace falta sonreír. Tú mi pequeña fábrica de sonrisas.

Hornear no es igual sin tí, tú mi pequeña musa, mi gran inspiración. Olvido detalles importantes cuando no estás, las cosas me salen mal y es que ni mil cuarzos me darán la suerte que tú me das, mi hermoso talismán.

Mi pequeña traviesa, que por las noches despiertas y dices suavemente “mamá” para cerciorarte de que estoy a tu lado. Al sentirme percibo tu tranquilidad y tu respiración nuevamente se torna estable, vuelves a dormir.

Hija mía, la conexión que tenemos es extraordinaria. Aunque estés a kilómetros de distancia te siento. Mi niña adorada, disfruta la vida. Disfruta tus vacaciones y aprende todo lo que puedas.

Yo aquí te espero a tu regreso, para que juntas sigamos siendo el #DúoPower la familia más hermosa del mundo.

Natu, te amo con todo mi corazón. Felices fiestas mi adoración.

Créditos:

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