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¿Por qué mami? ¿por qué? ¿por qué?

Créditos de imagen: freepik.com

No sé si reír o ponerme a llorar. La etapa del “por qué mami?” ha iniciado…repito….HA INICIADO! me pregunta por qué a todo lo que le digo. Pero lo hace con una enorme dulzura, finalizando la frase con el hermoso “mami” y con el tono más sweet del mundo mundial. ¿Cómo sufrir ante semejante ternura?

Debo confesar que si tenía miedo de que llegara ese momento. Ya saben, en la televisión he visto series en donde aparecen pequeñitos repitiendo una y otra vez “por qué por qué por qué” a todo y resultan sumamente odiosos. Yo decía que ojalá mi hija se saltara esa etapa, pero no lo hizo.

En octubre fue su fiesta de cumpleaños en un lugar muy lindo de la ciudad, cuando fui a realizar la contratación y el pago, me percaté que había un pequeñito con algún tipo de padecimiento mental o motriz, no supe distinguirlo. El punto es que era sumamente curioso y llegó a preguntarle a la dueña cosas como “quién es ella?” “qué haces?” “para qué?” “dónde está Natalia?” “por qué?” entonces puse mucha atención al momento, la dueña se volteó y con la voz clara y fuerte le contestó cada pregunta con lo que era: “Ella es Andrea” “Estoy haciendo un contrato” “para la fiesta de Natalia la hija de Andrea” “no vino, solo vino Andrea su mamá” “por que está en la escuela”

Esta situación me hizo pensar que a veces uno como adulto nos metemos en nuestro mundo sin pelar a veces a los pequeños. ¿Qué trabajo nos cuesta ser así como lo fue esta persona con el pequeño? Realmente los niños no razonan como lo hacemos los adultos, entonces para ellos situaciones totalmente cotidianas para nosotros resultan a veces asombrosas para ellos y quieren saber más.

Ahora que Natu empezó con las preguntas, yo le respondo cada una de ellas. Efectivamente predomina la pregunta “¿por qué?” así que siempre trato de responder y continuar la secuencia. En el momento que ya no hay secuencia y se convierte en repetitivo, simplemente le digo “Natalia, te acabo de decir por qué (y le repito la respuesta)” si ella continúa con la letanía, yo continúo repitiendo las respuestas. Al final de cuentas llegará el momento que esto termine y definitivamente no pierdo absolutamente nada en seguir el juego.

Por supuesto que si mamá está ocupada, tal cual se lo digo “Natu, mami está ocupada en este momento y no puedo responder tus preguntas. ¿Me esperas un momento?” Generalmente espera, pero hay veces que no lo hace y a fuerza quiere atención. Si de verdad no puedo dejar lo que estoy haciendo y no puedo atenderla, tengo que ignorarla y ella solita para.

Es un enigma para mi la cabecita de mi hija, pero me resulta fascinante y cautivador poder descubrir con ella el mundo cada día que pasa. Sé que es una niña inmensamente feliz, se le nota en la mirada y en su alegría. Esa es la mejor paga que tengo como mamá, saber que le estoy dando una linda infancia y lo mejor es que trato en la medida de lo posible, vivirla con ella como si fuéramos una sola persona.


Pretty Mo-om, walking down the street…

Me encantan los memes en redes sociales de “expectativa-realidad”…realmente disfruto toparme con ellos de pronto, hay algunos que no me hacen tanta gracia pero hay otros que de verdad puedo reír bastantes minutos seguidos. Hay uno en especial que me mata y es precisamente el de las mamás, cómo te imaginas que serás cuando seas madre (fashionista, entaconada con pelito perfectamente planchado, pestaña al mil y por supuesto vestida al último grito de la moda) versus lo que realmente eres cuando te conviertes en mamá (leggins, flats, playerotas, chongo, bolsas enormes siempre llenas de juguetes y comida y por supuesto mil manchas en tu ropa).

Cuando yo era soltera realmente lo único que me preocupaba era mi aspecto físico y que tan buena se ponía la fiesta (y qué tan buena me veía yo). Pero de pronto cuando la naturaleza llamaba a mi puerta, me imaginaba de mamá y juraba que sería como la expectativa que les platiqué. Veía las revistas en donde plasmaban la vida perfecta de las madres hollywoodenses y decía “wow esas si que saben lo que es ser madre”. De pronto un día “pum” ya estaba embarazada, todo iba bien al principio mi ropa me seguía quedando, hasta que llegó el día en el que mi mamá me encontró llorando en el piso con un montón de ropa a mi alrededor porque nada me quedaba y a partir de ese momento entendí que mi vida ya no sería la misma.

Después de que mi pequeña Natu nació, mi busto era enorme al igual que mi barriga y bueno ni se diga de las caderas, eran gigantescas. Yo juraba que cuando mi hija naciera en automático mi cuerpo regresaría a lo que era, ya sabes ese mito de “el cuerpo tiene memoria”….si memoria foam porque mi aguadez y tamaño simplemente nunca regresó a la antigua versión. Definitivamente tampoco he puesto mucho de mi parte, antes al estar sola y preocuparme solo por mí tenía constancia y dedicación en todo, desde la vestimenta, ejercicio hasta la alimentación. Hoy mi vida va en cámara rápida todo el tiempo, realmente procuro alimentarme lo mejor que puedo y hago ejercicio, poco a poco (muy poco a poco) he ido moldeando mis curvas para sentirme y verme mejor. Con respecto a la ropa, definitivamente estuve un tiempo sufriendo porque buscaba comodidad y confundía la comodidad con la fodonguez. Hasta que un día picándole al control de la TV di con un programa que me hizo cambiar el chip se llama “¿Cómo me veo?” y lo conduce Angie Taddei. De toda la temporada que me chuté, se me quedó grabada una frase magnífica que quiero compartir “La comodidad, no está peleada con el estilo”. Y es tan real, además ahora que he crecido entiendo más lo que mi madre me decía cuando la veía arreglándose como si de modelo de revista se tratara solo para ir al super “hija, uno nunca sabe quién te está viendo ni menos a quién te vas a encontrar”.

Hoy a mis 34 años, soltera, con una hija de 3 años y con un trabajo godin puedo sentirme orgullosa porque constantemente recibo comentarios positivos con respecto a mi imagen, me preguntan mucho ¿Cómo le haces para tener tiempo de todo? Y honestamente eso aparte de ponerme a pensar me hace sentir que tengo súper poderes. Pues claro, ¡soy mujer! He descubierto algunos secretos a la hora de arreglarme que me han ayudado a ser más práctica y no parecer Chimoltrufia ejecutiva. Les enlisto algunos tips que a mi me han funcionado:

  • Aplicarme de vez en cuando Pestañas Mink me ayuda a que si no me maquillo me vea arreglada, claro que lo hago cuando tengo alguna ocasión especial y de ahí me hago 2 retoques, posterior descanso mis pestañas y les aplico aceite de almendras por las noches.
  • El planchado y cejas HD intensifica mi mirada, de esta manera le doy importancia a un elemento que enmarca mi rostro y ayuda a que mi semblante se vea mucho más estético, adicional me ahorra tiempo a la hora de maquillarme.
  • Otro secreto de una mamá ocupada como yo para poder verme muy bien es procurar siempre peinarme. Si no tengo tiempo de usar plancha o tenazas, me puedo hacer un chongo si, pero no el clásico de mamás que vemos en los memes si no que procuro utilizar mousse para evitar pelitos rebeldes y le doy forma a mi chongo utilizando esas donas gigantes que venden en cualquier tienda de accesorios y belleza, aparte de ser súper fáciles de utilizar una vez terminado queda un peinado que parece de salón (lo mejor es que tardas alrededor de 5 minutos en lograr el look).
  • Adicional un super tip que te doy, porque buena mamá soy si saliste deprisa y no tienes nada que ponerte para los pelitos rebeldes de los que te hablo, aplica sobre ellos un poco de gel para pestañas (el que viene en presentación de rímel, pero es transparente).
  • Siempre llevo en mi bolso un mini atomizador con agua mineral y agua micelar, así que varias veces al día me lo aplico sobre la cara y lo dejo secar. Esto me ayuda a refrescar y tonificar mi piel A MUY BAJO COSTO.

Como verás no hay pretextos, realmente ser madre es agotador pero no significa que al convertirte en mamá dejes de ser mujer. Verse bien no requiere de horas y horas de producción. Simplemente un poco de intención y energía positiva harán de ti una mamá hermosa, no te olvides de ese glow que nos regala la maternidad. ¡Explótalo!