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¿Qué significa ser mamá?

Pre-natal exercises. Beautiful pregnant woman exercising while sitting in lotus position

No suena tu despertador porque no lo usas, simplemente abres tus ojos porque el sol entra por tu ventana y sientes todo su resplandor sobre tu cara. Escuchas a lo lejos pajarillos cantando y el sonido que provoca el viento sobre las hojas de las palmeras del jardín. Revisas tu teléfono, 10 de la mañana. Tienes mensajes y llamadas perdidas de tu mejor amiga. Ese día es hermoso, un día perfecto para ir a la playa, no importa qué día es, tú puedes ir cuando quieras.

Te levantas y aún con el pijama puesto acompañas a la familia a desayunar. Te alistas y partes a la playa con tu amiga.

Eres una joven con un cuerpo muy hermoso, una mirada descansada y una agenda llena de eventos sociales. Ya tienes 30 años y sigues soltera por que así lo has querido, haces yoga, vas al gym, te alimentas a tus horas y disfrutas mucho de la vida en compañía de un montón de amigos. La mayoría de tus amigas ya son madres por lo que optas en salir con el grupo selecto de personas que aún no han dado el paso y con gente más joven que tú. Asistes a las reuniones de tus amistades que ya han formado una familia y ves con cara de incertidumbre a todos esos pequeños seres humanos, los hueles aunque estén a metros y piensas para tus adentros “nunca seré madre”. Según la época del mes cambias de parecer, ese famoso “llamado de la naturaleza” empieza a jugar con tu mente. Pero sacudes efusivamente la cabeza para que ese instinto salga de ti, ¿cambiar pañales? ¡nunca!

Conforme van pasando los meses empiezas a observar más a esas madres con sus hijos y sonríes. Hasta que llega un día en el que tienes en tus manos una prueba de embarazo positiva. Lloras incontrolablemente, no sabes qué viene. Solo tienes miedo, muchísimo miedo.

Y sí, todos esos temores que tenías son totalmente reales. Ser madre no es lo que ves en las películas de mucha felicidad, ni tampoco en los comerciales de televisión. Ser madre es agotador, desgastante y frustrante. Ser madre es dejar un estilo de vida fancy por uno cómodo y muy cansado. Ser madre es desvelarte con una mamila en la mano en vez de un martini. Ser madre es increíblemente cansado.

De pronto estás ahí sentada en una mesa de un restaurante, viendo a lo lejos como tu pequeña juega con otros niños, venciendo el miedo que le tenía a los juegos inflables. Te pediste un café tan cargado que haces muecas, pero necesitas estar despierta porque aun falta un largo recorrido para finalizar este día. Te sientes importante porque tu hija te voltea a ver cada 5 minutos, eres lo más importante para ella. De fondo escuchas un bolero muy bonito y cierras los ojos, solamente para escuchar la letra de la canción “mi vida sin tu amor….” No te logras imaginar cómo sería una vida sin tu hija, no sientes un gramo de satisfacción al recordar esa vida de diversión que tenías, sin pensar en un futuro y sin pensar en nadie más que en ti. Todo ese cansancio, frustración y desgaste solamente pasa a segundo plano, cuando viene tu hija, te abraza y mirándote a los ojos te hace entender el hermoso significado de ser “mamá”.

El primer día de mi nueva vida

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Vivía en Acapulco y recuerdo que en esa época mi vida era muy ajetreada. Ir de mi casa al trabajo me tomaba casi 1 hora de ida y una de vuelta. Por este motivo decidí vivir una temporada en casa de mi amiga Mandy que vivía frente a mi trabajo. La estancia realmente no duró mucho tiempo pero fue muy agradable. En ese entonces mi cuerpo era bastante esbelto pero de pronto me empecé a sentir pesada por lo que le dije a Mandy que nos inscribiéramos en un gimnasio. Yo le metí durísimo al cardio, me sentía morir y salía muy sudada. Además mi alimentación era bastante buena, no había por qué no bajara de peso. Recuerdo que había un detalle extraño que se repetía constantemente, mi cuerpo me pedía dulce y mi antojo voraz era de un chocolate y un refresco de cola. Salía del gimnasio y en varias ocasiones se me derretía la boca solo de pensar en esos dos productos. Honestamente no le di importancia, continué mi vida. Al poco tiempo decidí unir mi vida bajo el mismo techo con mi esposo, ya era un hecho desde antes porque me quedaba en su casa continuamente pero no lo habíamos formalizado. Realmente esa decisión no la hicimos pública y los fines de semana iba a quedarme en casa de mis papas como siempre lo hacía, ya que a pesar de mis 30’s tenía la mentalidad de una niña de secundaria “me van a regañar…” o  “no me van a dar permiso…” en fin, no quisimos hacerlo público.

Pasaron unos días y me fui de vacaciones a una ciudad cercana con mis papas y mi hermano, recuerdo que por temas laborales ellos se fueron primero y yo los alcancé en un autobus. Mi salida era como a las 6:30am, por lo que mi esposo me llevó temprano a la terminal. Llegando ahí me preguntó si me iría con el estómago vacío, por lo que decidí comprar ahí mismo una torta, de esas que es más pan que el relleno. Comí la torta y dormí las 4 horas de trayecto, solo a unos cuantos minutos de llegar a la estación me despertó un ataque de estornudos que por días no me pude quitar.

Al bajar del bus me sentí fatal, sentía que mi cuerpo pesaba demasiado y estaba muy cansada, supuse que era porque no habría dormido bien o cansancio del gimnasio. Pasó por mi mi mamá junto con mi prima, quien ya avanzando en la camioneta noté que me miraba mucho por el retrovisor hasta que me dijo “prima que bonita te ves”.

Llegamos a casa de mis primos, era domingo y decidimos irnos de paseo. En el trayecto sentía una pesadez en mi estomago, supuse que la torta me había caído mal. Recuerdo que me tomé unas pastillas efervescentes y nada, hasta me fui todo el trayecto masticando unas pastillas de carbón activado que según son muy buenas para el estómago….pero nada me quitaba ese malestar.

Acababa de comprar una laptop nueva por lo que estaba muy emocionada con ella, pero el olor que tenía lo detestaba me daba asco.

Malestar general, ascos, nauseas y mucho cansancio…..mi sobrina me dijo “¿y si estás embarazada?” obvio salté y le dije que estaba loca.

Después de ese viaje pasaron como dos semanas y el malestar continuaba, no iba al doctor porque no era algo insoportable simplemente no me sentía al 100. Mi amiga Sugu es hija de un doctor y tenía años trabajando en la industria farmacéutica, le llamé para platicarle y ver qué opinaba ella. Recuerdo que se burlaba de mi y me decía “lo que me platicas me suena a que tienes bichos, ¿hace cuánto que no te desparasitas?” y yo la verdad ya ni me acordaba. Así que respiré, pero en eso atinadamente me dice “tómate unas pastillas para desparasitar, pero después de que te baje” a lo que yo ilusamente le dije “¿y qué tiene que ver que me baje? ¿qué más da si lo hago ahorita?” y sus siguientes palabras me hicieron enojar “pues porque también suena a que estás embarazada, no te puedes tomar esas pastillas si estás embarazada”. Salí corriendo a una farmacia, de esas que parecen más supermercados que farmacias, porque primero pasas por muchos pasillos con comida, artículos de cuidado personal, alimento para bebes, etc..

Entré por el pasillo donde están las papas fritas y mientras caminaba vi unas con sabor “adobadas” y las agarré sin pensarlo, no podía esperar a que me cobraran y yo ya estaba comiéndolas. Pedí una prueba de embarazo y pagué mis chipilindrangas.

Fue la pipi más difícil que una pipirisnais y fueron los minutos de espera más largos de mi vida y en eso…positivo…clásico pensamiento “seguramente hice más pipi de la cuenta y por eso marcó los dos palitos” hablé con mi amiga Sugu y recuerdo que gritó como loquilla de la emoción. Terminé haciéndome 3 pruebas más y pues si…bichos precisamente de esos que están pensando no eran, era otro tipo de bichito que ahorita mide 83 cm de alto.

Sudor frío, temblor en las manos, llanto inconsolable….me sentía como niña de 15 años sufriendo por la revolcada que me pondrían mis padres al enterarse. “Me correrán de la casa!! Momento…tengo 30 años por el amor de Dios y vivo en casa de mis padres solo los fines de semana”. Le hablé a mi marido para darle la novedad, él se puso muy contento y yo como loca histérica hormonal solo recuerdo haberle dicho “¿¿¿Pero qué vamos a hacer??? ¡¡¡La Universidad es muy cara!!!”

Desde entonces mi vida dio un giro de 360º, nuevos hábitos, nueva forma de vestir, nueva forma de amar y nuevo apodo…de mujer fatal ahora me dicen mamá.