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Pipí popó mamá

adios pañal

La maravillosa etapa de dejar atrás el pañal por fin llegó. Llevamos ya un mes que le dijimos adiós a los pañales, bueno….no de lleno, en las noches aún los usamos y la verdad es que me siento feliz, porque para empezar es un ahorro tremendo y ya no contaminamos tanto a nuestro brother el planeta Tierra. Honestamente durante la etapa de los pañales, si compré los ecológicos pero de plano no me acomodé con ellos, no sé si lo hice mal o no estamos hechas para ellos.

En fin el martirio de las rozaduras, los accidentes y las tallas extras en pantalón han llegado a su fin. Yo así como muchas mamás del mundo, pasé por ese miedo de dar inicio. Tenía miedo al estar lavando ropa a cada rato, miedo a que me ensuciara la casa, muchos miedos. Pero la educadora de la guardería habló seriamente conmigo, me dijo “Señora basta! su hija ya lleva dos semanas de retraso y está más que lista para iniciar. En la sala (su salón) no para de quitarse sola el pañal y se forma en la fila de los niños que van al baño. Usted tiene que dar el paso porque lo único que va a pasar es que su hija se sienta excluida por no formar parte de lo que los demás ya están haciendo”. Al principio si sentí algo feo y me sentí presionada, pero decidí abrir mis ojos y observar a mi hija. Descubrí que efectivamente me lanzaba continuamente señales de que ODIABA usar pañal. Así que literal hablé con ella y le expliqué que ya dejaríamos el pañal, le pedí que se despidiera de él y la presenté con Don Escusado y Doña Nica.

Hoy ya tenemos ese mes cumplido, mi hija ya corre (no corría y culpo al estorboso pañal) y es feliz. Lo que si es que este fin de semana comimos muchos frijoles (amamos los frijoles) y pues obviamente fuimos víctimas de los efectos que ocasiona el frijol. Descubrí que mi hija no sabe diferenciar lo que es pipí y lo que es popó, y lo peor es que no sabe diferenciar cuando es un pedo y cuando es el premio completo. Así que todo el fin de semana me la viví en el cuarto de baño escuchando sus flatulencias seguidas de un “sha mamá” (ya mamá). No miento, cada 10-15 minutos mi hija me gritaba “popó mamá amosh” (fuera pipí o popó). Debo confesar que si llegó un momento que me estresé y la regañé…¡ERROR MÍO! así que me agaché y le dije “Mi amor, estos son punes. No puedes pedirme que te traiga al baño solo para tirarte uno. Mamá tiene que terminar los pasteles” ¿Se imaginan? el ritual para que la niña haga “popó” y después el ritual de limpieza, y aunque fuera una falsa alarma el ritual debía llevarse a cabo. Obviamente tardé siglos en terminar mis labores reposteras.

Pero bueno, en vista de que algunas mamitas seguidoras me han pedido tips para esta nueva etapa, decidí elaborar una pequeña lista de lo que yo he hecho y me ha servido:

1.- Compré una nica y mi suegra me regaló un adaptador de escusado. Es importante que tu hij@ use ambos y de pronto quitarle el adaptador y tu sostenerlo. Sucede que cuando sales a la calle y vas a un baño público, no puedes ir cargando ni con tu nica ni con tu adaptador. Tu bebé debe saber cómo se siente en cada situación y así no sufrirás. Bueno no tanto.

2.- Lleva contigo mudas de ropa (incluyendo calzones y calcetines). Los accidentes serán muy recurrentes al principio.

3.- Cuando iniciamos compré un paquete de pañales entrenadores, estos se los ponía para el carro. Sufría de pavor en solo pensar que me adornara el autoasiento. Pero siempre le dije que eran CALZONES GORDITOS jamás usé la palabra pañal. Al llegar al destino la llevaba inmediatamente a un baño y le ponía el calzón normal. Obvio se vale usarlos si sabes que la situación del baño será incómoda tanto para tu bebé como para tí. Pero procura que sea lo menos.

4.- Opta por usar únicamente sandalias de plástico. Llevan 3 lavadas unos tenis hermosos que le compré y no se le quita el olor a pipí. Mejor las sandalias, el glamour déjalo para después.

5.- Lleva en la pañalera muchas bolsas de plástico, así guardas la ropa sucia separada. No contaminas el resto de la ropa que traigas limpia y evitas que se propague el penetrante aroma.

6.- Cada que tengas oportunidad lleva a tu bebé al baño. Enséñale bien el nombre de cada cosa, yo la regué y en vez de decir “baño” le decía “Natu quieres ir a pipí popó?”. Eso está mal. Tu bebé tiene que aprender el correcto nombre de cada cosa.

7.- Si aún no inicias tengo unos “sub-tips” jaja:

7.1.- Yo fui a la tienda a comprar la nica con ella, y le dije “mi amor cuál te gusta más?” Ella eligió la que más le gustaba. Cuando llegamos a casa, la puse al lado del escusado y luego ella iba a sentarse solita (aun con ropa). No sé si ayude esto, pero mi instinto me decía que eso lo motivaría.

7.2.- Cuando yo entraba al baño a hacer mis necesidades, permitía que entrara conmigo. Le platicaba lo que estaba haciendo, le enseñaba cual era el papel y para qué servía. Sonará grotesco lo que diré pero yo exageraba gestos cuando hacía del 2 y entonces ella me imitaba. Perdón, pero de verdad siento que eso me ayudó a que entendiera para qué servía entrar a un baño.

8.- ¡Lava diario! de verdad si dejas “sin querer” ropa mojada de pipí en bolsas es un problema sacarle el olor. Es un pequeño ser humano, su ropita sucia de pipí con que la enjuagues (agitarla bien) en una cubeta con detergente es más que suficiente. Yo la verdad es que diario pongo una lavadora pequeña con lavado express (no más de 20 min) porque no tengo mucho tiempo para estar lavando a mano. Sirve que de paso pongo mis blusas y ropa interior, así no se me acumula y el fin puedo disfrutar más a mi retoño.

9.- Trata de conseguir un cubre colchón plastificado. Estos los venden en tiendas departamentales, no son baratos pero te van a ayudar muchísimo a darle larga vida a tus colchones.

10.- Y por último CELEBRA a tu retoño cada pipí o popó que haga en su nica o escusado. De verdad quizás te suena ridículo, pero para ellos es un ENORME logro. Recuerda que los pequeñitos lo que más buscan es “pertenecer”. Si tu los motivas y los haces sentir que pertenecen créeme que la transición será más rápida y exitosa.

MAMÁ Y PAPÁ: lo más importante de todo esto es que tengas DEMASIADA PACIENCIA Y EXTREMO DE AMOR. Disfrútalo, yo la verdad estoy maravillada con lo inteligente que es mi hija. La ignorante era yo por no confiar en ella. Mi hija estaba más que lista y me ha demostrado que es capaz de eso y mucho más.

¡FELICIDADES POR CADA PASO QUE ESTÁS DANDO CON TUS RETOÑOS!

Ahora es tu turno, platícame ¿cómo te fue o te va con el control de esfínteres?

 

 

¿Qué es eso? ¿Un cañón? ¡No! ¡Es un bebé!

Es mi deber escribir este post, por el bien de todas las mamis y papis primerizos que no tienen ni idea del peligro al que se enfrentan.

Resulta que cuando la Natu tenía como mes y medio, mi rutina diaria era no dormir (aunque ella no se despertara yo me levantaba cada 5 minutos para ver que estuviera bien), cuando salía el sol ya estaba yo acostadita con ella en la cama dándole pecho, no sé por qué pero me arrullaba y luchaba por no quedarme dormida. Ya que todos se despertaban en casa me paraba a desayunar y convivir con la familia. Después me metía a bañarla, que recuerdo perfecto era un martirio para mi, de verdad sudaba como cuche…en definitiva sentía que cargaba un bulto de 50kgs todo el día. Aparte de todo, una sacrosanta amiga me hizo el mega favor de apoyarme con muebles de su bebe, ropita, etc. Entre esas cosas venía una bañerita (que digo, ¡bañerota! ¡era enorme!) así que al principio yo la llenaba y por dentro decía (ve esta bebe, en su jacuzzi y yo aquí casi casi usando silla de ruedas). Antes de seguir debo contarles que la primera vez que bañé a mi tesorito quería seguir las indicaciones del pediatra al pie de la letra, entre ellas bañar a la criatura con agua hervida. Así que ahí me tienen hirviendo el agua y esperando a que se enfriara, mi papá pasaba a burlarse de mi cada vez que podía diciendo que así sería toda la vida, yo solamente lo volteaba a ver con ojos de metralleta. Hasta que me dijo mi mamá “ay pues yo te bañaba con agua de la llave y mírate pareces toro nada te pasó”, así que si, debo confesar que dije “¡a la mierda! agua de la llave será, que agarre defensas”.

Regresando a mi rutina, después del baño era la cambiada. Yo había leído lo importante que era la conexión piel con piel del bebe y la madre, incluyendo masajear al retoño después del baño así, encueradito. Así que ahí me tienen según yo de baby SPA, obvio no tenía ni idea de lo que hacía pero yo me sentía la más experta del mundo. Todo iba PERFECTO, recuerdo el aroma y los soniditos que hacía mi bebita. Decidí voltearla boca arriba y hacerle en su pechito, su pancita, sus muslitos y levanté sus piernitas para masajearle los pies. En eso, sin pedir permiso y sin darme cuenta de cómo pasó (fue en cuestión de segundos) como ya saben que es costumbre de mi hija se echo un pedito….Pero eso no fue el problema, resulta que no era una flatulencia común y corriente, la niña estaba haciendo “pupu” (como le dice actualmente), y si señores eso que se están imaginando…pasó…mis brazos, mi manos, mi panza, mi pecho, mi cabello, mi cara y….MI BOCA estaban llenas de pupu. Mi marido se dio cuenta porque exclamé un “aaaay” y solo comenzó a hacer arcadas de asco y a decirme “¡guacala! ¿cómo es que te da risa? ¡que asco!” ahh porque eso sí, no se si de nervios o de resignación me entró un ataque de la risa.

Así que eso que dicen de que todos los papas probamos la popo y la pipi de nuestros hijos en algún momento de nuestras vidas, ¡Es verdad!

Por lo que si eres una mamita hermosa recién estrenada o un papichulo guapo que apenas lo desempacaron, ten cuidado…..tienes un cañón de última generación entre tus brazos, bajo el mismo techo, esperando el mejor momento para explotar……