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Mi gran familia

mi gran familia

Creo que dejé descansar el tiempo suficiente para recobrar fuerza y agarrar al toro por los cuernos. Fue una separación complicada (muy muy complicada) y no por la persona que dejé atrás (muy atrás), si no por lo que representaba, la figura que era…o por lo menos lo que yo pensaba que era.

La realidad que muchos de ustedes conocen, es que mi separación fue completamente gradual y es verdad que yo no lo veía así, estaba totalmente cegada ante una fantasía ya que todo fue sucediendo durante el 2017 (enterito) y yo con una enorme sonrisa fingiendo felicidad y amor, mucho amor. Todo fue de más a menos y al último nos fuimos en picada, tal como siempre digo “como gorda en tobogán”.

Yo creo que el haberme movido de ciudad (aunque yo juraba que “él” venía incluido en el plan) fue un grandísimo acierto, como siempre digo hay una “Angelita” hermosa que me cuida desde el cielo y ella me ha hecho dar los pasos correctos para protegerme. El poder olvidarlo y no sentir tanto dolor fue gracias a la distancia que nos separaba.

Lamentablemente, mi dolor y sufrimiento fue muy grande y como dije al inicio, no fue por la persona que dejaba atrás. Yo crecí en una familia muy unida en donde había un papá, una mamá, un hermano y yo. Crecí viendo núcleos similares a mi alrededor ya que mi generación fue de pocos padres divorciados y madres solteras. Era raro tener amigas que vivieran solamente con mamá, vaya no era algo “normal” para mí. Eso fue lo más complicado, entender el verdadero significado de la palabra “familia”.

Yo me sentía fracasada, sentía que no había conseguido el éxito y que le estaba fallando a mi hija. Mi ex pareja no cuidaba de mí, no había realmente un interés de mantenerme enamorada y por más que mendigaba atención más me cegaba ante esta fantasía de “familia” porque yo con tal de mantener mi supuesta familia unida, me engañaba a mi misma pensando que él era mi todo. ¡Vaya ilusa!

Cuando tomé la decisión de separarme realmente de él, de decir “ya no más” entré en un estado zombie, no sabía como vivir ni qué hacer. Me sentí muy mal. Hubo personas (incluso muchas que no conocía) que se acercaron a mi, me brindaron su hombro y hasta sus servilletas mallugaditas que traían en su bolsa para llorar a moco tendido. Me daban detalles continuamente, este grupo de mujeres en especial ahí estuvo presente. Sin importar si me conocían o no. Gracias a muchas de ellas que ahora son mis amigas, fue que salí del hoyo. Hubo una que me insistía en que fuera a terapia…pero cómo???? Cómo YO iría a terapia, osea ni que estuviera tan mal…..pero hubo un día que de plano dije necesito ayuda. Busqué a Rocío Villegas, una terapeuta muy recomendada y a quien le agradezco de sobremanera su apoyo, ya que me estuvo atendiendo por teléfono y solo un día pude sentarme con ella a platicar. Tardamos una hora conversando y yo aguantándome la lloradera le dije todo lo que sentía. Al final me dijo “quiero que escribas lo que es para ti el significado de familia”. Por cuestiones de logística personal ya no pude volver a verla en terapia, pero si que escribí varias hojas del significado de familia. Conforme escribía y escribía me di cuenta que era una grandísima ESTUPIDEZ lo que estaba diciendo. Lo leí, arranqué las hojas del cuaderno y las tiré a la basura. Una familia no es papá, mamá e hija. Una familia no tiene un número determinado de elementos y tampoco una relación de sangre (no necesariamente). Una familia se hace, no se nace y puede ser de 2 personas o de 10. La familia te respeta, te escucha cuando necesitas desahogarte, te aconseja con el corazón, forman una pirámide humana para que tu puedas llegar a la cima, te ayuda a crear momentos que van a perdurar toda la vida. Una familia te ayuda a ser mejor, te motiva e incluso te dice a veces lo que no quieres oir, pero siempre será con amor, puro y sincero amor.

Mi familia es tan grande que solo de pensarlo se me llenan los ojos de lágrimas, porque sé que no estoy sola. Mi familia empieza por un ser humano de 1 mt de estatura, que todos los días me llama mamá. De ahí vienen mis adorados padres y hermano que a pesar de estar lejos siempre están ahí para mi con el corazón. Y después viene una lista interminable de personas que de verdad me han demostrado apoyo incondicional, que no podría escribir aquí porque de verdad no acabo. Esas personas que cuando he enfermado me han enviado caldito de pollo y dulces típicos a domicilio, que me han ayudado a cuidar a mi hija cuando algo se me atora en el trabajo, que me han invitado a convivir en su núcleo familiar haciéndome sentir que Natu y yo somos parte de él. Esas bellas personas que de pronto me llaman sin motivo alguno para saber solamente como estoy, que me han aconsejado y que me han dado un abrazo cuando más lo he necesitado.

Si, mi familia es ENORME. Y no, mi familia no es una persona que no quiere serlo, es quienes verdaderamente demuestran que valgo con hechos, como bien sabemos “las palabras se las lleva el viento”.

¡Gracias a todos y a todas por ser y estar!

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Colecho: ¿capricho de mamá o del retoño?

Smiling baby girl lying on a bed sleeping on blue sheets

Yo: “Sí, es que leí que el colecho era bueno para los bebés, además de que se fortalece más el vínculo con la gorda. Estoy feliz de practicarlo, siento re bonito despertar y oler su cabello…”

Mi mamá: “El co…¿qué? ¿qué mafufada es esa?”

Yo: “Ay mamá, pues que duermas con tu bebé en la misma cama”

Mi mamá: “Ay pues yo cuando tú eras chiquita ni de loca te ponía en mi cama. Tu siempre dormiste en tu cama. Estas nuevas modas no sirven para nada”

No sé si sirven o no, el punto es que las nuevas generaciones definitivamente hacemos las cosas MUY diferentes a lo que hacían nuestras mamás…y ni se diga la diferencia ¡con las abuelas!

El colecho es básicamente que tu bebé duerma en la misma cama que tú. Hacerlo trae grandes beneficios tanto para ti como para tu bebé. Sumándole que es totalmente placentero sentir sus manitas que de pronto te regalan una hermosa y tierna caricia…o una patada en la cara con su diminuto y apestosito pie, por ejemplo.

Natu es una pequeñuela que toda su cortita vida ha dormido un 99% a mi lado. Realmente fue muy poco tiempo el que durmió en cuna, yo no lo soportaba. Amaba dormirla conmigo por los siguientes motivos:

1.- El aroma es excepcional, me relajaba totalmente.

2.- Era muy cómodo darle de comer sin tener que levantarme a media noche.

3.- La temperatura era perfecta. Hasta hace poco leí que las mamás teníamos un súper power, el cual consiste en que si nuestro bebé tiene la temperatura más alta de lo normal, la temperatura de la madre baja para poder regular la del retoño. Si la temperatura del bebé es más baja de lo normal, en automático la temperatura de la mamá sube y así sucesivamente. ¿No es genial?

Por otra parte, están los clásicos comentarios de la verdad absoluta:

“¡Qué peligroso! la vas a aplastar…”

“Por eso traes esas ojeras, deja que ella tenga su espacio y tú el tuyo”

Y así…así he vivido por mucho tiempo. Hoy mi hija tiene 2 años 2 meses (exactamente ya que hoy 21 ella cumple mes) y dormimos en la misma cama.

El dilema es que ahora no sé si es porque ella quiere dormir a mi lado o yo quiero que duerma conmigo. Resulta que hace unos meses decidí que mi bebita debía dormir ya sola en su cuarto. Para mi sorpresa la que se estuvo levantando toda la noche fui yo, no paraba de ir a verla a su recámara para corroborar que estaba bien. De pronto decidí que debía dormir conmigo porque mi intuición decía (de verdad así fue, no les miento) que estar separada de mí le bajaba las defensas y por eso enfermaba mucho. Y resulta que sí era verdad:

“Cuando un bebé está cerca de su madre y su padre, es más regular la temperatura, son más estables los niveles hormonales, se estabiliza el ritmo cardíaco y la respiración (dicen que al oír la respiración profunda de los padres, ellos también respiran mejor) y funcionan mejor el sistema inmunitario y la producción de encimas (regulan muchos de los procesos del cuerpo).” Fuente: https://www.bebesymas.com/ser-padres/colecho-con-el-bebe-por-que-dormir-juntos-es-beneficioso 

Así que en resumen, no sé qué será de nuestra vida del descanso…definitivamente pienso seguir durmiendo con ella, es completamente relajante. Yo creo que será hasta que ella se case….si…¿no?

¿Cuál es tu opinión con respecto al colecho? ¿Lo practicas?

Fuente foto: https://www.freepik.com/free-photo/smiling-baby-lying-on-a-bed_898742.htm Designed by Freepik

No todo es color de rosa

Mis ánimos están por los suelos. Toda esa energía y fortaleza que me caracteriza se ha derrumbado, me siento impotente y con ganas de gritar. Siento que me pesa el propio cuerpo, que mis párpados se cierran y mis ojos están húmedos. Camino arrastrando los pies, arrastrando estos sentimientos.

Puedo soportar enfermedades, insultos y malos días. Pero no puedo soportar ver a mi hija sufrir, verla con ojeras, escucharla toser por las noches. Siento tanta rabia ver como va creciendo y con ella las alergias. Sus efectos llegan hasta mi corazón.

Estando con ella me eleva la energía, ver como a pesar de tener calentura saluda por la ventana al vecino gritando “ollaaaaa”, como se agacha para que el techo no le estorbe y seguir viendo el avión que va pasando, sonreír y cantar martinillo.

Nadie me dijo que ser madre sería fácil, lo sé. Ser madre va más allá de posar en fotos, elevar a tu hijo por los aires y sonreír. Ser madre también implica noches seguidas sin dormir, días sin comer y llorar, llorar muchísimo.

Mamá: gracias por estos 32 años que me has cuidado, que has controlado mi temperatura y que te ha preocupado más que a tí misma mi salud y bienestar. Ahora entiendo lo difícil que fue en ocasiones y lo muy afligida que debes haber estado. Comprendo tus desvelos y tus enojos cuando yo misma ignoraba tus cuidados. Te amo mamita, gracias por estar. ¡SIEMPRE ESTAR!