Archivo de la etiqueta: sueños

Colecho: ¿capricho de mamá o del retoño?

Smiling baby girl lying on a bed sleeping on blue sheets

Yo: “Sí, es que leí que el colecho era bueno para los bebés, además de que se fortalece más el vínculo con la gorda. Estoy feliz de practicarlo, siento re bonito despertar y oler su cabello…”

Mi mamá: “El co…¿qué? ¿qué mafufada es esa?”

Yo: “Ay mamá, pues que duermas con tu bebé en la misma cama”

Mi mamá: “Ay pues yo cuando tú eras chiquita ni de loca te ponía en mi cama. Tu siempre dormiste en tu cama. Estas nuevas modas no sirven para nada”

No sé si sirven o no, el punto es que las nuevas generaciones definitivamente hacemos las cosas MUY diferentes a lo que hacían nuestras mamás…y ni se diga la diferencia ¡con las abuelas!

El colecho es básicamente que tu bebé duerma en la misma cama que tú. Hacerlo trae grandes beneficios tanto para ti como para tu bebé. Sumándole que es totalmente placentero sentir sus manitas que de pronto te regalan una hermosa y tierna caricia…o una patada en la cara con su diminuto y apestosito pie, por ejemplo.

Natu es una pequeñuela que toda su cortita vida ha dormido un 99% a mi lado. Realmente fue muy poco tiempo el que durmió en cuna, yo no lo soportaba. Amaba dormirla conmigo por los siguientes motivos:

1.- El aroma es excepcional, me relajaba totalmente.

2.- Era muy cómodo darle de comer sin tener que levantarme a media noche.

3.- La temperatura era perfecta. Hasta hace poco leí que las mamás teníamos un súper power, el cual consiste en que si nuestro bebé tiene la temperatura más alta de lo normal, la temperatura de la madre baja para poder regular la del retoño. Si la temperatura del bebé es más baja de lo normal, en automático la temperatura de la mamá sube y así sucesivamente. ¿No es genial?

Por otra parte, están los clásicos comentarios de la verdad absoluta:

“¡Qué peligroso! la vas a aplastar…”

“Por eso traes esas ojeras, deja que ella tenga su espacio y tú el tuyo”

Y así…así he vivido por mucho tiempo. Hoy mi hija tiene 2 años 2 meses (exactamente ya que hoy 21 ella cumple mes) y dormimos en la misma cama.

El dilema es que ahora no sé si es porque ella quiere dormir a mi lado o yo quiero que duerma conmigo. Resulta que hace unos meses decidí que mi bebita debía dormir ya sola en su cuarto. Para mi sorpresa la que se estuvo levantando toda la noche fui yo, no paraba de ir a verla a su recámara para corroborar que estaba bien. De pronto decidí que debía dormir conmigo porque mi intuición decía (de verdad así fue, no les miento) que estar separada de mí le bajaba las defensas y por eso enfermaba mucho. Y resulta que sí era verdad:

“Cuando un bebé está cerca de su madre y su padre, es más regular la temperatura, son más estables los niveles hormonales, se estabiliza el ritmo cardíaco y la respiración (dicen que al oír la respiración profunda de los padres, ellos también respiran mejor) y funcionan mejor el sistema inmunitario y la producción de encimas (regulan muchos de los procesos del cuerpo).” Fuente: https://www.bebesymas.com/ser-padres/colecho-con-el-bebe-por-que-dormir-juntos-es-beneficioso 

Así que en resumen, no sé qué será de nuestra vida del descanso…definitivamente pienso seguir durmiendo con ella, es completamente relajante. Yo creo que será hasta que ella se case….si…¿no?

¿Cuál es tu opinión con respecto al colecho? ¿Lo practicas?

Fuente foto: https://www.freepik.com/free-photo/smiling-baby-lying-on-a-bed_898742.htm Designed by Freepik

Mi amigo imaginario

Yo no recuerdo haber tenido un amigo imaginario de niña. Pero sé de muchos niños que si lo tienen. Esto para mi es ¡un total enigma!. Me cuesta trabajo creer que de verdad estén viendo a una “figura” que sea tan real para los niños que hasta algunos quieran compartir comida con estos cuates.

Mi Natu tiene 1.10 y últimamente ha “señalado” cosas sonriendo, como cuando me quiere enseñar algo que vio pero en vez de enseñármelo a mi…lo hace viendo a la nada. No es algo que suceda todo el tiempo, pero si ha llegado a pasar. Se rie y saluda a la pared.

He escuchado también historias de que los niños son sumamente perceptivos y pueden ver seres de otra dimensión. No quiero pensar en eso porque si me da miedito.

No sé si mi hija esté viendo seres del más allá o esté imaginando un nuevo amigo, pero cuando sucede yo no siento miedo. Siento curiosidad y le pregunto que a quién saluda o a quién le enseña lo que está viendo.

Una vez conocí a unas personas que me platicaron que su hijo (tendría como 4 o 5 años) de pronto decía cosas como “yo me acuerdo que en mi otra vida era…” o “yo tenía alitas y estando en el cielo los vi, bajé y fui a su casa que ahora es en la que vivo también y decidí que eran lo que quería para mi”.

¿Se imaginan que loco?

¡Me gustaría conocer sus experiencias! Los invito a compartirme sus vivencias en comentarios.

Les dejo esta nota que me pareció muy interesante sobre el tema, de la página: TOY CANTANDO

Leer es crecer

Definitivamente el hábito de la lectura te hace crecer en todos los sentidos. Enriquece no solo tu acervo cultural, también alimenta tu imaginación, apacigua tus emociones y al mismo tiempo hace que vivas momentos extraordinarios.

Es importante que como adultos canalicemos a nuestros hijos por un camino correcto, parte de esto es fomentar el vicio de la lectura y de esta manera conseguir mejorar su desarrollo escolar y como ser humano.

Por cuestiones del destino, me topé con un blog dedicado a recomendar títulos de fantasía muy buenos, además podrán encontrar un club de lectura y hasta adquirir una agenda muy linda: Mundo de fantasía.

Seamos participativos y colaboremos en la educación de nuestros retoños. ¡Ellos merecen eso y mucho más!

Imagen: <a href=”http://www.freepik.com/free-photos-vectors/people”>People image created by Pressfoto – Freepik.com</a> 

 

Atrapando sueños

atra

Vengo en un autobus rumbo a mi hogar. Como cualquier otro pasajero disfruto cada nota que suena a través de mis audífonos. Miro hacia el horizonte en donde aprecio como se pone el sol y me pongo a recordar todos esos momentos en los que disfruté al lado de personas enriquecedoras. Pasan al igual por mi cabeza pensamientos entristecedores con respecto al calentamiento global y todo lo que no estamos haciendo por evitarlo. Pienso en mi hermosa hija y sueño despierta de todos los logros que estoy segura conseguirá, una mujer cumpliendo sus sueños…de pronto me paro en seco…¿”sus” o “mis” sueños? Me llena de júbilo pensar en que ella será grandiosa y reconocida, pero tengo que separar lo que yo soñé desde chica y permitir que ella sueñe también…que no solo sueñe, que haga todo por hacerlos realidad y yo la ayudaré a cumplirlos.

Vengo en carretera en la oscuridad de un autobús lleno de pasajeros, en el cual predomina el aroma a lavanda en exceso. A lo lejos percibo relámpagos, una tormenta eléctrica está cubriendo con su resplandor las montañas del fondo. Paso de escuchar notas suaves con composiciones inteligentes a música electrónica totalmente creada en computadora y letras inservibles, de pronto suenan notas tropicales que hacen que mis pies se muevan al ritmo de la música. Así soy yo, tal como el playlist de mi reproductor…mi diversidad emocional me caracteriza. ¿Que será cuando ella crezca? ¿Cuales serán sus sueños y sus metas? Cuantos niños frustran sus sueños por falta de apoyo de parte de sus padres, tengo miedo de cometer ese error. Y tengo mucho más miedo que ella algún día sienta que nunca la apoyé y que no me hizo sentir orgullosa, cuando yo solo de saber que existe me llena de alegría y orgullo. ¿Salvará vidas? ¿Deleitará a otros con su voz? ¿Seguirá los pasos musicales de su padre? ¿Será una reconocida bailarina? ¿Enseñará a niños pequeños? ¿Resolverá casos importantes? No sé la verdad a qué querrá dedicar su vida.

La tormenta nos ha alcanzado y con ella mi nostalgia, pienso en mis padres y me causa curiosidad el por qué no fueron más estrictos conmigo para a que cumpliera mis sueños. Yo siempre soñé con tres cosas: música, canto y baile. Por las noches escucho mis canciones favoritas y me imagino que yo soy la que esta detrás de ese micrófono, detrás de esa batería o la que esta dando todo mi esfuerzo por bailar perfecto esa canción. Mis padres dieron y dan todo por mi, pero creo que en la parte de hacer que caminara rumbo a la meta de mis sueños les faltó un poco más atención. Creo que su constante preocupación porque yo estuviera bien y no me faltara nada hizo que esa atención se desviara y no fueran tan esenciales mis sueños. Bastaba con un poco de presión quizás para que una niña de 12 años que decía que quería aprender a tocar un instrumento realmente lo tomara en serio y se preparara. Y que si una niña de 7 años ya escuchaba jazz en el modular de sus padres y ponía rock n roll clásico para bailar usando la falda roja que tenía en su armario, esa que al dar vueltas volaba por los aires fuera una señal de que la música venia en sus venas. O que si esa niña escuchaba una y otra vez el mismo cassette de Mecano tratando de cantar como Ana Torroja era porque disfrutaba las voces melodiosas y deseaba hacer lo mismo.

Mis padres dieron y dan todo por mi, como ya lo dije pero no debemos olvidar que los seres humanos para estar completos debemos no solo tener que comer, que vestir, donde dormir y donde estudiar. También tenemos ilusiones y soñamos despiertos. Tal vez mi problema fue la excesiva independencia y rebeldía, quizás oculté tantas cosas a mis padres que no se dieron cuenta lo que realmente deseaba. Se las puse muy complicada y hoy me arrepiento. Todos esos momentos en los que me respondieron con “que mal cantas”, “no podrás tener una batería porque terminara siendo un perchero” (y como no decirme eso, si mi cuarto parecía la Selva Lacandona de tantas cosas tiradas, no sé como nunca me comió Anaconda) y con respecto al baile creo que es el único que no me dijeron nada, yo solita me puse obstáculos mentales. Que si estoy gorda, que si soy lenta, que están caras las clases….igual también tuve la culpa por ser tan versátil en mis ideales, tan muy “mi playlist”. Porque inclusive recuerdo haber soñado con jugar hockey o patinaje artístico. Tal vez yo tuve la culpa de confundirlos, de no ser clara y consistente.

¿Qué debieron hacer unos padres con una hija así de complicada? ¿Cómo adivinar qué es lo que soñaba? ¿Qué le pasaba por la cabeza? ¿Cómo evitar que esos sueños fueran inalcanzables y solo se quedaran en la imaginación de una pasajera de 32 años que viaja a su casa? Temo que mi hija sea como yo fui y no me envíe las señales adecuadas para que yo pueda ayudarle a cumplir sus sueños. Quiero encontrar la contraseña de sus pensamientos y la fórmula para adivinar lo que quiere sin equivocarme. Quiero que ella sea plena y que cuando ella vaya en un camión rumbo a su casa piense en todo menos en la nostalgia que siente por no haber cumplido sus sueños.